Editoriales
RUBÉN CÁRDENAS
mar 27 feb 2018, 8:34am 7 de 7

Se complica la solución a tanto robo en la ciudad



La Raya del Tigre

Sin llegar a un estado de sicosis colectiva, la realidad es que resurgió entre los duranguenses el temor a ser víctimas de algún tipo de robo, después de conocerse casos entre familiares, amigos, conocidos o haber sufrido sus embates en carne propia. El robo en todas sus modalidades ha querido adueñarse una y otra vez del ambiente local, con métodos cada vez más violentos por parte de delincuentes que ya no tienen empacho en cometer sus fechorías en horas de luz o en lugares transitados.

Algunos afectados denuncian, mientras otros prefieren quejarse solamente "en corto" por miedo a represalias o a ser víctimas de nuevos atracos; otros más esperan que la mala experiencia vivida sirva para que otros no caigan en las trampas de la delincuencia. Dos historias reflejan el punto tan difícil al que estamos llegando. Por obvias razones se omiten nombres y no se precisan detalles de ambos sucesos.

La semana pasada, a eso de las diez de la noche, un cliente pidió 200 pesos de gasolina al despachador de cierto establecimiento. Una vez que la bomba marcó esa cantidad y el empleado cerró el tanque, el automovilista huyó sin pagar, pero el afectado alcanzó a ver las placas y reportó de inmediato a la Dirección Municipal de Seguridad Pública.

En menos de veinte minutos, una patrulla ya llevaba al presunto hampón hasta la gasolinería para ser identificado por el empleado, quien pensó que todo quedaría solucionado rápido, pero no fue así, porque a cambio de no llevarlo ante un agente del Ministerio Público, los policías de la DMSP le exigieron al detenido mil 500 pesos. Luego, lo dejaron libre, "gratificaron" con 500 pesos al despachador y ellos, alegremente, se fueron con mil pesos en mano. No faltará quien opine que los preventivos están cansados de detener hampones sólo para verlos obtener rápidamente su libertad y han optado por aplicar la ley a su manera, lo cual trae otros riesgos...y muy grandes.

Si resulta por demás lamentable la actuación de la autoridad en este caso, lo que siguió fue peor, pues el hampón, enojado porque había desembolsado no 200, sino mil 500 pesos, buscó al empleado para amenazarlo de muerte. Después, hizo lo mismo dos veces más y ahora la víctima no sabe qué hacer ni a dónde recurrir; no sólo su empleo está en riesgo, sino probablemente su vida. De muy poco beneficio resultó, pues, aprehender al que evadió pagarle, si a continuación surgió un problema de seguridad todavía mayor.

El otro caso trascendió rápidamente, pues no se trata de un robo común. La semana antepasada, en el fraccionamiento Tres Misiones, se registró un hecho de violencia atípico, cuando un hombre llegó a su domicilio y se encontró con que un extraño estaba dentro. El hampón, al verse descubierto, lesionó de un balazo al dueño de la casa, quien, a su vez, lo persiguió en su auto y lo atropelló. Ambos resultaron lesionados, pero la víctima es quien, sin merecerlo ni imaginarlo, es recibido a balazos en su propio hogar y debe contar con la custodia respectiva ante una posible venganza. No es menor el problema que enfrenta, cuando los hechos ocurrieron en su domicilio y, si no alcanzaron a robarle otra cosa, sí se llevaron su tranquilidad y la de su familia. Eso no debe suceder más ni en Durango ni en ninguna otra parte donde existan corporaciones de seguridad.

Como vemos, todo asunto de violencia trae consigo víctimas colaterales que, por lo general, pasan inadvertidas en las estadísticas, pero quedan atrapadas en una situación muy comprometida. La estrategia para disminuir la inseguridad no puede limitarse a perseguir y detener delincuentes. La investigación del delito y la continuidad del proceso con el indiciado es parte esencial para un cumplimiento cabal de la justicia y estamos lejos de lograrlo, según se aprecia.

En otros estados, los ciudadanos se han organizado y, desconfiados de la autoridad, han creado sus propios cuerpos de seguridad; así surgieron los grupos de autodefensa y resultaron cuerpos policiacos eficaces por su cercanía con los habitantes, pero esa tampoco es la solución ahora. Para nada es deseable que la propia sociedad resuelva en Durango la creciente embestida de robos y, más bien, urgen resultados concretos para crear las condiciones de que vayan a la baja, ya que actualmente la mayoría de quienes vivimos en Durango nos sentimos inseguros.

COLMILLOS Y GARRAS

AYER PROTESTÓ ERNESTO Alanís como nuevo delegado de la Secretaría de Desarrollo Social en Durango. Su llegada se atribuye a la mano del exgobernador Jorge Herrera Caldera, quien antes colocó en esa posición a Francisco Javier Hernández, que se llevó hasta la última escoba de la dependencia. Ese caso quedó en la absoluta impunidad. La SEDESOL sigue siendo el mecanismo ideal para lucrar electoralmente con los pobres del país... EL PRONÓSTICO DEL tiempo advierte sobre la presencia de fuertes vientos las próximas 48 horas en el estado, por lo que las autoridades de Protección Civil deben tomar las medidas precautorias debidas, mientras que la ciudadanía tiene la obligación de evitar correr riesgos ante la eventualidad... TRASCENDIÓ QUE ALGUNOS priístas tradicionales le están haciendo "el feo" a la campaña de Rocío Rebollo Mendoza, quien aspira a una curul en el Senado de la República. Los priístas de antaño se acostumbraron a las medallas de oro y saben que ahora cuando mucho el PRI aspira al bronce. De plano le están negando el respaldo a la gomezpalatina.

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