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Navidad a la Santaella

La maestra Lilia Santaella, acompañada del empresario Danielo Hernández, habla de su lucha por preservar las tradiciones en el país.

Navidad a la Santaella

EL SIGLO DE DURANGO 14 dic 2024 - 08:00

Dicen que la magia de la Navidad está en el calor de hogar. Pero también está en una charla mañanera, en el inevitable reencuentro de dos amantes del país que tanto les ha dado. Tan mágica, que convirtieron el frío seco en una oda a su México invernal con sus palabras.

El empresario Danielo Hernández no quiso hablar. Es un agasajo y una oportunidad como pocas, el escuchar a la maestra Lilia Santaellla, esa mujer a quien hace tiempo le dio el título de “la Reina Madre” de la cultura por su labor al promover, preservar e impulsar las tradiciones del país en múltiples escenarios y facetas, incluyendo la formación de cientos de artistas a través de la Escuela de la Música Mexicana (Esmumex).

Ese día, la maestra Lilia estaba por escribir, sin percatarse, un cuento navideño protagonizado por sus memorias, sus anhelos y esa herencia cultural que peligra por apagarse, pero por la que hoy busca ser fuego para mantenerla encendida.

DE LA ALGARABÍA, AL “LUJO

“Para un mexicano, la Navidad es parte de su identidad. Es lo que nos identifica ante el mundo porque México es todo: es gozo y algarabía. Es la llegada del niño Dios”, dijo la maestra Lilia.

Es una herencia, difícil de mantener lejos de extranjerismos, pero que, en su estado más natural, invita a recordar lo que fuimos y somos a través de las tradiciones navideñas. Olvidarse de ello, es un ‘lujo’ que un mexicano no puede ni debe darse.

La plática evocaba el dulce sabor del ponche, a tamales, a buñuelos o champurrado. A los villancicos que se rehúsan al olvido. A las posadas. A las cocinas impregnadas del aroma a un té de yerbaniz u orégano. A un país que se viste de verde, rojo y dorado. Que se abriga del calor de hogar. Al fin del pecado capital a través de una piñata. A la victoria de la fe. Así es la Navidad del mexicano.

La maestra Santaella, asegura que estas fechas  invitan a una introspección que ayuda a entender el valor de lo que somos como mexicanos.
La maestra Santaella, asegura que estas fechas invitan a una introspección que ayuda a entender el valor de lo que somos como mexicanos.

ENTRE AROMAS Y FAROLITOS

La “Reina Madre” remontó con añoranza a su infancia. Tenía tres años de edad cuando ella y sus hermanos, al lado de sus padres, decoraban el árbol navideño: un huizache pintado de blanco con cal y que se iluminaba con “farolitos” de cartón, fabricados por ellos mismos y que en su interior guardaban una velita que se encendía después de Misa de Gallo.

Entre risas, recuerda el día en que un perro entró corriendo y tumbó todo a su paso. Sus padres le decían que “el niño Dios se había tropezado”, pero todos sabían que el único culpable era el can.

“Esta anécdota trae un mensaje: la unificación familiar. Todos cantábamos y era hacer unión familiar con esas actividades”, contó la maestra que llegó a cantar para los reyes de Qatar en Chicago, EU.

COMPROMISO SOCIAL

Más allá de su significado religioso, la maestra Santaella recuerda que la Navidad es el reflejo de la bondad. Fechas que invitan a una introspección que, sin duda, ayudan a entender el valor de lo que somos como mexicanos.

Es por eso que, desde su perspectiva, urge un compromiso social, en donde los padres de familia muestren mayor interés en dichas festividades para acercar a sus hijos y promover el amor y la unión, alejándolos de caminos equivocados.

Son tiempos difíciles, pero no imposibles. ¿Y qué sigue para los dos amantes del México tradicional? Seguir enalteciendo esta herencia cultural desde sus trincheras, pues cuando un mexicano ama de verdad, hace eso y más.

“Gracias por tanto a mi bello Durango, a mi México lindo. Feliz Navidad y un Año Nuevo de salud y mucho éxito. No olviden que música no hace daño, alimenta el espíritu”, cerró la “Reina Madre”.

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