Beneficios de la música en el embarazo
El feto se encuentra protegido en el útero materno de tal manera que los estímulos externos que pueden llegarle son mínimos, pero uno de esos estímulos puede ser la música, que percibe desde el momento en el que su oído empieza a ser capaz de captar los sonidos. Al percibirlos, como respuesta, el bombeo del corazón se acelera ligeramente enviando más oxígeno y nutrientes a los distintos tejidos favoreciendo, así, el buen desarrollo del futuro bebé.
La percepción de los primeros sonidos es solo el comienzo, porque el hecho de escuchar música contribuirá a que ese sentido del oído se vaya 'entrenando' y pueda continuar su proceso de desarrollo. Por tanto, escuchar música durante el embarazo y ponérsela al bebé en la barriga, ayuda a que el sentido del oído continúe desarrollándose lo mejor posible.
Trasmite sensaciones de bienestar
Disfrutar de una agradable melodía provoca en cualquier persona sensaciones placenteras y la razón es que al escucharla el cerebro libera endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad que actúan como elementos neurotransmisores llevando la sensación de bienestar al cuerpo y la mente.
La música estimula la producción y liberación de endorfinas tanto en la madre como en el feto, haciendo que ambos se sientan bien y más relajados. Aunque no existe evidencia científica, se dice que los bebés que han escuchado música antes de nacer son más tranquilos, duermen y comen mejor e, incluso, lloran algo menos.
Uno de los beneficios de la música en el embarazo radica en la capacidad que esta tiene para estimular distintas áreas cerebrales, especialmente aquellas que tienen que ver con el lenguaje y la comunicación. Son las vibraciones sonoras que puede captar el feto no solo al escuchar una canción sino, por ejemplo al oír la voz de su madre o su padre o escucharla entonar una melodía, las que hacen que las células cerebrales se activen para prestar especial atención a ese estímulo externo que es el sonido en cualquiera de sus manifestaciones.
Sabemos que ese vínculo único que existe entre una madre y su hijo comienza antes de nacer y esas melodías que escuchan los dos, compartiendo las buenas sensaciones que les produce, es una vía de comunicación más, que refuerza la íntima conexión madre - hijo. Si lo piensas, cantar una nana a un recién nacido es algo que surge casi de manera espontánea. La madre tararea y el pequeño mira embelesado calmándose simplemente con el agradable sonido. Pues bien, la música en el embarazo puede convertirse en las primeras nanas antes del nacimiento que refuercen la comunicación entre el futuro bebé y su madre.
Cuando el parto se va acercando, escuchar música en el tramo final del embarazo puede resultar especialmente beneficioso. La música puede contribuir a que la madre está más relajada, ayudándole a controlar la posible ansiedad o incluso el temor que puede surgir ante la proximidad del momento del parto. La música puede ayudarle también a mitigar o llevar mejor las típicas molestias propias del último tramo de la gestación. Esa tranquilidad y bienestar que pueda sentir la madre también la notará el feto, haciendo que el futuro bebé espere más tranquilo el momento de su llegada al mundo.