Descomposición social y tragedias
Dos casos muy puntuales sirven para evaluarnos como sociedad. Dos sucesos trágicos: la muerte de Paloma Nicole, la niña que se sometió a operaciones estéticas y falleció y de Carlos "Papayita" Gurrola, empleado de un HEB en Torreón quien por una "broma" de sus compañeros, perdió la vida, nos ponen a prueba como sociedad.
Resulta muy cómodo en estos tiempos el subirse a la ola de las tendencias en las redes sociales y formar parte de esa corte de justicia virtual que se erige en FB, X, Tik Tok, por mencionar a las más importantes, y desde la comodidad de casa, o desde otro lugar, bajar el martillo y dictar sentencias.
En el primer caso, los hechos son los siguientes: una menor, aparentemente alentada por su madre, se sometió a cirugías estéticas. Sobre el tema no fue enterado el padre de la niña y por consiguiente no firmó la autorización expresa para que la menor fuera intervenida. El médico accedió a realizar las cirugías a sabiendas de que se trataba de una chica aún en formación. Se falseó el acta de defunción señalando que la muerte fue ocasionada por Covid, cuando en realidad por una inflamación en su cerebro fue entubada e inducida al coma y, días después, le diagnosticaron muerte cerebral. Lo más grave de todo, en el contexto de la tragedia, fue que el padre descubrió por él mismo lo que sucedió ya que se le engañó ocultándole la verdad.
Todo un coctel que nos debe de mover a reflexionar sobre el tema de la salud mental, la falta de autoestima, sobre la influencia que ejercen ciertos prototipos de belleza que se enaltecen en las redes, la falta de comunicación entre padres e hijos, los límites que deben establecer los padres de hasta dónde sí y hasta dónde no apoyar los deseos de los hijos, la ética profesional de los profesionales de la salud. Un padre que clama justicia, una madre que debe de estar destrozada, un médico señalado por su actuación son el colofón de esta trágica historia.
El otro caso tiene como protagonista a el "Papayita", quien recorre diariamente, en bicicleta, no pocos kilómetros desde el ejido de "La Concha" hasta su centro de trabajo en la ciudad de Torreón, Coahuila. Tiene 47 años, es soltero, no tiene hijos, vive con sus padres.
Se ha convertido muy a su pesar en el blanco del acoso y las burlas de sus compañeros de trabajo. Le quitan el lonche, le esconden su celular y, en ocasiones, le sacan el aire de las llantas de su bici.
El acoso, que es consentido por los compañeros y supervisores escaló de manera desproporcionada. A "alguien" le pareció gracioso verter líquido desengrasante en el Electrolite del "Papayita", esperando que hiciera gestos por el mal sabor. Quiero pensar que quien hizo la maldad no esperaba que por el trago que le dio al suero de sabor tuviera que ser hospitalizado por daños severos en pulmones y tráquea y que le ocasionarían la muerte. Una tragedia.
Acoso laboral, falta de solidaridad con quien es el blanco del bullyng, inexistencia de procedimientos en los centros de trabajo para erradicar el mobbing o acoso laboral. Dos tragedias ocasionadas por temas que se vuelven focos rojos y que como sociedad hemos fomentado, consciente o inconscientemente, por acción u omisión.
Que se haga justicia por Paloma Nicole y por "Papayita" y que descansen en paz.
Ladoscuro73@yahoo.com.mx