De mi libreta de lecturas

Kiosko

Cumplí seis años, cómo olvidarlo. Mi madre me regaló mi primer libro formal y muy grande, así me lo parecía: Cuentos de hadas, rezaba la portada con rasgos sin color. Líneas negras sobre el blanco de las hojas que sugerían historias mágicas muy atractivas en su contenido a pesar de lo descolorido de las páginas. Fue la mejor motivación.

Yo había aprendido a leer con las señoritas Rangel, Beatriz y María, en los grados equivalentes a kinder y preescolar pero sin juegos, ni rondas, ni canciones infantiles.

El libro de las hadas me despertó la imaginación y el interés por la lectura. Me transportaba a mundos de sueños.

En la escuela primaria los libros Rosas de la infancia y Rosita y Juanito, me dieron una hermosa experiencia que culminó en el 6º grado con las lecturas de: Corazón, diario de un niño, de Edmundo de Amicis. Me dejaron una huella indeleble.

Estos libros primarios junto con los de aventuras de animales que me regalaban mis padres (Fábulas de Esopo y las de Samaniego, La zorra y el cuervo, La hormiga y la cigarra y otros cuentos clásicos, mis favoritos, como El gato con botas y Alicia en el país de las maravillas) entre Navidades, Santos y cumpleaños o por “buen comportamiento” llegaron a formar mi acervo infantil que sustentó durante mi niñez el interés constante por leer historias y otros cuentos más populares como La pequeña Lulú o El gato Félix. Tal vez de allí nació mi gusto por la Historia de México y sus mitos, desde la primaria.

En la secundaria hubo lecturas más formales obligadas como tarea, sugerencias para despertarnos el amor a la Literatura. Mi interés ya se había canalizado desde antes.

Cuando cursaba 5º grado participé en un concurso literario organizado por una fábrica de muebles famosa a nivel nacional. El tema Mi estado, sus hombres y sus recursos; El nombre de la empresa patrocinadora era DM Nacional. Volví a participar al año siguiente con el ensayo Mexicanos ilustres de mi Estado y gané el certamen por mi escuela La anexa a la Normal y por mi Estado Durango al que representé, ya que en eso consistía el premio, por diez días en la ciudad de México conviviendo con los demás niños ganadores uno por cada Estado y los de escuelas del D.F. El programa de estancia incluyó: Visita al Presidente de la República Adolfo Ruiz Cortines en el Palacio Nacional, visita a Teotihuacan, a los Estudios Churubusco con artistas y locaciones incluidos, ceremonia especial en el teatro del Palacio de Bellas Artes por el Día de la Raza, y entrega de diplomas y medallas por el propio Presidente de la República, a los ganadores, hasta un reloj nos dieron, visita con invitación a comer en casa de Mario Moreno “Cantinflas” y pasar el día en su casa de Paseo de la Reforma, donde el representante de Chiapas de fracturó un brazo rodándose desde la alberca más alta, hasta el plano del jardín. En la sala de cine de su propia casa, nos presentó una de sus películas: Caballero a la medida.

Fue inolvidable mi premio; también nos llevaron al zoológico y al Castillo en el Bosque de Chapultepec, y otros paseos.

A vuelta de año en mayo, obtuve un tercer lugar en un concurso de poesía a la madre organizado por la SEP aquí en Durango.

Cuando cursaba mis estudios en la Escuela Normal del Estado, gané segundo lugar en un concurso de cuento organizado por la propia institución. Mi cuento se llamó: La abeja maestra.

En la Normal recibimos la influencia de maestros que nos inculcaron el amor a la Literatura, en especial a la poesía; nos hicieron amar nuestra lengua e intentar hablar con autores de textos universales como Cervantes y William Shakespeare, Sor Juana Inés de la Cruz, Homero y nuestros poetas mexicanos, Ramón López Velarde y José Gorostiza y hasta Rousseau con El Emilio o La educación (primera de dos partes).

Tiempo después tuve la oportunidad ya casada de cursar otros estudios relacionados con la Medicina, mis lecturas cambiaron radicalmente para llevar a cabo mi carrera de Fisioterapeuta, Medicina física y Rehabilitación, tuve que meterme de lleno a los libros de Anatomía, Fisiología, Psicología, Ortopedia, Histología, neurología y todo lo relacionado con el funcionamiento del cuerpo humano, todo esto en La ciudad de México. A mi regreso a la ciudad de Durango y a establecidos de nueva cuenta me dediqué a retomar mis estudios de Inglés en La FECA, por tres años como complemento de mi aprendizaje del Inglés iniciado en San Luis Missouri por seis meses cuando concluí mi carrera de maestra.

Tendencia
Noticias relacionadas
Además lee