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La llamada 'Casa de los Estados Unidos' en Parras (Parte I)

SIGLOS DE HISTORIA

EL SIGLO DE DURANGO, ūüēö
La llamada 'Casa de los Estados Unidos' en Parras (Parte I)

Existe una finca en la ciudad de Parras, Coahuila, que a mediados del siglo XIX, los pobladores de la misma ciudad, la conocieron como "La Casa de los Estados Unidos". Dicha casa a√ļn est√° en pie y su frente da hacia la calle Ramos Arizpe, en donde termina la calle Acu√Īa en su extremo sur. A espaldas de la casa, se localiza el extenso terreno, que por siglos estuvo dedicado al cultivo de la vid principalmente; el acceso a dicha vi√Īa, se sit√ļa por la calle F. I. Madero, que anteriormente se le conoc√≠a como calle del "Barranco" y en tiempo inmemorial era conocido simplemente como el arroyo de los "Sandovales".

Sin embargo, retrocedamos un poco m√°s para saber el origen de aquella residencia. A principios del siglo XIX, el se√Īor don Manuel Ibarra Casta√Īos, adquiri√≥ la hacienda de San Lorenzo de Parras, a los herederos de don Juan Lucas Lazaga, su antiguo due√Īo. Don Manuel era originario del Saltillo, en donde era casado con do√Īa Isabel Goribar Arrieta, para febrero de 1911 ya eran residentes de San Lorenzo. Tal vez les toc√≥ ver pasar por all√≠ a don Miguel Hidalgo cuando a principios de abril de ese a√Īo era conducido preso a Chihuahua. Este matrimonio procre√≥ a sus hijos: Ma. Candelaria, Luisa, Manuel, Pablo, Faustina, Juana y Guadalupe, aun y cuando la Familia Ibarra ya resid√≠a en San Lorenzo, todos ellos, fueron bautizados en Saltillo, salvo la m√°s grande, Candelaria, que lo fue en Salinas N.L., eventos llevados a cabo entre 1811 y 1823. Como gente adinerada, don Manuel envi√≥ a alguno de sus hijos en su √©poca de ni√Īos-adolescentes, a estudiar a Bordstown, KY, Estados Unidos. Don Manuel era muy allegado a las costumbres de dicho pa√≠s, y posteriormente, trajo de all√° alguna maquinaria y la tecnolog√≠a necesarias para aprovecharlas en la molienda del trigo y en el cultivo de la vid y del algod√≥n (molinos, deshuesadoras, alambiques, etc.).

A principios de los a√Īos veinte, don Manuel adquiri√≥ dos propiedades en el pueblo de Parras, una situada en la acera sur de la calle Real (Ramos Arizpe) y otra propiedad en las cercan√≠as del Santuario de Nuestra Se√Īora de Guadalupe. Ambas propiedades estaban constituidas por Casa, bodega y vi√Īa. Don Manuel muri√≥ a mediados de la d√©cada de los a√Īos veinte y la viuda, do√Īa Isabel, contrajo nuevas nupcias, ahora con don Fernando de la Fuente Diez, un espa√Īol originario de la Vizcaya Espa√Īola. Don Fernando auxili√≥ a su esposa do√Īa Isabel en la administraci√≥n de San Lorenzo y de sus otras propiedades, en tanto los hijos de la segunda, no tuvieran la edad y la capacidad para asumir dicha responsabilidad. Para mediados de los a√Īos cuarenta, su hijo, Manuel, despu√©s de haberse casado en la Ciudad de M√©xico, en octubre de 1839, con do√Īa Ma. Josefa Vald√©s, ya estaba al frente del manejo de San Lorenzo.

Ahora bien, en el ámbito nacional e internacional, sucedió que el 13 de mayo de 1846, el gobierno norteamericano declaró la guerra al de México, por el supuesto motivo de no querer reconocer el decreto aprobado por el senado de aquel país, en marzo de 1845, sobre la anexión de Texas y como un estado más de los Estados Unidos, agregando como excusa para la citada declaración de guerra los malos tratos de que habían sido objeto algunos de sus connacionales en territorio mexicano. Las excusas sobraban, el motivo real fue el deseo de los norteamericanos de hacerse y despojar a México de los territorios situados al norte del río Grande del Norte.

Con motivo y como parte de aquella disputa armada, a principios de agosto de 1846, el general John Ellis Wool, reunió en San Antonio Béjar (San Antonio, Tx.) un ejército de aproximadamente 3,000 efectivos, dentro del plan para la invasión de México, en la que intervinieron entre otros principales generales. Taylor, Wool, Worth, Kearny, Butler, Doniphan, Scott y Twiggs, quienes en conjunto culminaron con la toma de la capital mexicana en septiembre de 1847.

El ejército de Wool salió de San Antonio entre el 27 y 29 de septiembre de 1846, se dirigieron a Monclova, de allí tenían planeado seguir para Chihuahua, sin embargo, en Monclova, Wool recibió un comunicado de la superioridad militar, para que siguiera por el rumbo de Parras, y de allí se dirigiera a Saltillo, en donde debía reunirse con el ejército de Taylor.

