Parras y su historia en la pluma del P. Porfirio Hernández Arciniega, S.J.

Nosotros

"Lontananza"…Barrio mío: porque es tarde y hace frío vuelvo a ti; Mi lejana primavera/ Ensoñadora, hechicera/ Pasó aquí…/ Cristalina miniatura/ de mi Parras, tu figura/ Siempre amé; Fuiste en la vida añoranza/ Y un surtidor de esperanza/ Y de fé./ Barrio mío, ¡Dios te guarde! Yo al contemplar de la tarde/ La evasión/ Quisiera otra vez ser niño/ Con alforjas de cariño/ E ilusión".

Lo anterior son frases de "Patria Mínima" corta composición, nostálgica y emotiva del barrio que vio nacer a su autor, el laureado poeta parrense P. Porfirio Hernández Arciniega S.J., quien nació el 15 de septiembre de 1907 en ese ciudad de Parras de la Fuente, en el barrio de Lontananza, frente a la capilla de Fátima, en donde topa por el poniente, la antigua calle Real, hoy de Ramos Arizpe, por la calle de Matamoros, barrio al que hace alusión en su evocador poema. Fueron padres del P. Porfirio, don Florentino Hernández y doña Cipriana Arciniega. El P. Hernández Arciniega fue ordenado sacerdote en Roma el 15 de Julio de 1939; obtuvo el título de Maestro en Letras por parte de la Universidad Autónoma de México; ejerció la cátedra de Literatura en México, Puebla y Nuevo México y fue Presidente de la Sociedad Literaria "Montes de Oca y Obregón" de la ciudad de Monterrey. Lamentablemente desconozco la fecha de su muerte.

La producción poética del P. Porfirio, es copiosa, obtuvo cerca de 15 premios en otros tantos certámenes literarios, en diversas partes de nuestro País; entre sus composiciones premiadas figuran: "Palestrina" en 1934; "Imploración" en 1942; "Esa Tierra Enigmática" en 1954; "Orfandad" en 1955; "Mi Torrencial Cariño" en 1956; "Saltillo, Fuego y Color" en 1956. El amor por su tierra natal Parras, lo dejó plasmado en diferentes composiciones poéticas, entre las que podemos mencionar: "Parras Insumiso", "Patria Mínima", "Parrasofías", "Trilogía" y "Divino Aventurero", soneto dedicado al fundador de Parras, Juan Agustín de Espinoza S.J. en 1958, obtuvo un tercer lugar en el certamen de los Juegos Florales, convocados por el Patronato de la Feria de la Uva, de ese año, con la poesía "Parras, Tierra mía". En el 1960, en el mismo certamen de ese año, con la poesía "Patria Chica", obtuvo el Primer Lugar y se hizo acreedor a la Flor Natural, presea que se le otorgó como justa recompensa a sus méritos literarios. Tiene otras composiciones dedicadas a sus tiempos de niñez y juventud, en ese escenario de verdor y de frescura en las tardes serenas del estío y de añoranza y melancolía de los días fríos del invierno. Amén de otras que evocan sus épocas de estudiante, a su madre, a su fe, a la Compañía.

Sin embargo hagamos mención de algunas líneas dedicadas a su tierra natal en sus poemas "Patria Chica" y "Parras, Tierra Mía." Con algunos comentarios adicionales de nuestra parte.

"PATRIA CHICA"

En sus líneas es notorio el recuerdo vívido que el padre Hernández tiene sobre su ciudad natal, sobre los principales centros y lugares distintivos como el Santo Madero y el Estanque de Lobatón, el cerro de La Cecación, la Alameda, El Mercado (Parián), El Sindicato (SOPE), La Estación del FFCC, El Teatro Juárez, del Panteón, El Asilo para niños de la Hacienda; recuerda perfectamente aquellos añosos barrios y vecindarios de Parras que es casi imposible no los haya recorrido en sus años de niñez y juventud; Tacubaya, Perote, Las Tres Lomas, San Isidro, Macuyú, El Fresno, El Ojo de Agua, La Estación, Grana, El Resbalón; amen que hace remembranza de la espina dorsal de la población, la calle Ramos Arizpe (Calle Real) y de las esquinas Colorada (Madero y Viesca y Lobatón) y Chata (R. Arizpe y Mina). No se escapa el nombre de los frutos más comunes en las huertas de Parras, las uvas y los membrillos y de otras delicias para el paladar, el pipián, el quiote y el aguamiel. El P. Hernández, en sus líneas reconoce el valor de las familias parrenses, de las esforzadas madres, de los trabajadores padres, de la inocencia de los niños y de la virtud de sus doncellas.

