Algunos personajes populares de Durango

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El Yeyo. - Era un personaje muy estimado por la población de Durango, que por los años cincuenta, se ganaba la vida vendiendo periódicos a voz en cuello, por estas calles de Dios. Su imagen era familiar, pues lucía cachucha y unos lentes color verde, gruesos como fondo de botella.

El botellero.- Otra figura peculiar de los años cincuenta, era el botellero con su costal al hombro, pantalón arremangado, con huaraches o descalzo y su pregón de "El botellerooo." Era moreno casi negro, flaco, desdentado, feo como el demonio y siempre andaba enmezcalado, por eso caminaba dando traspiés. Los niños le temían, pues sus padres para que no anduvieran de vagos, les decían que era el roba chicos que se robaba a los niños metiéndolos en el costal. Realmente era inofensivo, a no ser que se le hiciera enojar por algún atrevido, pues entonces echaba maldiciones y golpes a diestra y siniestra con el palo que cargaba como bastón, sin atinar ninguno pues era invidente.

El Pajarito.- Trabajaba en alguna dependencia federal, repartiendo en bicicleta toda clase de oficios y como en su trayecto no dejaba de silbar, la gente dio por bautizarlo como "El Pajarito." Pobre Pajarito, en una nada a veces se fatigaba de tanto silbar, pero no podía dejar de hacerlo, para merecer el apodo.

Don Carlos Alonso.- Circulaba en bicicleta, llevando en el manubrio alguna viandas. Era blanco, calaba sombrero y como su edad ya era bastante avanzada daba la impresión de que no iba a poder darle vuelta al pedal y de que de un momento a otro iba a caer en tierra, toda vez que se ladeaba para un lado y otro. Que yo sepa nunca ocurrió tal cosa y don Carlos siguió pedaleando y cargando las viandas por buen tiempo.

El ciclista al que le cortó las orejas Villa.- Se le veía por las calles de Durango, montado en su bicicleta, llevando un fuete para ahuyentar a los perros y una liga metálica en la pierna para evitar que se le manchara el pantalón con el aceite de la cadena. Pero su característica principal era que cubría su cabeza con una gorra de cuero con orejeras bien atadas alrededor de la barbilla, por tal razón la gente dio por decir que le había cortado las orejas Villa y que la gorra era para ocultar o disimular tan desagradable acontecimiento. Tenía el gesto huraño y nunca le observó platicar con nadie, así que yo creo que sí le mochó las orejas Villa.

El Charro González.- Vivía por la calle Pino Suarez, esquina con Independencia y era conocido por "El Charro" debido a que vestía como tal de pies a cabeza en los años cincuenta cuando ya era nada común tal vestimenta. Era abuelo materno de mi gran amigo Octavio Álvarez González "El Pimpo."

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