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Crónica del fin, el epitafio del PRI

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Crónica del fin, el epitafio del PRI

VÍCTOR MONTENEGRO 29 sep 2025 - 04:04

El estreno de la serie documental "PRI: Crónica del fin", dirigida por la periodista Denise Maerker, no solo revive la memoria histórica del partido que marcó el rumbo de México durante más de siete décadas, sino que también funciona como epitafio de una organización política que pasó de ser el "sistema" a convertirse en una fuerza marginal.

La producción, desnuda al Partido Revolucionario Institucional en su máxima crudeza: el control de los medios, la represión, la frivolidad de sus presidentes y la corrupción que lo convirtió en el emblema de lo que Mario Vargas Llosa denominó "la dictadura perfecta", y que el cineasta Luis Estrada plasmó en su película que lleva como título la misma sentencia.

Una insólita barandilla que expone testimonios y archivos de los personajes más impresentables de México como José López Partillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones o Elba Esther Gordillo en su faceta más descarnada. Todos, verdaderos villanos de la política mexicana, beneficiarios de un sistema cerrado, clientelar y profundamente autoritario.

No se trata de una producción más y exclusiva para plataformas digitales; es, en muchos otros sentidos, el ocaso audiovisual de un partido que moldeó la historia moderna de México para bien y, sobre todo, para mal. Una maquinaria política que agoniza sobre sus excesos, contradicciones y un largo historial de saqueos a las arcas de la nación y de los estados.

La producción, dividida en cinco capítulos, repasa los momentos desde su fundación, evolución, enviciamiento, fisura, fractura e implosión que hoy han derivado hacia un instituto político que, a pesar de intentar mantenerse vivo bajo el mando de Alejandro "Alito" Moreno, solo evidencia más su desastre.

En 1997, hace 28 años, el PRI dejó de ser mayoría en el Congreso de la Unión y continúa en caída libre. Aquel, fue el primer indicativo del inicio del fin de un gran periodo del partido hegemónico en México, que de controlar todo el territorio nacional en el siglo 20, ha venido a menos.

Aquel suceso, comenzó a diversificar la opinión pública y cambió la línea editorial en los medios de comunicación. Es decir, no solo fue la democratización del sistema político, sino del pensamiento público que permitió otras opciones informativas y políticas.

El presente confirma esa debacle. El PRI nunca había gobernado tan poco. Sus últimos bastiones, Coahuila y Durango, los ganó en alianza con el PAN y el extinto PRD. En 2024, cayó a la cuarta fuerza nacional, rebasado por Movimiento Ciudadano. Con apenas dos millones de votos menos en seis años, el partido pasó de ser la maquinaria electoral más poderosa de América Latina a un frágil cascarón.

México no padeció dictaduras militares, pero sí una dictadura disfrazada de democracia. Hoy, el PRI es un cadáver político al que sus propios sepultureros siguen exprimiendo. Lo que alguna vez fue el partido de Estado ya no tiene destino. Quizás lo único que le queda es su ir preparando el epígrafe de su lápida: "Aquí yace el PRI, devorado por sus propios excesos".

EN LA BALANZA.- La situación de la industria en Durango es preocupante y se suma a la realidad del resto de los sectores productivos y económicos. Y es que no hay crecimiento mientras las empresas hacen todo por subsistir, sin embargo son esfuerzos insuficientes en un contexto donde no hay circulante y la competencia global exige dinamismo, inversión y exportaciones. La falta de visión estratégica y de políticas públicas que incentiven nuevas cadenas productivas, condena a la industria local a la inercia, mientras otros estados del país logran diversificación y crecimiento.

X: @Vic_Montenegro

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