Los parrenses, que tuvimos la oportunidad de vivir en Parras, en aquellos evocadores días de las décadas de los años cincuenta y sesenta, recordamos con nostalgia, el sitio de cochecitos de caballo, que existía en el lado poniente de la plaza del Reloj, trasporte muy solicitado en esa época. De igual manera el silbato de los trenes que corrían de Torreón a Saltillo y viceversa y casi se encontraban al medio día en la estación de Parras. El P. Hernández, evoca al ameritado maestro José S. Montes y al virtuoso músico, don Higinio Ortiz y no se olvida del antiguo militar José Chacón, que comandó allá por los años de 1914-15 un grupo de rebeldes y que su captura y muerte, causó gran revuelo en la sociedad parrense y su cabeza permaneció colgada en uno de los álamos de frente de la Industrial de Parras por casi tres días. Sin embargo dejemos por un momento que el poeta nos envuelva en ese manto de paz y sinfonía, en cada una de sus frases de nostalgia por su patria chica de la que no se olvida en su poema.

"¡Patria Chica, mi Parras añorado!/ permite que me asome a tu pasado/ Y volviéndome niño /Te conjugue en un verso mi cariño; Verso que diga las nostalgias mías/ sin crucigramas ni galimatías… Quiero vivir la dicha de mi infancia/ Más honda por el tiempo y la distancia; Quiero oírte, sentirte, contemplarte/ Y sobre todo ¡amarte!"

"…Y mientras el reloj de la Placita/ Despierta a algún cochero que dormita,/ Mientras agudamente pita el tren/ retrocediendo por el tosco anden,/ Oiré entre la varia sinfonía/ Del señor Montes la pedagogía,/ El mágico dominio/ Del señorial violín de don Higinio,/ Y la pistola de José Chacón/ Que audaz galopa por la Cecación,…"

"En la roqueña altura/ De tu Santo Madero,/ El gentil caballero/ que vela tu destino/ terrenal y divino… Y he de darme un sedante chapuzón/ De paso en el Estanque de Lobatón; y de regreso del Sombreretillo/ Saborearé un membrillo/ O una prueba de quiote,/ Mientras en Tacubaya o en Perote/ Me obsequian un racimo moscatel/ O por un jarro fresco de aguamiel/ Llego hasta Las Tres Lomas,/ Orgía de bucólicos aromas…"

"Quiero mirar tu larga Calle Real,/ Columna vertebral,/ Desde el Asilo hasta Lontananza/ Que es entre ti y la Hacienda firme alianza; Déjame recorrer con emoción/ tus calles hasta el último rincón… Miraré de pasada/ Con las esquinas Chata y Colorada/ El Regio Teatro Juárez/ Agora de Fiestas Escolares;/ El vetusto Parián/ Oloroso a pipián… Déjame visitar el cementerio,/ Beatitud y misterio,/ Y besar las cenizas de los míos/ Enmudecidos, solitarios, fríos…"

"Quiero ver de tus campos el festín/ Que la amapola pinta de carmín/ Mientras ufano San Isidro acecha/ El oro de la próxima cosecha./ Y si el barrio eres tú,/ Iré por Macuyú, El Fresno, El Ojo de Agua, La Estación, El Sindicato, Grana, El Resbalón, La Alameda, mi Tienda… ¡Y todos con romántica leyenda!..."

