Enrique Krauze: en los setenta años del historiador mexicano

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No está fuera de lugar decir que -en principio- la obra del historiador Enrique Krauze es, en cierta forma y proporción, otro estimable legado del poeta Octavio Paz.

No solamente por la importante influencia de las ideas del célebre poeta en el historiador (el sustrato liberal, el compromiso democrático, la defensa de la libertad o, para subrayarlo con las mismas palabras del premio Nobel: la pasión crítica), sino porque sus propios caminos de vida coincidieron en las mesas de trabajo de la revista Vuelta, durante el último tercio del siglo pasado.

Y es que si bien es cierto que los magisterios preceptores de Krauze (Daniel Cossío Villegas, Luis González y González, fundamentalmente) le habían abierto sus principales temas de investigación en las aulas, la verdad es que luego de su cercana convivencia con el autor de “El laberinto de la soledad” sus escritos y posiciones intelectuales alcanzaron una difusión más notable y -como es de observarse- una mayor definición. Este mes de septiembre Enrique Krauze cumple setenta años de edad. Y los asume en plena vitalidad profesional.

Son muchas, pues, las lecciones que le debemos al cronista, desde el gradual fortalecimiento ahora con una reconocida voz propia.

De acuerdo al seguimiento de sus páginas de quien esto escribe, apunto algunas de estas claves para mejor comprender su tarea.

La cultura como materia histórica. No son pocos los artistas (Martí, Reyes, García Márquez, Cuevas, Fuentes, Vargas Llosa…), que aparecen en esta obra, las más de las veces en trabajos ensayísticos, sin dejar de lado numerosas entrevistas (el encuentro con Borges es una buena muestra).

Desde el inicio el autor se ocupó de personalidades y grupos de escritores e historiadores.

Así, en 1976 publicó su “Caudillos culturales en la Revolución Mexicana”, un recuento riguroso de la llamada generación de “Los siete sabios”: Antonio Castro Leal, Manuel Gómez Morín, Lombardo Toledano, etc. La amplia reseña (de hecho, se trata de su tesis doctoral por el Colegio de México) llama la atención por el rigor del estudio, el horizonte de sus contextos, la amena claridad de la exposición, que serán distintivos de sus títulos posteriores.

La revisión crítica de la realidad. En pocas personalidades del México contemporáneo aparece la figura del intelectual en su entera representación, desafiando muy frecuentemente los prejuicios y convencionalismos, como en Krauze.

Sus análisis de líderes políticos como el Che Guevara, Hugo Chávez, Manuel López Obrador, el subcomandante Marcos, Donald Trump –para citar unos cuantos nombres-, han llevado a enfrentar al historiador mexicano, subrayo, descalificaciones a priori e intransigentes y radicales posiciones ideológicas.

El resultado para los lectores ha sido, en suma, estas lecciones de valentía y transparencia.

Biógrafo de lo individual. Junto a sus aproximaciones colectivas (los bibliógrafos decimonónicos, el nacimiento de las instituciones, las presidencias imperiales del PRI, los grupos de poder de nuestros días…), Krauze asimismo se ha detenido –afiliado, en este caso, en las corrientes anglosajonas de la historiografía por de definir las cualidades de lo único- en figuras preponderantes y emblemáticas: Cosío Villegas –sin duda una de sus investigaciones más completas-, para arribar a después a Madero, Villa, Zapata, Carranza, Cárdenas, Obregón, Calles…sin dejar de lado el apunte más breve e igualmente preciso e informado acerca de Vasconcelos, Reyes Heroles, Heberto Castillo, Manuel J. Clouthier, Scherer… Empresario cultural.

Krauze ha reivindicado el papel del hombre de negocios ligado a la difusión artística y cultural, mediante un ejercicio honesto por darle a cada campo de estos quehaceres sus objetivos de origen. Así, se fundó Clío, la casa productora de documentales históricos -como se define en su portal electrónicoque ha publicado más de trescientos programas de televisión con una diversa temática: la cultura popular, las figuras del espectáculo y del deporte, las festividades regionales o las efemérides nacionales.

Una labor de comunicación que abre un nuevo espacio en el país. El rescate del pasado. Tal sería la frase que encierra toda una vida profesional.

Poner a alcance el conocimiento de lo que ha sido y es nuestra nación (como ya lo reseñé en otro artículo, a Durango le ha dedicado no pocas páginas sobre personajes nacidos acá). Enrique Krauze es un maestro –en el más amplio sentido de la palabracomo lo fueron quienes lo formaron a través de los libros y la cercanía de sus ejemplos personales.

Somos los beneficiaros de esa herencia cívica y cultural. Felicidades en su cumpleaños al humanista de entre siglos, invaluable reconstructor de la memoria de México.

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