El viernes 3 de diciembre de 1846, el ej√©rcito de Wool, lleg√≥ temprano a Ci√©nega Grande (Ci√©nega del Carmen); al d√≠a siguiente, la marcha se reanud√≥ hasta la hacienda de San Lorenzo, en donde se acamp√≥ en un terreno bajo de buena agua y buenos pastos. A los ojos de los militares visitantes, les pareci√≥ una magn√≠fica y se√Īorial estancia como no la hab√≠an visto hasta entonces en el transcurso de su recorrido.

El exterior de la Casa Grande, hogar de los Ibarra, result√≥ ser impactante para los norteamericanos, estaba resguardada por torreones colocados en cada uno de sus √°ngulos de la edificaci√≥n; las torres ten√≠an en sus lados troneras para la defensa del lugar. Los visitantes fueron atendidos espl√©ndidamente por la Familia Ibarra en la persona de Manuel Ibarra Goribar, quien en esa √©poca ya estaba al frente de la administraci√≥n de la hacienda. Esa noche, Wool y algunos miembros de su "staff" de oficiales, pernoctaron en la Casa Grande. Supongo que esa tarde noche debe haberse dado una pl√°tica entre Manuel Ibarra y Wool, en el que de alguna forma el segundo hizo alguna propuesta a Ibarra para que les auxiliara en el aprovisionamiento de la tropa y la consecuci√≥n de los forrajes necesarios para sus cabalgaduras, mediante el pago correspondiente, ya fuese en efectivo o mediante de alg√ļn cr√©dito con cargo al gobierno norteamericano. Am√©n de que los visitantes, le solicitaron alg√ļn domicilio en Parras para poder montar sus oficinas, y desde donde podr√≠an despachar los asuntos relacionados con el movimiento militar de ocupaci√≥n, en la regi√≥n de Parras, durante el tiempo que fuese necesario. Ibarra desde ese momento se convirti√≥ en un apoyo de los norteamericanos para auxiliarle en todo aquello que estuviese a su alcance y posibilidades.

Al d√≠a siguiente, domingo 5 de diciembre de 1846, el ej√©rcito de Wool, lleg√≥ a Parras y estableci√≥ su campamento en un sitio localizado en lo que hoy es el bulevar de la ex hacienda del Rosario, enfrente y hacia el oriente de lo que fue la f√°brica La Estrella. Wool, en sus memorias dijo que, Parras en ese tiempo era un apacible pueblo con aproximadamente 8,000 habitantes y consider√≥ como un lugar estrat√©gico para los fines de ocupaci√≥n que se estaban llevando a cabo. La llegada del contingente norteamericano a suelo parrense debe haber resultado espectacular y algo inimaginable para los habitantes del pueblo y de la regi√≥n, ya que ac√° jam√°s se hab√≠a visto algo similar, ver llegar a aquel numeroso contingente castrense formado por aproximadamente 3,000 hombres, de a caballo y a pie, acompa√Īados por un convoy de 350 carretas.

Por aquella relaci√≥n de negocios, los Ibarra proporcionaron a los norteamericanos, una casa en el centro urbano de Parras para que establecieran sus oficinas, y por la amplitud del domicilio facilitado, es l√≥gico que pudo haber servido tambi√©n como habitaci√≥n, para algunos integrantes del equipo de oficiales de Wool, fue una de aquellas propiedades que don Manuel Ibarra Casta√Īos, hab√≠a adquirido a principios de los a√Īos veinte en el pueblo de Parras, la cual estuvo y est√° situada en la acera sur de la calle Ramos Arizpe, antigua calle Real, en donde topa la hoy calle Acu√Īa por el sur. Dicha edificaci√≥n, en sus inicios perteneci√≥ a los se√Īores curas diocesanos que llegaron a administrar la Parroquia de Parras en el a√Īo de 1641, es una de las construcciones m√°s antiguas del Parras, situada en plena calle Real y muy cercana a la Iglesia Parroquial. La propiedad en cuesti√≥n estaba integrada por una amplia casa habitaci√≥n, una extensa vi√Īa y sus respectivas bodegas. Durante la estad√≠a del ej√©rcito de Wool en Parras, sus habitantes no sufrieron alteraci√≥n alguna en sus actividades cotidianas, aprendieron a convivir con los norteamericanos, esto debido principalmente a la actitud conciliadora de Wool, quien trat√≥ de respetar al m√°ximo la vida de los parrenses, a grado tal de que los mismos militares de su ej√©rcito, se quejaban de que el citado general era m√°s duro con ellos que con los mexicanos, en este caso con los parrenses, a quienes ten√≠a cierta consideraci√≥n. Aquella actitud tolerante de Wool puede ser comprensible, ya que dicho general, profesaba la religi√≥n cat√≥lica, lo que de alguna forma lo llev√≥, a que en varias ocasiones reprendiera duramente a sus soldados cuando trataron de intervenir desfavorablemente en las cuestiones religiosas de los lugare√Īos. Seguimos‚Ķ

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Fuentes:

-Bayles Francis. Narrative of Major General Wool's. Campaign in Mexico. The years 1846, 1847, & 1848. Albany. Little & Company, 53 State Street. 1851.

-APENDIX A. Report of Capitain Hughes of Wool's March Into Mexico.

-Ernesto Garcés Velázquez. Archivo Personal. Diversas escrituras de compraventa.

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