El régimen político que ahora domina en México alcanzó el poder condenando la corrupción histórica del sistema político mexicano durante el siglo XX. La corrupción del sistema político mexicano, tanto en los sexenios priistas como en los panistas permitió el ascenso al poder a una opción política que enarbolaba la bandera de la lucha contra la corrupción.
Al mismo tiempo que la entonces oposición, hoy Gobierno, entablaba negociaciones políticas que duraron décadas para equilibrar el tablero electoral, su narrativa siempre terminaba en una crítica a la corrupción imperante.
La llamada "Estafa Maestra" que se llevó a cabo durante el sexenio del expresidente Peña Nieto fue criticada por la entonces oposición como una muestra extrema de la corrupción del régimen priista para desviar dinero a campañas políticas con el objetivo de mantener el poder.
Por supuesto que no fue el único escándalo de corrupción en ese sexenio, pero el modus operandi de la estafa maestra destacaba por la elaboración de procesos administrativos para encubrir el destino final de los miles de millones que fueron extraídos de las arcas públicas.
Poco más de una década después de los sucesos que dieron origen a la estafa maestra, los que encabezan el régimen político que ahora nos gobierna están enlodados en un caso de corrupción que hace ver a la estafa maestra como un juego de niños, si lo comparamos con el modus operandi del llamado "huachicol fiscal" que permitió la entrada ilegal de combustibles al país, disfrazándolos de aditivos, con la finalidad de evadir el pago de impuestos.
Los montos no son comparables, mientras que la estafa maestra ascendió a 7,500 millones de pesos extraídos del presupuesto público, el monto estimado de los impuestos que se dejaron de percibir del año 2019 a 2024 por el llamado "huachicol fiscal" asciende a 554,000 millones de pesos, dinero que presuntamente se utilizó para financiar las campañas de los candidatos del régimen político a diversas gubernaturas.
Si el monto es de por sí escandaloso, lo más grave del caso lo representa la sospecha fundada de todos los actores que tuvieron que ponerse de acuerdo para que estas cantidades de combustible ilegal llegara a los consumidores en México: funcionarios de aduanas, de la Marina, del SAT, de gobiernos locales, miembros del crimen organizado y empresarios del sector que eran, según algunos testimonios, obligados a vender combustible ilegal. Bien decía el expresidente que inició el cambio de régimen que ningún gran negocio de corrupción podía llevarse a cabo sin el visto bueno del presidente en turno.
El verdadero daño a México no viene solamente de la exorbitante suma de dinero que el gobierno dejo de obtener en impuestos, sino la sospecha de que solamente bajo el amparo de diferentes instituciones de gobierno era -y sigue siendo- posible que esta red funcione. Estamos ante un caso extremo, tal vez el más grande la historia, de corrupción de personas e instituciones para beneficiar a quienes encabezan el régimen.
Las denuncias tienen años en manos de los encargados de investigarlas, hasta ahora, después de decenas de buques desembarcados con combustible ilegal que han sido comercializados ilegalmente, se han comenzado a investigar y de manera coincidente varios participantes de esa red de corrupción comienzan a ser asesinados, se suicidan o pierden la vida en circunstancias poco creíbles.
Los Estados Unidos están atentos a este tema que demuestra, de manera grotesca, las intenciones del nuevo régimen: mantenerse en el poder sin importar los medios.
X: @jesusmenav