El Santo Niño del Tongo

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Las recientes festividades navideñas y la ya cercana fiesta de la Candelaria, me llevaron a iniciar un trabajo largamente postergado, la búsqueda de referencias sobre el Santo Niño del Tongo, devoción netamente lagunera. En nuestro país, existe una gran devoción popular por varias figuras del Niño Jesús; entre ellas, las más conocidas están la del Santo Niño de Atocha, imagen venerada en Plateros, cerca de Fresnillo, y el Niñopa o Niñopan, devoción muy extendida en Xochimilco y sus alrededores.

Una plática sobre estas devociones populares despertó mi interés por buscar información sobre el Niño del Tongo, imagen que se encuentra en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús en Lerdo, Dgo. Pero la naturaleza netamente popular de la devoción al Niño hizo imposible encontrar documentación sobre su culto. Se encuentran referencias hemerográficas y testimonios de devotos. La mayor parte de la información, al ser testimonio oral de recuerdos y dichos de terceras personas, se contradice constantemente. Todo ello hace necesaria la búsqueda de fuentes escritas, que no tuve la fortuna de encontrar en esta ocasión.

Inicié mi búsqueda en la hemeroteca de El Siglo de Torreón. Las primeras referencias al Niño del Tongo que encontré en sus páginas fueron en la columna Instantáneas al Vuelo, que con el seudónimo de Spivis, escribió desde 1939, Emigdio R. Gallardo; la primera de ellas es de 1941. En ninguna de las cuatro referencias que en distintos momentos hizo, nos dejó información sobre la historia de la imagen.

El último día del año de 1944, José de la Parra, articulista del diario, hizo una visita a la imagen. La encontró en una casona de Lerdo donde la señora Paula de Esparza, resguardaba al Santo Niño, en una pequeña habitación. Ésta era la capilla del Niño y a pesar de ser un domicilio particular se permitía el acceso de visitantes y devotos.

Según le comentaron a De la Parra, el Santo Niño se ausentaba por días para visitar a quienes lo necesitaban y cuando regresaba a su casa, doña Paulita se veía en la necesidad de cambiar su ropa, que en algunos casos venía desgarrada. y cambiar sus huarachitos, llenos de lodo. Esta característica del Niño del Tongo de ser peregrino lo comparte con el Santo Niño de Atocha.

Una pequeña nota de sociales, publicada a principios de 1958, invitaba a la ceremonia que se celebraría el día 6 de enero, festividad de la imagen y que incluía el cántico de Las Mañanitas por parte de los fieles. Para ese momento la imagen ya había sido donada al Templo del Sagrado Corazón de Jesús de Ciudad Lerdo, donde se encuentra desde entonces.

En la pequeña nota de sociales se asegura que dicha devoción viene desde tiempos de la Colonia. Pero, según veremos un poco más adelante, la "aparición" de la imagen se dio hacia 1840, según atestiguan miembros de la familia de la persona elegida para custodiarla. En el libro de Jaime Soto Castro Apuntes Históricos de Cd. Lerdo. Dgo. 1594-1910, se apunta que la devoción al Santo Niño tuvo un rápido desarrollo "provocando … largas y penosas procesiones de todos los pueblos, de todas partes del México de ayer hacia el rancho de San Fernando", hoy Ciudad Lerdo. Esta aseveración nos permite pensar que estamos ante una devoción popular que pareciera ir en declive.

El Dr. Manuel Terán Lira en una de sus columnas, publicada en 1981, recuerda que en sus visitas a Lerdo lo llevaban a visitar al Niño en una casa de la cual ya no recuerda la ubicación. El lugar se encontraba lleno de "retablos, recuerdos y agradecimientos". Terán Lira establece que el nombre de Tongo le viene del poblado duranguense que quedó sepultado por las aguas de la presa Francisco Zarco. Aunque él no lo aclara podemos deducir que doña Paulita le narró la forma en que la imagen llegó a su poder; a saber, que un ranchero se la había dejado en custodia mientras él hacía algunas diligencias y que nunca regresó a recogerla. Sus vecinas le regalaron ropita, mandaron a hacerle un sombrero de oro y la resguardaron bajo la cúpula de cristal de un reloj.

La población a la que se refiere Terán Lira es el de una congregación del estado de Durango llamada San Pedro del Tongo, perteneciente al municipio de Nazas. Las primeras noticias que se encuentran sobre esa población son sobre el movimiento agrarista que en 1924 agitó dicha zona duranguense, junto con Cruces y Paso Nacional. San Pedro del Tongo casi desapareció en 1968 al ser cubierto por las aguas de la presa. Sobrevive un pequeño caserío en el cual viven unas pocas personas.

Poco tiempo después, en 1987, en las páginas de este diario José Concepción Reyes Carrillo ahondó la información sobre el origen de la imagen. Su madre relataba que su tía abuela, Margarita, se dedicó a pedir limosna llevando en sus brazos al santo Niño del Tongo, no sólo en la ciudad sino que se remontaba hasta poblaciones de la sierra y regresaba a su casa ubicada por la calle Coronado en Lerdo. Con lo recolectado construyó una pequeña capilla hasta la que llegaban sus devotos a solicitar la intervención divina y a dejar muletas y "agradecimientos" cuando el favor era concedido.

