Eliseo Alberto, el escritor amado por los dioses (y por los lectores)

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Eliseo Alberto de Diego García Marruz (Arroyo de Naranjo, Cuba, 1951) "Lichi" para sus amigos. Víctima de la dictadura cubana, fue declarado traidor por los hermanos Castro. Residió en México desde 1988, dos años después se nacionalizó mexicano.

Ganador en 1998 del primer premio Alfaguara con su novela Caracol Beach, tiene lógicamente más libros, entre otros, "Una noche dentro de la noche", 2006, "Esther en alguna parte", 2005.

Falleció el domingo 31 de Julio a los 59 años de edad, por una complicación cardiaca surgida tras un trasplante de riñón.

En 1978 escribe "Informe contra mi mismo", que es un libro sobre Cuba. A mucha gente le hizo bien. Dijo que sin ser pedante, "si soy recordado alguna vez, va a ser por esa obra, es un libro donde yo defiendo un solo derecho, el derecho a estar equivocado, algo que poco se reconoce y menos por los políticos".

En la última entrega de su columna semanal en el periódico Milenio, relata la emoción de la esperanza de que por fin pudiera recibir el riñón que lo alejaría de morir y sobre la generosidad de los pocos que donan sus órganos:

-"Hoy quisiera escribir sin la emoción que siempre provoca la gratitud para así (lúcido, objetivo, honrado, en la martiana interpretación de la palabra) poderles contar una historia que me tocó vivir a lo largo y hondo de treinta horas de fe, mil ochocientos minutos de esperanza, ciento ocho mil segundos de caridad. Queda prohibido no donar".

Se licenció en periodismo en la Universidad de la Habana.

Escribió también los poemarios: "Importará el trueno", "Las cosas que yo amo" y "Un instante en cada cosa". De él son también las novelas: "La fogata roja", 1983, "La eternidad por fin comienza un lunes", 1992 y el libro de memorias ya citado "Informe contra mi mismo" y una última novela: "El retablo del conde Eros" en el 2008.

A propósito de "Caracol beach"

Dedicó su novela a Gabriel García Márquez, "mi querido maestro, a los amigos que me cuentan mentiras y a los alumnos que me las creen".

Esta novela surgió precisamente de un taller con García Márquez, quien le dio la idea de escribirla, después de leer un texto breve del colombiano que decía : .

En el año 2002, en el taller literaio del Imac, nos tocó desglosarla un poco, porque nos dimos cuenta que era una obra perfecta y con un gran contenido de enseñanza para los que asistíamos para escribir un poco mejor de lo mal que lo hacíamos; he aquí lo que capté en ese tiempo, novela que es como si se cortara un gajo de la realidad... hasta volverse total. Su lenguaje es audaz, sorprendente. El azar rompe la lindura de lo cotidiano, los personajes absolutamente inocentes o culpables.

A pesar de sus 420 páginas es de esas novelas llamadas de una sola sentada, nos atrapa desde el principio y quien la comienza no la deja de leer hasta que con dolor de corazón se llega al final. Tiene como antecedente las tragedias griegas, con clímax de intensidad, o sea que el personaje será siempre el misterio, y como en la vida real sorprenden las reacciones de los mismos.

Estructura: Dos epígrafes iniciales: 1. "La muerte es ese amigo que aparece en las fotografías de la familia, discretamente a un lado, y al que nadie acertó nunca a reconocer". Papá

2. "El día del fin del mundo será limpio y ordenado, como el cuaderno del mejor alumno". Jorge Teiller.

Advertencia y dedicatoria (ya anotada)

Tres partes narrativas, primera "Tarde del sábado, epílogo: Lo despertó un estrépito que interpretó como un disparo contra un búho. Adolfo Bioy Casares; capítulos del 1-21.

Segunda: Media noche, epílogo: Un instante después la piedra, arrancando hojas del flamboyan en su trayecto, pasa zumbando por el lugar preciso en que había estado posada el avecilla. José Luis González, capítulos del 22-35.

Tercera: Amanecer, epílogo: Ya le faltaba poco para morir cuando empezó a cantar. María Luisa Elío. Capítulos 37-50;

Epílogo: Esa sombra que avanza cuando mi cuerpo se detiene soy yo. Francisco Hernández.

Anexo: sobre los personajes; breves biografías de cada uno de los personajes.

Sobre los hechos, cronología elaborada por Sam Ramos desde el sábado 19 de junio de 1994 con horario y minutos.

Sus avances y retrocesos mantienen el interés del lector. Los puntos de fuga de un pasado se va a un presente estremecedor, el orden de los capítulos se disocia con cada momento y con ciertos personajes, el soldado, los estudiantes, el policía, la mexicana, el trasvesti, etc. Todos terminan en una espera.

Para muestra de un acercamiento: "La última gota del aguacero cayó en la cabeza de un zopilote que volaba sobre Santa Fe a unos cuarenta metros de altura y rodó entre el surco de los ojillos para descolgarse por gravedad desde el pico hasta el patio del instituto Emerson en ángulo de 30 °, donde hizo diana entre el entrepechos de la porrista Laura Fontanet". (Capitulo 2 )

Como buen cubano el autor nos dice de asuntos beisboleros, el más interesante es el nombre del cachorro del soldado loco: Strike two, le darán base por bolas o lo poncharán, el mismo animalito al que insulta sin llegara insultar ¿Dónde estás hijo de tu perra madre?

La mejor oralidad de la novela les da a cada personaje, la voz tan propia que no hay necesidad de imaginar, así habla cada uno de ellos.

Nueva descripción de un beso en un magnifico contrapunto universal y poético: "El sol comenzó a desintegrarse en una lluvia de voladores y fuegos artificiales, el planeta se abrió en dos mitades y Martín se dejó caer en el vacío con los brazos en cruz, pleno de felicidad hasta que sus pies tocaron fondo en el sótano de una pagoda de Pekín y rebotó por la garganta de la tierra en triunfal ascenso. dijo de regreso al patio del instituto, aún mareado por aquella travesía." (Capitulo 2)

Aparte del gran intertexto en la libreta de Beto Milanés, están los versos del poeta mexicano Francisco Hernández: .

Un alegorismo: El alguacil Ramos disparó al aire. La bala hizo blanco en la luna justo en el asta de la banderita que el astronauta Neil Armstrong sembró en la arena, allá por el mes de julio de 1969.

Hay tantas cosas más que agregar que tendría que estar hable y hable, mejor aconsejo leer la novela, antes de que agote por la novedad de la muerte del autor, y hablando de eso me despido parafraseando a Amado Nervo:

Los que aman los dioses mueren prestos

Y Eliseo Alberto era amado por los dioses.

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