El Durango Gráfico de Carlos Hernández

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El abogado Carlos Hernández, es autor de un libro que lleva como título Durango Gráfico, publicado en el año de 1903, en los talleres de J. S. Rocha de nuestra ciudad de Durango, dedicado a la juventud progresista del Estado de Durango, siendo una obra que debe tenerse presente para conocer debidamente el desarrollo histórico y geográfico de nuestra entidad. Su prologuista, el ingeniero Francisco Sosa y Ávila, dice de ella, que es una obra que no debe faltar en la biblioteca de un sacerdote, de un abogado, de un hombre de mundo o de aficiones literarias; yo agregaría que no debe de faltar en la biblioteca de todo durangueño que se precie de serlo.

Agrega en su prólogo, el culto ingeniero Sosa y Ávila, que es una obra útil y amena bajo todos conceptos, por su estilo moderado, conciso y circunscrito y que contiene una información nutrida de interés y revela la inteligencia y laboriosa dedicación al trabajo.

La obra en cuestión, consta de treinta y un capítulos, que arrancan desde las razas americanas y el país de Aztlán, las ruinas del Zape, tradición relativa a una raza de gigantes, la religión de los primitivos pueblos de la Nueva Vizcaya hasta la hidrografía del Estado de Durango, vertientes del Pacífico, la Cuenca del Atlántico y las principales corrientes de ambas en diversos municipios, pasando por costumbres, circunscripciones territoriales y datos biográficos de personajes durangueños y de otros que venidos de fuera actuaron en Durango.

En sus páginas introductorias, escribe su autor, que es muy difícil escribir sobre la historia, es decir, sobre el patrimonio que a la posteridad dejan las generaciones que se marchan; que la ignorancia y las pasiones de los hombres, han alterado de tal manera los hechos que excesivamente dificultoso resulta en bastantes casos poder distinguir las fábulas de las realidades, debiéndose a esto que en la historia de la humanidad se encuentren huecos que jamás llenará la ciencia, y problemas que no tendrán solución nunca jamás. Agrega que huecos y problemas existen en la historia de nuestro Estado, y que no pretende llenarlos ni resolverlos, porque carece del caudal de conocimientos que presta la erudición, como también del discernimiento que proporciona la crítica, y que por lo tanto se limita casi tan sólo a compilar los datos y a repetir las opiniones ya existentes, pues no tiene sino la mejor disposición de ser útil en lo que esté de su parte, siendo éste el móvil que lo ha guiado, por lo que apela a la nobleza de los lectores para disculpar su atrevimiento.

¿Cuánto llevó a Carlos Hernández, escribir su Durango Gráfico? ¡Veinte años! Modestamente él no lo dice, pero si lo dice su prologuista.

Así son las grandes obras, lleva tiempo en madurarlas. No se escriben libros como se hicieran buñuelos.

Urge la reimpresión de obra tan fundamental.

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