La llegada de unos misioneros españoles que no estuvieron de acuerdo en que aquella veneración se hiciera fuera de la jurisdicción de la iglesia terminó con aquella situación, ya que recogieron la imagen. Durante la revolución, un empleado municipal, temiendo que la imagen fuera víctima de los saqueos que se dieron durante el movimiento revolucionario, se la llevó a su casa, ubicada por la calle Abasolo. Su hermana Tomasita le improvisó una capilla hasta donde llegaban toda clase de fieles a solicitar su favor o a agradecer su intervención.

Cuando Tomasita sintió cercana la muerte, entregó la imagen al presbítero Manuel Mireles, quien después fue obispo auxiliar de la arquidiócesis de Durango. Desde entonces se encuentra en el templo del Sagrado Corazón de Jesus, frente a la plaza de Lerdo, en una capilla anexa al lado izquierdo del templo. En este relato el nombre de la persona que tuvo a su cargo la custodia de la imagen, Tomasita, no concuerda con el nombre de la persona con la que habló De la Parra en 1944, Paulita.

La devoción al Santo Niño del Tongo debe haber estado muy extendida al principiar el siglo XX. Diversas fuentes relatan el hecho de que en muchos casos los revolucionarios llevaban en las copas de sus sombreros estampas piadosas que los protegieran durante el combate, según afirmó Francisco L. Urquizo en su libro Recuerdo que... Entre ellas estaban las de la Virgen de Guadalupe, el Señor de la Misericordia y el Santo Niño del Tongo, según el periódico Diógenes del 16 de julio de 1911 cuando relató La verdad sobre los asesinatos de chinos en Torreón, según consigna Juan Puig en su libro Entre el río Perla y el Nazas.

En una búsqueda en internet encontré que el sitio de subastas de objetos de arte y antigüedades invaluable (http://www.invaluable.com/auction-lot/exvoto-en-devocion-al-santo-nino-del-tongo.-mexic-108-c-c1e8896ce8) subastó en 2011 un exvoto en devoción al Santo Niño del Tongo. El óleo, sobre lámina de zinc, está firmado por Severo Santillán en 1922. En la descripción del exvoto se habla de tres objetos dedicados a la devoción del Santo Niño. En la imagen el Niño lleva en una mano un guaje y en la otra un pequeño bastón, sombrero, túnica y capa, y es iconográficamente muy parecida al Santo Niño de Atocha.

En una visita al Templo del Sagrado Corazón de Jesús de la Ciudad Jardín, fuí muy amablemente atendida por la Srita. Laura Martínez en las oficinas de la parroquia. Me obsequió un ejemplar de un texto sobre el Santo Niño del Tongo de la autoría de María del Socorro Reyes de Escobedo. El pequeño libro es una "narración de la devoción y tradición del Venerado Santo Niño del Tongo de Ciudad Lerdo. Dgo."

La imagen se encuentra en una capilla anexa al lado izquierdo del templo. La capilla fue construida especialmente para el Santo Niño según se dio a conocer en las páginas de El Siglo y según lo consigna María del Socorro Reyes. La imagen es muy pequeña, no debe pasar de los 30 centímetros. En ningún lugar encontré el material de que está hecha. El Niño se encuentra sentado, vestido de blanco y con un sombrero sobre la cabeza. Me fue imposible percibir los objetos que lleva en las manos debido a la gran altura en que se encuentra ubicada la imagen, aunque una posterior revisión de la fotografía permitió percibir que a la imagen le faltan algunos dedos.

Al iniciar la lectura de la narración de María del Socorro Reyes caí en cuenta que ella es hermana de José Concepción Reyes Carrillo, autor del escrito aparecido en El Siglo en 1987 comentado anteriormente. Socorro relata la forma en que la imagen llegó a manos de Margarita Rojas , su tía abuela en 1840 y de como ella alentó la devoción popular designando un espacio de su casa como capilla, en el entonces rancho de San Fernando y llevando a la imagen a los pueblos y ranchos en peregrinación: la petición de los misioneros para depositarla en el templo y de cómo la revolución propició que un señor de apellido Esparza la sacara de allí para resguardarla de los saqueos. En la narración se asienta que el apellido era Esperanza, pero ya que De la Parra entrevistó a Paulita sabemos que éste era Esparza. Además no podemos estar ciertos si Paulita y Tomasita eran la misma persona o fueron dos hermanas.

Cuando uno lee la narración de Reyes de Escobedo y la contrasta con lo poco que Paulita relató a De la Parra en 1944 y con lo afirmado por Terán Lira podemos percibir que Paulita conocía la versión de la familia de Margarita sobre la milagrosa aparición de la imagen y de alguna forma la hizo suya.

Tanto en la narración de María del Socorro Reyes como en el libro de Soto Castro se consigna la versión de que en algún momento se hizo uso de otra imagen para sacarla a peregrinar y que es ésta la que se encuentra en el templo, mientras que la original se encuentra en posesión de una familia lerdease.

El Santo Niño volvió a desaparecer en febrero de 2002, esta vez por poco tiempo y la imagen volvió misteriosamente a su sitio en julio de ese año.

La lectura del testimonio dejado por María del Socorro Reyes abre muchas puertas de investigación. Contrastar este testimonio contra otras fuentes permitirán en un futuro ahondar en la historia de esta devoción tan popular en nuestra región. (silvia.castro.zavala@gmail.com)

Si tiene comentarios, escríbanos a: yromo@elsiglodetorreon.com.mx

Santo Niño del Tongo, en la capilla en su honor en la Iglesia del Sagrado Corazón de Cd Lerdo. En la mano derecha, trae ramo de flores, y nótese en la izquierda, la falta de algunos deditos, parte de su peregrinar.
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