¿Fallas en vigilancia?, muertes en el Cereso No. 1 de Durango abren interrogantes
El fallecimiento de Jonathan Salomé, feminicida de Karla Nallely, dentro del Cereso No. 1 volvió a encender las alarmas sobre lo que ocurre al interior del penal más grande de Durango.
Aunque las autoridades estatales aseguraron que no se trató de un homicidio y que las investigaciones siguen en curso, el caso se suma a una serie de muertes que han ocurrido en los últimos dos años.
La pregunta se repite: ¿son hechos aislados o revelan fallas en los protocolos de vigilancia y supervisión?
Los casos de 2024
Durante 2024 se documentaron al menos cuatro muertes en el Cereso No. 1 de Durango:
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Marzo. Un interno fue trasladado al Hospital General 450, donde llegó sin signos vitales.
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Agosto. Un hombre preso desde 2017 por delitos sexuales falleció por cirrosis dentro del penal.
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Octubre. Otro interno murió en el Hospital General 450 tras ser trasladado de urgencia desde el Cereso.
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Noviembre. Un hombre recluido en el penal llegó sin vida al hospital, caso notificado por personal médico al Ministerio Público.
Los casos de 2025
Con corte al 30 de septiembre, se han documentado al menos seis muertes en este centro penitenciario:
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Enero. Fallece un interno adulto mayor de 62 años tras sufrir complicaciones de salud; fue llevado al hospital, donde murió.
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Febrero. Un interno de 47 años perdió la vida por problemas cardiacos mientras recibía atención médica.
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Abril. Otro interno fue encontrado muerto dentro del penal; la Fiscalía tomó conocimiento y trasladó el cuerpo al Semefo.
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Septiembre (inicio). Un hombre de 32 años murió en el Hospital General 450 debido a complicaciones por VIH y tuberculosis.
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Septiembre (finales). El caso más mediático: Jonathan Salomé, feminicida de Karla Nallely, hallado en suspensión completa en su celda; la Fiscalía descartó homicidio.
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Otro caso no precisado. Se han registrado reportes adicionales de decesos, lo que refuerza la percepción de un año particularmente crítico.
Comparativa 2024 vs. 2025
Al contrastar ambos años, la diferencia resulta clara. Durante todo 2024 se reportaron cuatro muertes de personas privadas de la libertad en el Cereso No. 1, la mayoría vinculadas a problemas de salud o traslados de emergencia al hospital.
En cambio, en apenas los primeros nueve meses de 2025 ya suman, por lo menos, seis fallecimientos, con causas que van desde enfermedades crónicas y problemas cardiacos, hasta caídas y el reciente caso del feminicida de Karla Nallely hallado en su celda.
La tendencia confirma que 2025 ya superó a 2024 en número de muertes, lo que despierta mayor preocupación sobre las condiciones internas y la efectividad de la vigilancia en el penal, y la falta de cifras claras.
La tendencia nacional
El panorama coincide con la situación del país. Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC):
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En 2024 se contabilizaron 322 fallecimientos en cárceles mexicanas, un 12% más que en 2023.
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De enero a abril de 2025, ya iban 359 muertes, es decir, 11.5% más que en el mismo periodo del año anterior.
Estas cifras confirman que las muertes en reclusión van al alza a nivel nacional, aunque en Durango no se publican informes oficiales desagregados por penal y causa de muerte.
Preguntas abiertas
Aunque Durango ha sido reconocido en evaluaciones nacionales por su sistema penitenciario, los hechos recientes generan dudas:
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¿Existen protocolos suficientes de prevención de suicidios y vigilancia médica?
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¿Hay personal y tecnología adecuados para detectar a tiempo riesgos dentro del penal?
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¿Por qué no se publican cortes oficiales claros y periódicos sobre fallecimientos en reclusión?
Por ahora, las muertes siguen sumándose y las respuestas oficiales son escasas, lo que mantiene viva la duda sobre lo que realmente ocurre dentro del Cereso No. 1.