Antonieta Rivas Mercado
Sin duda la Revolución Mexicana se desarrolló a partir de diferentes frentes, es decir que no todo fue fusil, bala y trinchera, ni todos sus participantes fueron soldados y generales. Si bien es cierto que la fase armada terminó en 1920, no así la lucha por el cambio social, una lucha que por cierto a más de cien años continua sin encontrar su puerto. A partir de 1920 se dio una segunda etapa revolucionaria igualmente dura, convulsa y reacia, una etapa que contemplaba la transformación de las ideas y los ideales, así como una modificación en los modos de vida y una renovación de las instituciones, ideas,
Símbolos, modelos, hábitos, etc. La revolución continuaba, aunque de otro modo. Las trincheras se diversificaban. Se conformaron movimientos relacionados con la educación, las artes, el feminismo, la salud, etc. Así pues, otros personajes comenzaron a figurar, aunque a la postre no recibirían el mismo reconocimiento histórico.
María Antonieta Valeria Rivas Mercado Castellanos fue una mujer desafiante para su tiempo y sin duda la labor cultural que desarrolló fue muy diversa, pues además de ser promotora cultural, fue editora de libros, activista política y se convirtió en parte esencial de los Contemporáneos. En la Secretaría de Educación Pública, Diego Rivera plasmó en 1928 una obra que forma parte del conjunto mural ubicado en el segundo nivel del patio de fiestas de dicho edificio. Esta pintura mural llama la atención por la representación de tres personajes en una escena peculiar. Del lado derecho de la pintura se halla Antonieta Rivas Mercado, quien es pintada de manera elegante y con el rostro devastado; Rivas Mercado recibe de manos de una mujer revolucionaria una escoba y dicha mujer apunta con el dedo hacia un listón que anuncia el nombre de la pintura: "El que quiera comer que trabaje". Antonieta Rivas Mercado tuvo un papel activo e influyente en la vida cultural de México durante la posrevolución. Sin ella habría sido imposible concebir el Teatro Ulises, la revista Ulises y la revista Contemporáneos, proyectos culturales de los cuales fue mecenas y que se separaban de manera radical del movimiento monumental representado por Rivera, Orozco y Siqueiros. Rivas Mercado fue una mujer desafiante a su tiempo y una vanguardista cuya labor fue clave en la modernización de la cultura en México, ya que perteneció al grupo de artistas e intelectuales que se resistieron al discurso oficial que colocaba a la Revolución como el mito que sustentaba el quehacer artístico y las luchas políticas, mito que fue instrumentado por los gobiernos posrevolucionarios para legitimarse, y cuya narrativa marcó la vida cultural de nuestro país recuperando diversos elementos de las culturas prehispánicas e indígenas y de la cultura popular para identificarlos como "lo mexicano" y como reflejos "verdaderos" de la sociedad mexicana.
La distancia de estos intelectuales con el arte encargado de ensalzar la Revolución, las luchas obreras, el comunismo y el socialismo generó acusaciones en su contra al calificarlos de "desprovistos de nacionalismo", "traidores a la Revolución" y "promotores de los valores burgueses", tal como se muestra en la obra de Diego Rivera.
El tiempo que pasó en Europa y la influencia que generó en ella el teatro de vanguardia de París despertaron en Antonieta Rivas Mercado la inquietud de promover en México un teatro que renovara la escena mexicana marcada por el acartonado nacionalismo. De esta manera, y por recomendación de Manuel Rodríguez Lozano, Rivas apoyó con su fortuna a los Contemporáneos para poner en marcha el Teatro Ulises, que a pesar de tener una vida relativamente corta influenció de manera importante al teatro en México por su corte experimental y de vanguardia, y generó múltiples reacciones en la crítica poco acostumbrada a obras extranjeras y propuestas alejadas de la oficialidad y el nacionalismo. Ella no fue cualquier mecenas, pues retó la imagen de la mujer adinerada que se fascinaba por la cultura y mostraba dicha fascinación de manera pasiva y altruista. El mecenazgo no fue la labor que caracterizó o que definió su contribución a la cultura en México, pues según explica Fabienne Bradu, ensayista que ha concentrado parte de su obra en la vida de Rivas Mercado, ella se definió por su involucramiento activo. Antonieta fue, como otros y otras de su tiempo, la otra parte de la revolución, una parte que no se reconoce porque no cargó fusil.
Como siempre, le deseo una extraordinaria semana.