"Te amo por todo eso, Patria Chica,/ Porque aún eres rica/ En ritmos, impresiones, colorido/ Que tu fisonomía han definido. ¿Qué importa no te nutras de cemento/ Si eres de fortaleza monumento? ¿No es de nylon y plástico tu Historia? Pero tienes tu gloria/ Más fúlgidos destellos,/ Espirituales, bellos… ¡Oh los rancios hogares/ Palestra de virtudes familiares,/ Con austeras esposas/ Fuertes cual dolorosas,/ Con intactas doncellas/ Aún con rara claridad de estrellas,/ Con niños impolutos todavía/ Ángeles de una auténtica alegría! Y tienen hombres dignamente hombres,/ Que aunque luchan con disímiles nombres/ En tres palabras cifran su actitud: "Sinceridad, Audacia, Rectitud".

Por eso, cuando México requiera/ Otro apóstol que tome su bandera/ Porque de nuevo sin timón se ve, ¡Sepa que Parras siempre está de pié!

TIERRA MÍA

En esta poesía el P. Hernández Arcienega, no olvida el nombre de individuos que de alguna forma dejaron huella en la historia de Parras, con ese don del que estuvieron revestidos en su vida terrena, en sus líneas aparecen no solo los amantes del arte de la música, sino que recuerda a algunos personajes dedicados al aspecto militar y con gran valor defendieron el suelo patrio, del general Andrés S.Viesca; sin olvidar al actor de aquella histórica epopeya, de la fundación de Parras al Padre Juan Agustin de Espinoza. Veamos algunas líneas de su poema:

"¡Parras, historia y cromo, te saludo!/ Vieja Historia con páginas de oro,/ Con viñetas de sangre,/Con láminas de auténtico heroísmo…"

"Ahí va Viesca en su corcel gallardo/ escribiendo con fuego/ La bizarría parrense;/ Su espada es llamarada/ Que iluminando cumbres y llanuras/ Enciende la victoria…/ ¡Por él Santa Isabel es una estrofa/ De la epopeya homérica!"

"Y si Viesca dirige triunfalmente/ la ruda sinfonía de balas,/ De Cayuso, Cortinas, Don Higinio/ se escucha la armonía/ Emotiva y sedante…/ ¡Parras, historia rítmica!/ Ritmo para la guerra libertaria;/ Ritmo para la paz confortadora."

"Y el dúo de parrenses armonías/ Ha de mecer la cuna del Apóstol/ Que llevará por él en su existencia/ Dos palpitaciones generosas:/ El ritmo dulce de la mansedumbre/ Y el ritmo fuerte de la rebeldía…/ ¡Y al escucharlos surgirá la Patria/ A una vida nueva!"

"Parras, Historia egregia…/ Parras, eterno oasis…/ Una esmeralda descubrió Espinoza/ Perdida en las arenas del desierto…/ Esmeralda gigante/ De nogales y viñas/ Esmeralda besada suavemente/ Por las fuentes azules…" "Aquí los ángeles caer dejaron/ la tarjeta postal que hipnotizara/ A los conquistadores."

"¡Oh la intuición feliz del Misionero/ Que adivinó longevidad ubérrima!/ Porque a pesar del paso de los siglos/ Perseveras intacto/ Relicario y embrujo: Relicario de gestas luminosas,/ Embrujo de acuarela…"

Para cerrar este breve homenaje al autor de estas emotivas y evocadoras frases, incluyo la estrofa final de su composición: "Parras polifásico, yo quisiera/ Aromar mi marcha de este mundo/ Tus viñedos en flor…/ Quisiera, Tierra mía,/ Llevarme en la pupila la silueta/ de tu Santo Madero/ Y que alegrara mi cortejo fúnebre/ Tu armónico binomio/ De violines y balas…

¡Parras, bajo tu cielo,/ Quiero cerrar los ojos a la vida!"

www.parrasylalaguna.com.

gilparras47@yahoo.com.mx


FUENTES: P. Porfirio Hernández Arciniega. "Parras Insumiso". Ediciones "Al Voleo". Monterrey. 1970.

Si tiene comentarios, escríbanos a: yromo@elsiglodetorreon.com.mx

Tendencia
Noticias relacionadas
Además lee