Editoriales
RAFAEL ALARCÓN
lun 5 mar 2018, 8:41am 2 de 7

A propósito de temas de campañas



RAFAEL ALARCÓN

"Todo es perfecto al salir de las manos del Creador y todo degenera en manos de los hombres". - Jean-Jacques Rousseau.

Un tema de mucha importancia que refleja la vida de nuestro país y que nos caracteriza a nivel mundial es el tema de la corrupción y que todos proponen soluciones y acabar con ella sin embargo a pesar que en la prensa todos los días aparecen hechos y datos no se hace nada o más bien no se quiere hacer nada.

La corrupción constituye un verdadero cáncer social caracterizado por su "metástasis", sin embargo, no se trata de un fenómeno reciente ni mucho menos, pues ha acompañado a la historia de la civilización desde sus principios.

Pero en contra de lo que algunos puedan pensar, no debemos buscar sus orígenes exclusivamente en regímenes totalitarios ni democráticos, capitalistas ni comunistas, ultra derechistas ni ultra izquierdistas, pues su génesis parece esconderse en lo más oscuro de la condición humana, apestada por la avaricia y el ansia de poder.

El presente ensayo constituye un intento por establecer algunos conceptos y características propias de las diferentes formas de corrupción que puede acabar descomponiendo cualquier sistema de poder, ya sea político, económico, militar, policial, religioso, social, etc.

La corrupción del poder es en sí misma una corrupción moral de la/s persona/s, y podemos definirla como la práctica y utilización de las funciones y medios de organizaciones, especialmente públicas, en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores, y dada la ambigüedad de su génesis, debe ser considerada como un fenómeno social inherente al propio ser humano que, si bien puede afectar a una pequeña parte del total de un grupo, posee una repercusión de gran calado en la percepción social del fenómeno cuando se conoce.

Asimismo, debemos señalar que siempre es la corrupción de entidades públicas la que mayor repercusión social tiene dado que es el erario público, propiedad de todos, el atacado, frente al caso de la corrupción de entes privados en los que dicha corrupción se circunscribe a un ámbito limitado y no público.

Partiendo de esta definición podemos afirmar que todos los sistemas de poder son susceptibles de corrupción dado que el origen de ésta como deterioro de los sistemas sociales radica en la propia condición humana de corruptibilidad (vulnerabilidad del ser humano ante la corrupción) que acaba proyectándose en los sistemas sociales de poder. En base a ello podríamos afirmar que no existe ningún sistema completamente inmune a la descomposición del poder en cualquier ámbito.

En mayor o menor medida, y con mayor o menor vulnerabilidad, cualquier ente formado por grupo o grupos de individuos puede acabar siendo atacado por el fenómeno de la corrupción, en cualquier ámbito y nivel. El grupo, como entidad colectiva, depende en última instancia del funcionamiento individualizado de todos y cada uno de sus miembros, lo cual implica la necesidad de una conciencia única que no puede mantenerse de forma indefinida, y menos aún en grupos abiertos donde los miembros se van sucediendo de forma continuada (a través de elecciones por ejemplo).

Por ello, y aunque también podrían llegar a establecerse ciertas variables básicas para determinar la vulnerabilidad ante la corrupción de un sistema de poder y de esta manera llegar a conocer las posibles causas que la motivan, (tamaño del grupo, atribuciones de poder, sistemas de control endógenos y exógenos, entorno social predominante, etc.), siempre resulta complejo estudiar las causas directas de la corrupción en sistemas no corruptos, ya que la existencia del fenómeno puede responder única y finalmente a la voluntad de determinado/s miembro/s integrante/s con predisposición a la corrupción

Sin obviar las dificultades que suponen la detección y confirmación de casos de corrupción, y al margen de las clasificaciones sociales que los medios suelen dar a los casos conocidos, normalmente en función del ámbito laboral en el que se producen (corrupción urbanística, financiera, policial, política , etc.), pueden establecerse clasificaciones diferentes mediante la valoración de ciertas variables, aunque algunos de estos factores deban situarse en un plano meramente perceptivo o estimado dado su carácter de presunción.

Es mi intuición que el verdadero sentido antes de ver los candidatos debemos de ver cómo cambiar el sistema que contiene, permite y tolera la corrupción como algo inherente al sistema de gobierno que caracteriza nuestro sistema.

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