El coro en la tragedia griega

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Todos hemos oído hablar de las tragedias griegas, pero pocos las han leído o visto interpretadas.

Es un privilegio leerlas, y descubrir la belleza de su lenguaje y el deleite para el alma que encierran.

Deseo hacer referencia a la importancia del coro en ellas, en base a los apuntes de Friedrich Nietzsche quien a los 15 años de edad escribió su ópera prima titulada El origen de la tragedia.

Su tesis se basa en la visión metafísica del arte como resultado de principios opuestos: lo apolíneo y lo dionisíaco, la luz y la oscuridad, la razón y el instinto, la serenidad y la embriaguez, el orden y el caos.

En la citada obra de Nietzsche y en Así habló Zaratustra, el filósofo nos dice que cantando y bailando el hombre se siente dentro de una comunidad superior y esta´a punto de volar por los aires, danzando. “El hombre no es ya un artista, es una obra de arte”.

La tragedia (Tragoidia, canto del macho cabrío) proviene del ditirambo, canto del culto a Dionisos, dios en el que se personificaba el misterio a los aspectos más ocultos y primitivos de la naturaleza humana. Estos cantos eran manifestaciones líricas donde un grupo de personas invitaba a los dioses a la festividad.

En las grandes dionisíacas se cantaba el ditirambo.

El coro, encabezado por el corifeo, gritaba “evohé”, danzaba y cantaba en círculo.

Los asistentes bebían vino y caían en orgías. El corifeo fue convertido más tarde en primer actor y, en lugar de cantar al unísono con el resto de los coreutas, comenzó a dialogar con ellos, así nació el teatro. El coro formó parte fundamental de la puesta en escena, pues sus cantos y evoluciones en la orquestra dieron fastuosidad a la representación.

“Una tragedia sin coro perdería todo o gran parte de su espectacularidad.” (Demetrio Estébanez Calderón, Diccionario de Términos Literarios, 2006).

El papel del coro era imprescindible, pues de su actuación dependía la división u organización estructural de la tragedia, que no se concibe sin coro. A lo largo de la historia de la tragedia la música coral fue un personaje central. El verdadero drama original.

Los autores dramáticos griegos componían sus obras para participar en los certámenes teatrales que anualmente se celebraban en Atenas durante los meses de enero, festividad de las Leneas, y en marzo, durante las grandes Dionisias.

Esquilo, Sófocles y Eurípides se consideran los más importantes trágicos griegos. En cuanto al asunto de sus obras, predominantemente se basaban en leyendas heroicas (troyanas, tebanas).

La grandeza de la tragedia se refleja en la perspectiva con la que es vista por el espectador. Nietzsche tiene por espectador ideal a quien es apto para concebir la obra de arte en cuanto arte. La tragedia resume el delirio orgiástico de la música, elevando a la música a su perfección. Introduce un símbolo sublime, el mito, donde la música sirve para darle vida. El coro actuaba como intermediario, se involucraba en la acción, sus cantos eran importantes y explicaban a menudo el significado de los acontecimientos que precedían a la acción.

En lo personal, considero al coro como el espectador omnisciente. La grandeza de la tragedia se refleja en la perspectiva con la que es vista por ese espectador.

Es momento de leer las tragedias y percibir la música de su lenguaje. Le sugiero La Orestíada, Orestea u Orestía, trilogía de obras dramáticas escrita por Esquilo, la única que se conserva del teatro griego antiguo, para absorber la poesía musicalizada de Agamenón, Las coéforas y Las euménides que relatan la maldición de la casa de Atreo.

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