Vargas Llosa por las cinco esquinas

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El escritor peruano Mario Vargas Llosa es un escritor que donde toca duele, como en aquella ocasión que se refirió al sistema político mexicano, calificándolo como dictadura perfecta, como cuando le propinó tremendo descontón a Gabriel García Márquez, quien tuvo que emplear jugosos bistecs para aliviar lo morado de uno de sus ojos.

Mario Vargas Llosa, puede caer bien o mal, a mí me cae mal, porque se me hace elitista y arrogante, pero lo que no se puede negar, es que se trata de un extraordinario escritor, así que cuando vi anunciada su novela más reciente "Cinco esquinas", no dudé en adquirirla y leerla. No me defraudó, la disfruté.

Su título obedece, a uno de los barrios más violentos de Lima, con asaltos, peleas y palizas al por mayor, y aunque la novela se inicia con una escena de lesbianismo entre Marisa y Chabela, esposas de un potentado industrial y de un prominente abogado, amoríos que se entrecruzan a lo largo de la novela hasta el final, su tema es el periodismo chantajista, el periodismo-basura.

Es tan magistral el estilo narrativo de Vargas Llosa, que uno parece tener enfrente a los personajes que desfilan por las páginas de esta novela, que son principalmente periodistas, y aunque sea de manera tangencial Fujimori y su principal asesor Vladimiro.

Rolando Garro, director del periódico Destapes, extorsionador de vedettes y productores con amenazas de denunciar sus pecadillos secretos, desprestigiándolas y ridiculizándolas, pero además extorsionador de los poderosos, de los famosos, de los importantes, de los políticos, de los empresarios, de los deportista, de los cantantes, de quienes pudiera saber secretos, sobre todos los de cama, ingeniándoselas para meter la cabeza en la intimidad de todos aquellos que pudieran generarle un beneficio económico.

La Retaquita, periodista de Destapes, averiguaba las vergüenzas secretas de las personas para sacarlas a la luz con gran satisfacción pues le apasionaba hacerlo.

Juan Peineta, recitador de poesías clásicas, a quien había hundido Rolando Garro, por quien sentía un profundo rencor.

Ceferino Argüello, el modesto fotógrafo, que había tomado unas fotografías de un acaudalado empresario, participando en tremenda orgía colectiva, mismas con las que Rolando Garro trata de extorsionarlo y al no lograrlo las publica en su periódico Destapes, causando un verdadero escándalo en la sociedad peruana.

El periodismo-chantaje, puede decirse que tenía gran éxito en el Perú, pues según se dice en la novela, el pueblo limeño es el pueblo más chismoso que ha parido el universo.

No es pues buena la opinión de Vargas Llosa, sobre el periodismo, pues el periódico Destapes, lo califica de pasquín, charco de inmundicias, de chismes, de canalladas y hoja de vulgaridad pestilencial.

Mario Vargas Llosa, no deja escapar la oportunidad de fustigar a Alberto Fujimori, quien, lo derrotó en las elecciones presidenciales, y a su principal asesor presidencial Vladimiro Montesinos, en lo que no le falta razón, pues Fujimori y Montesinos, se enriquecieron brutalmente y victimizaron Perú a más no poder durante varios años, por lo que puede decirse que se trata de un desahogo personal del escritor justificado.

Rolando Garro, "Tenía un público, que seguía encantado, las revelaciones que hacía, acusando de maricas a cantantes y músicos, sus exploraciones morbosas de las intimidades de las personas públicas, sus "primicias" sacando a la luz suciedades y vergüenzas que siempre exageraba y a veces inventaba"…

En suma: Vargas Llosa, desnuda con crudeza, la podredumbre en la que navega el periodismo corrupto en complicidad siempre con el poder corrupto y corruptor.

En nuestro medio, sabido es que no hay periódico que pueda subsistir sin apoyo oficial, vía publicidad, Cuando el gobierno controlaba el papel a través de PIPSA, bastaba que le regateara o negara el papel a un periódico para tronarlo.

De sobra conocido es el golpe de Luis Echeverría al Excélsior de Scherer, que motivó el nacimiento de la revista Proceso, amén de otros sucesos que han sido atentados en contra de la libertad de expresión.

El caso de Excélsior, ocurrió en los años setenta del siglo próximo pasado.

Cabe mencionar un caso anterior, que se registró en mayo de 1953, es éste. José Pagés Llergo era director de la revista Hoy, en la que publicó una fotografía de la hija del ex presidente Miguel Alemán de nombre Beatriz y de su esposo Carlos Girón, en la que aparecían en plena luna de miel en un centro nocturno de París, y se apreciaba que Carlos observaba con lascivia a una bailarina. Como consecuencia de la publicación de la fotografía José Pagés Llergo hubo de presentar su renuncia, y con los periodistas que se fueron con él fundó la revista Siempre!, que vio su primer número el jueves 27 de junio de 1953, siendo éste un feliz acontecimiento en el periodismo mexicano, ya que fue una publicación plural de alto contenido.

Por otro lado, se tiene que reconocer que en el periodismo mexicano han existido y existen periodistas que medran con la noble profesión del periodismo chantajeando y vendiendo su pluma al gobierno.

Sin embargo hay que reconocer también, que en México, el periodismo de investigación existe para denunciar corruptelas y conflictos de interés, y no, para incurrir en prácticas chantajistas y viles.

Aprovecho la oportunidad para mandar un saludo al periódico El Universal, por sus primeros cien años de vida, con el cual me liga el Concurso Nacional de Oratoria de 1965, uno de los felices momentos de mi vida.

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