Editoriales
RUBÉN CÁRDENAS
dom 12 ago 2018, 8:42am 3 de 7

No sólo truncaron su sueño; también le quitaron la vida



La Raya del Tigre

Ingresó a la escuela Normal Rural J. Guadalupe Aguilera porque soñaba con ser maestro y precisamente allí, donde debieron arroparlo e impulsarlo, como a todos los demás estudiantes, terminó su joven vida, por paradójico que resulte. Rolando Mojica Morales, de 19 años, apenas recién ingresado a la Normal, murió la madrugada de ayer como consecuencia de las lesiones infligidas durante las "tradicionales novatadas"o "semana de inducción", a la que sería más preciso llamar semana de tortura y humillación, de esclavitud, de castigos brutales permitidos, o como se le nombre a esta cadena de violencia perpetrada en contra de los recién llegados.

Y no es la primera vez; en años recientes han habido denuncias por casos de bullying extremo, aunque nunca como ahora, con resultados tan trágicos. Hoy, siguen otros ocho jóvenes hospitalizados por la misma causa, lo cual evidencia que algo muy grave sigue sucediendo dentro de esos muros, donde lo único que debía suceder es el surgimiento de lazos de amistad, el aprendizaje y preparación para ser buenos profesionistas, no la violencia barbárica que parece formar parte ahora del ambiente escolar.

Por desgracia, el de Aguilera no es el único caso. El pasado 21 de Julio falleció un joven y dos más tuvieron que ser hospitalizados tras las novatadas en la Normal Rural de Mactumatzá, en Chiapas, donde los noventa estudiantes de nuevo ingreso fueron, en principio, rapados y sometidos a ejercicios exhaustivos por miembros del consejo estudiantil. Después se les obligó a pasar por pruebas mucho más denigrantes e inhumanas. "Y eso pasa siempre", denunciaron algunos.

No hay voces a favor de esto, ni puede haberlas; nadie defiende esos actos de violencia ni puede justificar que existan, menos dentro de una institución educativa. O sea, sus autores no tienen de dónde agarrarse para seguir manteniéndolos, bajo el burdo pretexto de "tradiciones". Urge erradicar estos actos delictivos y llevar ante la justicia a los responsables, sean autoridades o estudiantes, tanto quienes las practiquen como quienes las hayan permitido. Para nada es suficiente separar a Manuel De la Rosa Puente de su cargo como director de la J. Guadalupe Aguilera, cuando se trata de ahondar en una investigación que lleve al castigo ejemplar de todos y cada uno de ellos.

La violencia jamás permanece estática; va escalando niveles y, cuando nadie la frena, ocurre lo inesperado, que casi siempre resulta fatídico. Es probable que "las novatadas" en esa Normal Rural hayan iniciado, en otra época, con "bromas" agresivas por parte de quienes se sentían poderosos y, como nadie se ocupó de frenarlos, todo fue empeorando. Hoy lamentamos la muerte no accidental de un estudiante justo en su centro educativo, no en la calle ni en algún sitio riesgoso.

Obligados a comer medio kilo de frijoles con medio kilo de sal, huevos crudos con cáscara, inmundicias de toda clase y a beber agua sucia, forzados a trabajar por casi 16 horas, más enfermos y debilitados cada día, no es extraño que algunos sucumbieran físicamente y uno de ellos ya no pudiera resistir. Este es más un relato de terror que la crónica de una semana de convivencia estudiantil.

Por supuesto que estos excesos jamás fueron parte del proyecto del entonces presidente Lázaro Cárdenas, quien tuvo la visión de abrir Normales Rurales a lo largo y ancho del país para forjar no solamente educadores, sino verdaderos líderes comunitarios.

No es necesario ser un investigador avezado para determinar que, al resultar un alumno muerto y otros ocho hospitalizados, se configura una serie de delitos graves, que deben ser investigados hasta sus últimas consecuencias y castigar a los responsables, así sean estudiantes o autoridades del plantel.

Muy pronto la Fiscalía estatal debe dar a conocer el resultado de las investigaciones y actuar sin contemplación. Nadie debe estar por encima de la ley y aquí tiene que ser demostrada esta máxima del Derecho. Ni un muerto más, ningún trato inhumano y primitivo más en las escuelas de Durango, ni en ninguna otra. La violencia se combate con la aplicación de la ley; no hay otro camino más sensato, justo y eficaz.

ESTÁ PREVISTO HOY el arribo a Durango de los regidores y funcionarios municipales que se divirtieron en Europa desde el pasado 31 de Julio a nuestras costillas. Será muy interesante conocer la justificación que darán sobre el despilfarro de recursos que hicieron por aquellas tierras... DE IGUAL MANERA, estos viajeros deberían emitir una opinión acerca del retraso en la pavimentación de las calles Victoria y Zarco, que se encuentran tal como el día que ellos se fueron a gastar a Europa lo que probablemente tendría que haberse invertido en esa urgente demanda ... EN FIN, CADA uno de quienes realizaron ese viaje cargarán con el estigma de la desvergüenza en lo sucesivo. Ellos eligieron su propio destino personal y futuro político. Y no porque les esté prohibido ir a Europa o cualquier otro sitio, sino porque hacerlo con recursos públicos es la manera más segura de hacer enojar a toda una sociedad.

Twitter @rubencardenas10

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