Editoriales
LUIS LOZANO
mar 17 jul 2018, 8:29am 4 de 6

Agredir al comunicador



A simple vista

El secretario general de Gobierno Adrián Alanís Quiñones, es la materialización duranguense de un término coloquial del andar marítimo: de entre los más experimentados del gabinete de José Rosas Aispuro Torres, es quizá quién más merece el mote de "viejo lobo de mar".

Dificilmente ocurre en su entorno algo sin que él se de cuenta; y muy probablemente, (casi) todo lo que se mueve en la dependencia que coordina, tiene que pasar antes por su anuencia. Sin embargo, merece el beneficio de la duda en un hecho en específico: los ataques en contra de periodistas.

Empiezo con el "qué"; luego pasaré al "porqué".

De unos años a la fecha, a través de redes sociales empezaron a difundirse diversos productos "periodísticos" firmados por una -o varias personas- identificadas como Elena Martínez, de cuya existencia material, corpórea, poco se sabe. Cuando menos el que esto escribe, no conoce a alguien que haya alguna vez estrechado su mano. De hecho públicamente nunca nadie ha dicho "yosoy".

Pronto esas reflexiones, casi siempre basadas en el rumor, adquirieron otro nivel, al materializarse en un blog al que se denominó "Tejiendo Arañas".

Sin que haya alcanzado nunca una popularidad suficiente como para considerarlo un medio masivo, ese blog logró darse a conocer en ciertos sectores, una publicación a la vez, exponiendo casi siempre versiones no comprobadas de ciertos hechos, volviéndose en una antítesis del periodismo serio, pero cumpliendo un par de objetivos específicos: quitar tranquilidad a los aludidos y sembrar duda en un segmento de su entorno.

Los señalamientos alcanzaron un grado tal, que a través de ese blog llegaron a señalarse vínculos de ciertos servidores públicos con la delincuencia organizada, a la fecha ni siquiera denunciados o inscritos en algún expediente ministerial; redes de corrupción no demostradas salvo con una trama escrita por los autores; y hasta falsos amoríos de funcionarios y funcionarias fuera de lo moralmente aceptable.

No pocas personas indagaron varias veces, sin éxito, el origen de esos ataques.

No fue sino hasta hace unos días, cuando la periodista Zujey Luna enfrentó a los administradores de ese blog, que hubo luz respecto al origen de todas esas publicaciones, mayoritariamente difamatorias.

Y es que tras una serie de ataques personales mediante cuentas falsas, y a través de Elena Martínez y sus blogs, la reportera de Canal 10 advirtió mediante mensajes directos de las consecuencias legales que se desencadenarían de esa serie de ataques.

A nadie le dijo Zujey de ello, se lo guardó; pero alguien material, existente, vinculado a la Secretaría General de Gobierno, reaccionó públicamente sabedor de esa charla. Y entonces quedó al descubierto el secreto de esa dependencia.

A través de su cuenta de Twitter, un trabajador del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), reveló presuntas "amenazas" de Zujey Luna a ciertos usuarios de redes sociales, en clara referencia al contacto que hizo con Elena Martínez.

Es, como dijimos antes, un sujeto de carne y hueso: Elman César Rosado, en cuya cuenta @elmancesar, se dice "Analista Político especialista en MKT y tecnologías de la información". Se presenta también como consultor de Redes Sociales y colabora en un espacio digital como "experto en troles". No lo afirma públicamente, pero es también colaborador de Alanís Quiñones.

Para esas fechas, varios periodistas sabían (sabíamos) de la composición de un equipo formado, entre otros, por el propio Rosado y Natividad Rivas, Jefe de Comunicación Social en la Secretaría General de Gobierno, con la intención de ejecutar estrategias políticas de conveniencia para el grupo que gira alrededor del Secretario General de Gobierno.

