Las claves para entender la situación en Turquía

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El pasado viernes, Turquía se sumió en un caos mientras las fuerzas leales al presidente Recep Tayyip Erdogan aplastaron un intento de golpe de Estado en una noche de explosiones, batallas aéreas y disparos que dejaron en menos de 20 horas, al menos 290 muertos y más de 1,400 heridos. Miles fueron arrestados ante la promesa de que los responsables "pagarán un alto precio por su traición".

Aquí, con información de las agencias, se repasa el largo historial de golpes en Turquía, su importancia miliar, el por qué muchos creían que la interferencia militar en la política había terminado que, en resumen, son las claves de la intentona de este 15 de julio.

1.- Ejército turco y su intervención en la política

El ejército encabezó tres golpes entre 1960 y 1980, y presionó para que en 1997 dejara el poder el primer ministro Necmettin Erbakan, un devoto musulmán mentor de Erdogan y quien no era bien visto por la clase laica de Turquía. En 2007, el ejército amenazó con intervenir en la elección presidencial y advirtió al gobierno para que frenara la influencia islámica, pero las acciones tuvieron el efecto opuesto y Abdullah Gul, el candidato favorecido por el gobierno con inclinación islámica, tomó el poder.

El intento de golpe más reciente sorprendió a los expertos, porque el gobierno de Erdogan había tomado medidas para poner orden en el ejército, incluyendo la destitución y juicios a altos oficiales activos y jubilados, por supuesta conspiración para realizar un golpe de estado. El gobierno de Erdogan parecía trabajar de manera eficiente con el ejército, coordinando temas de seguridad nacional y al confrontar a una facción que se percibía como antigubernamental, que se había dicho que había infiltrado a la policía y otras instituciones.

2.- Intervención del 15 de julio

El ejército turco tradicionalmente se ve a sí mismo como el guardián del viejo poder no religioso, un legado del fundador nacional y exoficial del ejército, Mustafa Kemal Ataturk, así como ejecutor del orden en momentos de inquietud civil y pobre liderazgo civil. Y aunque se vio forzado a bajar su perfil político bajo el gobierno de Erdogan, el ejército turco se ha visto sacudido por el renovado conflicto con los rebeldes separatistas curdos y los atentados por supuestos extremistas islámicos, incluyendo un ataque en el principal aeropuerto de Estambul el mes pasado en el que murieron decenas de personas. Erdogan también ha sido un líder divisorio, aunque aún cuenta con un profundo apoyo de la clase devota musulmana que alguna vez se sintió marginada bajo los gobiernos previos que eran influenciados por el gobierno.

3.- Turquía, clave en conflictos

Turquía es miembro de la OTAN y un importante aliado en los esfuerzos que Estados Unidos encabeza para derrotar al grupo Estado Islámico, que controla territorios en Siria e Irak, y le ha permitido a los aviones de combate estadounidenses utilizar su base aérea Incirlik para realizar misiones de combate contra los extremistas.

La ubicación estratégica de Turquía en el Medio Oriente, donde se divide Europa de Asia, la convierte en una pieza clave en los conflictos internacionales.

En 2003, Turquía prohibió que las fuerzas estadounidenses utilizaran su territorio en la invasión a Irak, generando dudas sobre si el ejército turco, con gran poder político, había socavado una iniciativa civil para ayudar a los Estados Unidos.

4.- Turcos, el Ejército y su presidente

Los turcos tienen una relación conflictiva con su ejército, una institución envuelta en la tradición del sacrificio, pero también manchada como un símbolo pasado de represión. Líderes de golpes militares pasados fueron vistos como salvadores del caos y la corrupción, pero también como despiadados. Durante la toma militar de 1960, se ejecutó al primer ministro y algunos otros ministros clave. La tortura, las desapariciones y los asesinatos extrajudiciales fueron desenfrenados durante el golpe de 1980. Pese a su pasado, el ejército mantiene respeto y vastos recursos económicos.

Por otra parte, Erdogan es visto cada vez con más recelo por la oposición, así como por políticos en el extranjero, debido a su creciente autoritarismo y su tendencia a perseguir a cualquiera que lo critique, incluyendo la prensa, por lo que ahora se teme que pueda avanzar hacia un poder casi totalitario.

5.- Diferencias del 15 de julio

Como se mencionó, la ocurrida el viernes pasado, fue la cuarta asonada fallida en la historia de la República de Turquía tras otros tres golpes, en 1960, 1971 y 1980, aunque este intento se diferencia en mucho de sus antecesores.

Esta vez, parece haberse corroborado la teoría de que un golpe no puede tener éxito en la era de los medios digitales.

En 1960, 1971 y 1980, lo primero que hicieron los militares fue tomar el control de la radio y la televisión, pero esta vez, si bien también lo intentaron con algunas emisoras de televisión, su poder sobre ellas duró poco rato y la mayoría de los medios pudo continuar trabajando en defensa de la democracia.

Los políticos habían logrado movilizar la resistencia de las televisiones afectadas, como la CNNTürk y la estatal TRT.

Los medios pudieron transmitir sendos mensajes de los políticos instando a la población a salir a las calles, e informar amplia y rápidamente de lo que estaba pasando.

Además, fue la primera vez que la población no permaneció en silencio frente al levantamiento militar: decenas de miles de personas salieron a las calles para resistir a los golpistas.

Los ciudadanos tomaron las plazas, saltaron encima de los tanques y se enfrentaron verbalmente a los soldados.

También por primera vez, todos los partidos políticos del país fueron unánimes en rechazar la asonada.

Asimismo, la Policía, la Gendarmería y una parte del Ejército se mantuvieron fieles al gobierno del primer ministro, Benali Yildirim, líder del islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP).

Pero también fue un triste estreno el bombardeo por parte de los golpistas del edificio del Parlamento turco, en Ankara, que resultó seriamente dañado, y tampoco nunca antes había sido atacada una residencia veraniega del presidente, como ocurrió anoche.

Fue también la primera vez que durante un intento golpista la población pudo presenciar en las pantallas cómo se rendían los soldados con las manos en la cabeza, tumbados en el suelo y cómo se les despojaba de sus uniformes y armas.

El Ejército turco, uno de los mayores del mundo y la institución hasta ahora más fuerte del país, con sus miembros considerados durante años como "intocables", se vio, también por primera vez, en una situación penosa.

Pero tampoco nunca antes la Policía se había enfrentado al Ejército ni un golpe había sido tan sangriento, con un número inédito de muertos, heridos y detenidos.

A diferencia de lo que ocurrió en las anteriores ocasiones, el Servicio Nacional de Inteligencia (MIT) fue ayer atacado por los golpistas, cuando antes había sido siempre acusado de haberse confabulado con los militares rebeldes.

Esta vez, el MIT se mantuvo leal al gobierno y al presidente, a quienes no pudo informar sobre las preparaciones del intento golpista, que sin duda requirieron mucho tiempo, algo que deja de manifiesto fallos importantes en la inteligencia del país.

Seguidores del presidente turco Recep Tayyip Erdogan le demuestran su apoyo. (EFE)
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