Las estufas de leña se siguen utilizando en muchos hogares de Durango; lo importante es contar con un tubo de escape de humo.

En una pequeña vivienda de color azul hecha con madera, cartón y láminas vive la señora Yolanda Ramos Téllez, su esposo y sus tres hijos. Desde afuera se percibe cómo el aire se cuela por los orificios de esta casa ubicada en el fraccionamiento San Juan 3.

SOBRELLEVAR EL TIEMPO
Después de cinco años viviendo ahí, ya se han adaptado a las bajas temperaturas que "calan". Sin embargo, este año con el pasado frente frío número 11 que dejó nevadas y caída de aguanieve en 17 municipios del estado de Durango, sí lo resintieron. Por eso, su marido compró un calentón de leña, "sólo es para prenderlo un rato y en cuanto se calienta un poco el lugar lo apagamos", afirma Yolanda porque están conscientes del riesgo que implica tener este calentador.
Por el lugar camina su hija de un año a quien se le escucha una tos insistente, derivada, según dijo Yolanda, del frío de la madrugada.
Unos metros adelante de esta vivienda viven don Carlos y su esposa. Su casa, también construida con madera, láminas y un pedazo de tela que sirve como puerta, huele a pan recién hecho. Tocamos la puerta y sale don Carlos, quien se ve apurado, pero accede a platicar con El Siglo de Durango.

Él vive desde hace siete años en este lugar y para no pasar frío utilizan calentón dice, mientras señala la estufa de leña donde a la vez calienta el pan dulce que vende. "Sabemos que esto genera contaminación al aire que respiramos, por eso en las noches lo apagamos, así nos dormimos tranquilos".
Su estufa de leña se ubica en una pequeña cocina y cuenta con tubo lateral para sacar el humo; sin embargo, en toda la casa se percibe el intenso olor que genera.
MÁS VALE PREVENIR
Sin embargo, hay otros vecinos del mismo fraccionamiento que evitan tener aparatos para calentar su hogar como es el caso del matrimonio de Édgar Antonio Piedra y Elizabeth Contreras.

"Se nos hace peligroso tener un anafre o estufa de leña porque hemos oído de casos de incendios por utilizarlos, entonces preferimos no tenerlos", dice Édgar.
Al preguntarles si sabían que varios de sus vecinos tenían estufas de leña, contestaron que sí "pero sabemos también que se cuidan y los apagan por la noche".
No obstante, para ellos es mejor evitar tener un anafre, pues cuando hace mucho frío ellos optan por "meternos más temprano y utilizar más cobijas".
30% UTILIZA ANAFRES EN DURANGO
Hace algunas semanas, el director de Protección Civil Municipal, Gustavo Paredes, dio a conocer que en sus recorridos encontraron que en tres de cada 10 casas en la periferia de Durango se utiliza anafre o estufa de leña. Aunque hay pocas incidencias de accidentes por el uso de estos aparatos en el área rural y en el área de la ciudad, según datos de Protección Civil Municipal, es importante que la gente no deje de lado las recomendaciones.
Semanas atrás se presentó un accidente en la comunidad La Guajolota, municipio de Mezquital, donde una familia indígena dejó las brasas encendidas de un anafre tras irse a dormir, lo que provocó que se incendiara su casa. Afortunadamente fueron rescatados pero es un descuido que pudo costarles la vida.
También está la otra parte, pues provoca riesgo de enfermedades respiratorias a las personas que recurren al uso de estufas de leña de manera continua porque disminuye la calidad del aire en el interior de sus casas. Las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al 2014 revelan que alrededor de 2,600 millones de personas en el mundo son afectadas por los gases que emiten las estufas de leña. Los datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) destacan los peligros de las intoxicaciones por monóxido de carbono, una sustancia sin olor y sin color por lo que es difícil detectarlo.

Por ello, en Durango la Dirección de Protección Civil Municipal realiza recorridos en zonas vulnerables donde la recomendación es tener "los anafres fuera de la casa, aparatos eléctricos con riesgo y en el caso de las estufas de leña que los tubos estén hacia el exterior".
Si bien la falta de recursos económicos orilla a familias a tener viviendas poco resistentes a las bajas temperaturas, es una situación que mantiene las alertas pues alguien en alguna parte de Durango está cocinando o resguardandose del frío con un anafre o estufa de leña.