¿Cómo hacer galletas de jengibre para Navidad?
Diciembre es el mes en que todos nos volvemos hogareños y hacemos una pausa para disfrutar de pequeños momentos en compañía de nuestros seres queridos.
Las galletas de jengibre se han vuelto una tradición debido a sus ingredientes, aromas y sabores que evocan la calidez casera.
La raíz de jengibre se cultivó por primera vez en la antigua China y desde allí llegó a Europa a través de la ruta de la seda. Tenía un papel muy importante en la elaboración de todo tipo comidas por sus propiedades conservantes.
Los primeros en fabricar el pan de jengibre fueron los monjes de los monasterios de Europa del norte. Solían añadirle pimienta y acompañarlo con vino.
Las casitas de jengibre son originarias de Alemania del siglo XVI. Su popularidad llegó de la mano del cuento de los hermanos Grimm, Hansel y Gretel.
Hasta el siglo XVIII los productos con jengibre eran artículos de lujo y muy pocos panaderos conocían la receta secreta.
Los bizcochos con formas se realizaban en un comienzo con moldes de madera. El molde más antiguo del mundo se conserva en el Museo Nacional Suizo en Zurich.
Se dice que fue la corte de la reina Isabel I de Inglaterra la creadora de las "gingerbread" con formas de personas. Estas se ofrecían a los invitados como una forma de agasajarlos.
Si bien las galletas de jengibre ya son un clásico de la panadería europea y se comen durante todo el año es en navidad cuando toman protagonismo, por sus coloridas decoraciones y formas, convirtiéndose en un postre del que disfrutan grandes y chicos por igual.
RECETA
La parte más divertida es la decoración, pues cada quien puede plasmar su creatividad sobre un lienzo de galleta que después será disfrutada.
Ya sea para armar casas de jengibre, los ya famosos muñecos de jengibre o cualquier figura que haga referencia a las celebraciones decembrinas, esta receta desarrollada por Lucía Benitez, co-fundadora de Sobremesa.
INGREDIENTES
3 tazas harina
2 cucharaditas de jengibre molido
1/2 cucharadita de jengibre rallado fresco
1 cucharadita de canela en polvo
1/2 cucharadita de clavo molido
1/2 cucharadita de nuez moscada molida
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
1/4 cucharadita de sal
1/2 taza de mantequilla a temperatura ambiente
1/2 taza de azúcar moreno
1/2 taza de miel de abeja
1/4 taza de miel de maple
1 huevo grande
GLASEADO PARA DECORAR
2 claras de huevo
2 1/2 azúcar glass
Colorantes naturales
Grajeas o perlas comestibles para decorar.
UTENSILIOS
Moldes de galletas
Rodillo
PROCEDIMIENTOS
Cernir la harina con las especias.
Batir la mantequilla con el azúcar hasta que quede esponjosa.
Mezclar el huevo con la miel e incorporar.
Poco a poco, agregar la harina a la mezcla.
Envolver la masa con plástico de cocina y refrigerar por lo menos 4 horas.
Precalentar el horno a 180°C.
En una mesa, extender la masa y cortar con molde
Hornear por 15-20 minutos.
Dejar enfriar y decorar con el glaseado.
PARA EL GLASEADO
Batir claras a punto de turrón. Agregar el azúcar y después dividir en vasitos según el número de colores a utilizar y agregar unas gotas de colorante a cada vasito. Meter en manga con duya y decorar.
ERRORES AL HORNEAR PASTEL
Medir mal Toda la cocina dulce es bastante celosa en sus procedimientos. Si tu receta está en gramos te recomendamos hacerle caso (y de paso invertir en una báscula) para que salga a la perfección. También pon atención al orden en el que tienes que integrarlos. Recuerda que alguien ya formuló esa receta y estableció los procedimientos por una razón.
No cernir la harina Seguramente te provoca toda la flojera del mundo. Los grumos de harina son reales y bastante asquerosos en un pastel ya horneado. Te recomendamos también cernir todos los ingredientes secos refinados. Un gran tip es mezclar el polvo de hornear en este paso para que tu pastel crezca de forma pareja.
Historia
La receta se remonta al siglo XV y XVI, en el norte de Europa, donde cocineras y panaderos, preparaban la masa con jengibre y especias.
Corte real
La Reina Isabel I de Inglaterra en su corte real, acostumbraba a regalar a los invitados más distinguidos unas deliciosas galletas.
No engrasar recipientes
No hay peor frustración en el mundo que ver cómo tu pastel va creciendo en el horno, queda perfecto y a la hora de desmoldarlo... se rompe.
Las abuelas utilizaban el viejo truco de engrasar con mantequilla y luego cubrir con harina, pan molido o azúcar. ¡No eches esta lección en saco roto!
Dato
Con el tiempo, se fue modificando la receta y llevada a otros países como Francia, Alemania y Bélgica.