A algunos, incluso, se nos filtró una serie de audios en que ambos confirman dicha relación y tal intención; hablaban de la creación de un medio digital para ejercer "grilla"; de la existencia de sus "troles" y hasta de supuestas cantidades económicas recibidas por varios periodistas desde el Gobierno del Estado.

También hablaban del supuesto desamparo del Gobernador a otros reconocidos comunicadores, y del cobijo dado por Alanís a estos, anteponiendo sus intereses políticos a los de su jefe, el propio mandatario estatal.

Sabido el posible origen del ataque y los vínculos y conocidos, Zujey Luna enfrentó Natividad Rivas con el Secretario General de Gobierno como testigo. Su reacción fueron las evasivas; pero al reproducir los audios incriminatorios (hoy pruebas en la denuncia formal presentada por la comunicadora), el propio Alanís se convenció de la participación de Rivas y Rosado en los ataques.

Entonces se comprometió con ella a frenar el problema; después lo hizo el Gobernador, quien mostró apertura inmediata para escuchar el reclamo de Zujey, que se volvió portavoz de los agraviados, quienes ya para entonces sabían de los planes, intenciones, equipo y "revelaciones" de Natividad y Elman César.

Se dio, ante dicha muestra de voluntad, una especie de "pacto" no escrito, en el que todo se resolvería sin necesidad de hacerse público. Pero eso no ocurrió.

En lo inmediato, los ataques desaparecieron y las publicaciones que hacían referencia a un presunto tráfico de influencias por parte de la comunicadora (quien pertenece a una familia que ha construido por décadas una empresa respetada), fueron eliminadas del espectro web. Fue una muestra más de que en manos de ellos estaba dicha decisión.

Sin embargo, días después a los servidores públicos en cuestión se les vio de nuevo en las oficinas de Alanís, cuando ya no se esperaba su participación en este Gobierno; y los ataques, se retomaron.

Por eso la reportera decidió interponer denuncia formal ante la Fiscalía General, en la que no solo se detalla, con nombres y apellidos, la conformación de este aparato de ataque, sino que se adjuntan los audios descritos por el que esto escribe y otras evidencias que apuntan en todo momento hacia Natividad y Elman César.

¿Por qué no creo que Alanís supiera a detalle de lo que ocurría en su dependencia?

De entrada porque no existen, públicamente, antecedentes que muestren experiencia del Secretario General de Gobierno con las redes sociales; es, más bien, un político de la vieja escuela. Quizá si le hablan de troles, no conozca siguiera el concepto con lujo de detalles.

Además, lo hecho por ese grupo de personas fue tan burdo, que de saberlo, Alanís habría notado las debilidades de su estrategia y no las habría permitido.

Sin embargo, existe la posibilidad de que le diera carta abierta a Natividad para que hiciera lo que a su grupo político conviniera, y he ahí una gran distracción, a la que debe poner fin o de plano irse, como ya demandaron algunas figuras que decidieron respaldar a los periodistas agraviados.

Ayer, Adrián Alanís Quiñones afirmó que Natividad Rivas no colabora más con él y mostró apertura para que se lleve una investigación a fondo, con castigo incluido. No evadió el hecho y eso es esperanzador.

Mientras que Elman César, acusa -sin decir nombres- una campaña de desprestigio impulsada desde el propio Gobierno Estatal en contra del grupo al que pertenece. Nada más falso: el gremio periodístico de verdad se siente atacado.

Ninguno de ellos merece volver a ocupar un cargo público, mucho menos si este tiene que ver con los medios de comunicación; Alanís, por su parte, en su falta de atención le ha generado un gran problema de inestabilidad al Gobernador del Estado, entre cuyas virtudes ha estado la de construir una relación sumamente cordial con la prensa.

En este ocasión, la Fiscalía tiene un trabajo fácil, pues a los ojos de cualquiera, las pruebas de esa red de ataque son clarísimas; sin embargo, debe llevar el procedimiento a un castigo ejemplar para que esto no se repita.

Que no vuelva a pasar.

Twitter: @luizork

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