Editoriales
JULIO CÉSAR RAMÍREZ
sáb 3 mar 2018, 9:19am 5 de 8

Los años calamitosos



Yo río libre

Es 30 de agosto de 1870 y una gran cantidad de langostas atraviesa el cielo de Coahuila destruyendo las siembras; los habitantes padecen las consecuencias de esta invasión de chapulines. Dejan la tierra desnuda.

El 30 de agosto de 1871, las aguas del Río Bravo suben cuatro pies en el término de cuatro horas.

El 1 de febrero de 1873, se hace sentir mucho el rigor del invierno en el norte de México. En Monterrey el hielo cubre la Sierra, y en la ciudad se ven témpanos de una pulgada de grueso.

Es 27 de abril del mismo año; llegan noticias de Chihuahua según las cuales, el invierno ha sido tan crudo que se han helado no solo las hortalizas, las huertas y gran parte de los sembrados, sino hasta los árboles, causando muchos daños.

El 9 de septiembre, sopla sobre Matamoros, Tamaulipas, un terrible huracán, derribando la mayor parte de las cercas y varias casas; queda inundado el barrio de La Laguna; otras poblaciones fronterizas sufren perjuicios semejantes.

En Gigedo, Distrito de Coahuila, aparece una manga de langostas tan numerosa que su vuelo oscurece el sol por un rato el 30 de septiembre de 1874; permanece ocho días causando grandes daños y se retira rumbo al sur.

En abril de 1878 llueve con tal abundancia en la frontera norte, que se desborda el Río Bravo, arrasando las siembras.

Horrorosa tempestad azota Coahuila el 14 de mayo; el granizo lastima gravemente a cinco hombres en la Hacienda de La Sardina, mata multitud de animales y destroza más de 1,500 cargas de trigo; en la Hacienda de San Antonio destruye 900 cargas.

29 de septiembre. Se reciben noticias de la frontera norte: las lluvias copiosísimas ocasionan inundaciones en extensos terrenos. Matamoros queda todo cercado de agua.

Fuertes heladas persisten desde antes del 10 de enero de 1881 destruyen sementeras y plantíos en Durango.

Granizada en gran extensión en el estado de Coahuila, el 18 de mayo. Es precedida de fuerte viento y seguida de copiosa lluvia. En ocho haciendas y ranchos se pierden las siembras.

El 17 de octubre hay más de mil casas inundadas en el Puerto de Matamoros, Tamaulipas, y la creciente del Río Bravo es sin ejemplo. Una fuerte avenida del Río Bravo arrastra el puente del ferrocarril destruyendo la vía angosta el 20 de agosto de 1882.

Y el 6 de septiembre avisan de Laredo que el Río Bravo ha subido 16 pies sobre el nivel normal, destruyendo completamente el puente de vía angosta y del Ferrocarril Internacional; solo quedan 14 caballetes, llevándose el resto la corriente.

El 9 de septiembre siguen las crecientes del Río Bravo destruyendo los puentes provisionales y varias fincas pequeñas; la altura sobre el nivel normal es de 23 pies.

En la Sierra de Durango han caído en el mes de febrero de 1889 tremendas heladas; el hielo sube a dos pies de altura.

En Culiacán, Altata y San Ignacio, el agua sube 5 metros sobre el nivel de la plaza el 30 de septiembre de 1896, y en poblaciones de Durango también ocurren inundaciones. En el mes de enero de 1897 copiosas nevadas en Monterrey, Saltillo y Laredo causan graves perjuicios.

En Saltillo y Monterrey huracán intenso causa grandes destrozos que ascienden a más de 200.000 pesos el 27 de febrero de 1902. El 2 de octubre de 1903, se desborda en Río Nazas, inunda Lerdo, Gómez Palacio y Torreón.

El 29 de julio de 1906, fuerte tormenta en la ciudad de Durango; desborda el Arroyo San Vicente; el agua sube hasta un metro de altura, quedando muchas familias en la miseria. Noticias recibidas comunican que la abundancia de lluvias en los estados de Coahuila, Hidalgo, México, Nuevo León, Puebla y Oaxaca, han ocasionado inundaciones el 7 de junio de 1908.

Fuertes heladas en la República ocasionan la pérdida de las sementeras el 28 de septiembre de 1909.

En octubre se expiden decretos exceptuando de derechos aduanales la importación de maíz y frijol hasta marzo de 1910, en atención al grave perjuicio que comienzan a sufrir las clases "menesterosas" por aumento del precio de maíz y frijol a consecuencia de las heladas.

En marzo de 1910 decretos prorrogan derechos de importación de maíz, y en abril autorizan inversión de hasta un millón de pesos para compra de frijol y maíz extranjeros.

20 de noviembre, estalla una revolución.

Así lo cuentan el ingeniero Gontrán Noble y el meteorólogo Manuel Lebrija en "La Sequía en México y su Previsión", Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; enero de 1957. Lo encontré en un botadero de libro viejo en Torreón. Hallazgo pues.

@kardenche

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