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mié 13 jun 2018, 11:27am 3 de 4

Actividad física contribuye a un envejecimiento saludable

Expertos indican que el ejercicio mejora el equilibrio y corrige los problemas de visión y por ende esto favorece un envejecimiento saludable. (ARCHIVO)


El ejercicio, mejorar el equilibrio y corregir los problemas de visión son algunas medidas que los adultos mayores deben tomar en cuenta para prevenir los síndromes geriátricos y garantizar un envejecimiento saludable.

El director de Atención Geriátrica del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), Sergio Valdés y Rojas, señaló que ese sector de la población demanda una mayor y mejor atención médica, más preparada y orientada a comprender la complejidad de las situaciones que acompañan esa etapa de la vida.

Los síndromes geriátricos, explicó en el curso del mismo nombre, son el conjunto de síntomas y signos relacionados con una enfermedad, y además tienen factores subyacentes que involucran otros órganos y funciones, por ello es importante prevenirlos para evitar repercusiones catastróficas.

Estos son vulnerabilidad, fragilidad, caídas, inmovilidad, úlceras por presión, depresión, demencia, incontinencias, polifarmacia. La fragilidad se caracteriza por deterioro en las reservas fisiológicas del individuo, que lo hacen vulnerable y alteran su capacidad de respuesta al estrés; y pérdida de vitalidad.

Ese síndrome en adultos mayores se debe a la combinación de factores biomédicos y psicosociales; entre los primeros están, fatiga, debilidad muscular (sarcopenia), pérdida de peso, infecciones, comorbilidad, deterioro cognitivo, déficit sensorial, polifarmacia, disminución de fuerza y movilidad, disminución de resistencia, anorexia, malnutrición, marcha inestable, discapacidad, osteopenia.

Los psicosociales son edad mayor de 80 años, bajo nivel educacional, viudez reciente, vivir solo, bajos ingresos económicos, depresión, deterioro cognitivo, red de apoyo, institucionalización.

Las caídas constituyen un marcador claro de fragilidad en la vejez, es uno de los síndromes geriátricos más importantes, dada su alta prevalencia y las consecuencias que tienen para la vida, la familia y las instituciones.

El especialista señaló que son causa frecuente de muerte en personas mayores de 65 años de edad por complicaciones; “su importancia radica en la consecuencia que suele ir asociada con menor o mayor gravedad: contusiones, heridas, fracturas, hematomas y fallecimiento. Además, propician la hospitalización y la institucionalización”.

Valdés y Rojas dijo que las fracturas de cadera constituyen la causa más frecuente de muerte traumática en mayores de 75 años, por ello “hay que estar alertas en los cambios en el control de la postura, cambios en la marcha, alteraciones relacionadas con la estabilidad, sarcopenia, deterioro cognitivo y disminución de agudeza visual, auditiva”.

Así, el ejercicio físico, mejorar el equilibrio, corregir problemas de visión, eliminar obstáculos, utilización de órtesis, revisión de la medicación, calzado adecuado, son algunas de las medidas preventivas que deben tomarse en cuenta.

También hay que considerar los factores ambientales, ya que éstos pueden ocasionar caídas, como un mobiliario viejo, inestable, camas e inodoros de altura inadecuada, pisos y tinas resbalosos.

Admeás de la falta de barras de sujeción, escalones disparejos y barandales peligrosos, banquetas agrietadas e irregulares, alfombras, tapetes gastados, cables fuera de lugar y poca iluminación o destellos.

La inmovilidad es otro síndrome geriátrico que trae consecuencias físicas y psicológicas severas, como rigideces y contracturas, sarcopenia, úlceras por presión, trombosis arterial y venosa, osteoporosis, dependencia, asilamiento social entre muchas otras.

En tanto que las úlceras por presión constituyen una de las complicaciones más graves en personas con problemas de inmovilidad; su incidencia aumenta en pacientes de edad avanzada.

“Un paciente inmovilizado puede desarrollar lesiones en el transcurso de 48 a 72 horas. La detección precoz y el tratamiento adecuado aceleran la recuperación y disminuyen las complicaciones. Su incidencia refleja la calidad asistencial y constituyen un deterioro en la calidad de vida de las personas adultas mayores”, expuso.

De acuerdo con Valdés y Rojas, la incontinencia urinaria es un problema que presenta en 15 por ciento de los adultos mayores y genera pérdida de su potencial de desarrollo físico y mental y con frecuencia aislamiento familiar y social.

“Debemos activar a los adultos mayores, pero no sólo a ellos; debemos cuidar nuestra salud en todas las etapas, ya que esto garantiza un envejecimiento saludable. Practicar el ejercicio que más les guste, hay muchas actividades que se pueden realizar, integrarse a algún club, hacer amigos”, finalizó.

Expertos indican que el ejercicio mejora el equilibrio y corrige los problemas de visión y por ende esto favorece un envejecimiento saludable. (ARCHIVO)
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