Editoriales
ENRIQUE IRAZOQUI
vie 4 may 2018, 8:46am 4 de 7

No es la edad



No hagas cosas buenas...

No es un tema de edad, estoy seguro de eso. Al contrario, si uno se pone a buscar las edades de los gobernantes más polémicos o corruptos de la última época de México el constante denominador es que cuando éstos llegaron al poder, ninguno tenía siquiera 50 años, algunos siquiera habían completado 4 décadas de haber nacido. Ahí están sus historias.

César Duarte, ex gobernador de Chihuahua alcanzó la magistratura del estado más extenso de México y hoy es un prófugo de la justicia. Javier Corral, quien hoy gobierna la entidad chihuahuense ha llegado al enfrentamiento abierto con la federación ya que los culpa de proteger a su antecesor.

Javier Duarte, ex gobernador de estado de Veracruz alcanzó su cenit político a los 37 años de edad, cuando tomó protesta como titular de ejecutivo de su estado. Su desempeño como gobernador es de todos conocidos. Los escándalos de corrupción en su administración pronto llamaron la atención nacional, ya que condujo al pueblo veracruzano al desastre. De tal dimensión era daño, que Duarte ni siquiera pudo terminar su mandato. Pidió licencia y se fugó, para luego ser capturado en Guatemala y ser traslado a México donde actualmente está siendo procesado.

Roberto Borge llegó al gobierno de Quintana Roo contando con apenas 32 años de edad. Durante su gestión, a la par de que realizan actos de corrupción donde el entonces gobernador involucraba a su familia directa en el trafique de terrenos que estaban dentro del erario quintanarroense para ser adquiridos por sus familiares a precios ridículos, también hacía de su gobierno un órgano opresor de sus detractores. Su voracidad y cinismo parecía no tener límites que hasta montó una visible empresa de transbordadores privada fondeada con recursos estatales, para ofrecer pasajes entre Playa del Carmen y Cozumel. Por fortuna fue aprendido en Panamá y también está ahora tras las rejas.

El sonorense Guillermo Padrés llegó a la titularidad del gobierno de Sonora cuando tenía cuarenta años cumplidos. Su administración fue escandalosamente corrupta y Padrés llegó al cinismo de construir una presa en un rancho de su propiedad para almacenar un gran volumen de agua, arrebatándoles el vital líquido a los pobladores aguas abajo. En su rancho se había plantado cientos de nogales que serían regados con el agua de su presa, ejemplo claro de la rapacidad que tenía Padrés. Sonora optó por la alternancia y el Padrés se presentó a declarar ante las autoridades por voluntad propia y un error en su estrategia jurídica lo envió a prisión, donde todavía mora.

Humberto Moreira Valdés llegó al Palacio Rosa de Saltillo con 39 años de edad. ¿Qué se puede decir de la gestión del polémico profe? ¿Que llevó la deuda pública del estado coahuilense de 300 a 38 mil millones en 5 años? ¿que los zetas de adueñaron del estado y cimbraron de terror y cometieron atrocidades sin contención alguna? ¿qué su gobierno cierto fue de un corte popular donde la obra pública se multiplicó -menos en La Laguna- sensiblemente?

El tema da para mucho análisis, pero el profe Moreira no tenía ni cuarenta años cuando se convirtió en gobernador.

Para rematar y a nivel federal, Carlos Salinas de Gortari llegó a la presidencia de la república con 40 años y su legado sigue generando controversia a casi 24 años de haber terminado su gestión

El actual presidente de México, Enrique Peña Nieto arribó a Palacio Nacional con 46 años cumplidos, y hoy todavía en funciones, cuenta con la aprobación más baja que algún mandatario nacional haya tenido desde que se lleva registro.

¿A qué viene al caso este recuento de jóvenes gobernantes? pues a la posibilidad de que el país sea gobernado por un sexagenario - Andrés Manuel López Obrador- y en el caso local, la ciudad más grande de La Laguna sea presidida por un septuagenario -Jorge Zermeño, quien en caso de reelegirse terminará su encargo con 72 años de edad-

En ambos casos sus detractores deslizan o intentan denostar sus capacidades por su edad, lo cual me parece una ruindad absoluta, basta mirar el proceder de los impresentables personajes descritos líneas arriba para comprobar que la juventud es propensa a la rapacidad y cosas peores. Pero en el caso del AMLO lo menos trascendente es si está viejo o no (para mí, no lo está) sino que su eventual triunfo será un viraje hacia el pasado -a lo mejor en abonos de sus seguidores, cabe la frese de: " todo tiempo pasado fue mejor"- por el plan de gobierno que presenta.

Jorge Zermeño es un político respetado, y de ganar los comicios el próximo primero de julio no se le puede descartar con una posible candidato al gobierno de Coahuila para 2023.

El problema con AMLO y con Zermeño es su terquedad. En el caso del Peje, el querer justificar ante la opinión pública la inclusión en su equipo de trabajo a personajes como Napoleón Gómez Urrutia, Manuel Bartlett o René Bejarano, es una obcecación.

Igualmente, la puntada de pintar la Plaza Mayor de Torreón con los colores que hoy representa el panista Ricardo Anaya y la propia candidatura de Zermeño a la reelección y creer que los ciudadanos somos idiotas y nos podemos creer la explicación que da el propio alcalde de que eso nada tiene que ver con temas electorales, resulta hasta insultante a la inteligencia.

No es un tema de edad lo que nos debe preocupar, los grandes rateros contemporáneos llegaron entre los treinta y cuarentas. El problema son las obsesiones y desgraciadamente El Peje y Zermeño con muy dado a ellas.

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