Francisco Zarco fue registrado en la parroquia de Analco
Desde hace tiempo toda biografía sobre Joaquín Francisco Zarco Mateos (1829-1869) debió haber comenzado por corregir un error importante: no nació el 4 de diciembre -como se lee en las semblanzas al uso- sino el 3, según la trascendente investigación del también periodista duranguense Raúl Vázquez Galindo, quien acudió personalmente a los archivos eclesiásticos del templo de Analco. Así lo dejó claro en su libro "Homenaje a Francisco Zarco" (de un amable azul en la portada), publicado en 1979, en el aniversario ciento cincuenta del natalicio de prócer mexicano y en cuyas primeras páginas se lee (se transcribe tal cual):
"Parroquia de San Juan Bautista de Analco, Durango, Dgo., Méx. Certificado de Bautismo. El que suscribe encargado de esta Parroquia certifica que en el libro de bautismos No. 16 se encuentra una partida a fojas 66 vuelta, la que es como sigue:
"Al margen JOAQUÍN ZARCO. Al Centro: En esta Santa Iglesia Parroquial en la Villa de San Juan Bautista de Analco a los siete días del mes de Dbre. De 1,829 YO el Cura D. Juan Andrés Hernández Bauticé solemnemente, puse el Sto. Oleo y sagrado crima a un niño que nació en Durango el día 3 (TRES) A QUIEN LE puse por nombre JOAQUIN FRANCISCO MA. H.1. del Teniente del Escexito Joaquin Zarco y de D.A. Ma. De Mateos Abuelos P.D. Agustín Zarco y Serrano y Da. Gertrudis Ruiz maternos D. Juan Mateos y Dña. Prizca Medina, fueron sus padrinos el Exmo. Sr. Gobernador D. Fran.co Elorriaga y Dña. Ma. Ana A. Gámiz a quienes advertí el parentezco espiritual y obliguen su cargo y pa' que Conste lo firmé Juan Hernández Rúbrica.
Se extiende la presente copia sacada fielmente de la original a petición de la persona interesada en el Despacho Parroquial de San Juan Bautista de Analco a los 15 días del mes de julio de 1970 El Párroco Pbro. Juan Cisneros".
Además de tan importante dato, el autor incluye en esta obra una serie de poemas dedicados al héroe cívico, un repaso por sus contextos históricos y, más de agradecer tratándose de documentos tan significativos, el ESTUDIO PRELIMINAR A LA HISTORIA DEL CONGRESO EXTRAORDINARIO CONSTITUYENTE (1856-1857) de FRANCISCO ZARCO. El Colegio de México 1956.
Llama la atención el fervor de hombres como Vázquez Galindo, a quien se debe asimismo el rescate de la poesía durangueña del siglo XIX y las breves y muy útiles biografías de destacados paisanos. Seguramente en medio de todo tipo de obstáculos -falta de recursos económicos, dificultad para consultar las fuentes más especializadas- encontró al final su ruta de investigación y realización editorial (ya fallecido el autor, el gobierno del estado de Durango reimprimió su trabajo en el año 2011).
Otra persona ejemplar, ocupado con el mismo apego a la figura del célebre periodista, fue el coahuilense -radicado por muchos años en la ciudad de Lerdo, Durango- José Santos Valdés, quien ese mismo año de 1979 dio a conocer el volumen Francisco Zarco Mateos. Periodista, político, y ciudadano ejemplar. La obra del reconocido lagunero contiene lo básico que hay que conocer de Zarco. Su nacimiento en la ciudad de Durango -el autor alcanzó a corregir la fecha ya referida-, el estatus militar de su padre, el traslado a unos meses de nacido a la ciudad de México, más tarde a Toluca, para dar cuenta poco después de la notable curiosidad intelectual del niño, en el aprendizaje de idiomas, sobre todo. Ejemplo de autodidactismo espléndidamente bien aprovechado, de los primeros estudios pasará pronto a los trabajos iniciales, siendo apenas un adolescente. A los quince años ya es traductor en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Así comenzará una larga carrera en la administración pública, paralela a su extraordinaria labor periodística, que le imprimirá -nunca mejor dicho- un relieve legendario a su figura. Prisiones que afectaran su salud, ya de por sí endeble, y en forma principalísima su papel en el desempeño legislativo. Todo fue dando lugar a la construcción de un siempre bien recordado benemérito de la patria.
Santos Valdés le da más espacio que Vázquez Galindo al devenir histórico de Zarco. Se extiende incluso en el rescate y comentario de los debates en la Cámara de Diputados, en la que el periodista duranguense se sentía como pez en el agua. Vemos a Zarco en acción, dueño de todas sus capacidades intelectuales y al servicio de una nación que aspiraba a la modernidad política. Ponerse a la altura del mundo civilizado. Y nuestro biógrafo tuvo asimismo el acierto, para redondear su labor, de integrar en el libro una serie de fotografías que dan cuenta de la descendencia de Zarco: los hijos Luisa, María y Carlos; los nietos Luis y María Elena Cancino Zarco; y los bisnietos. Abren la galería las imágenes del prócer mexicano y de su esposa, doña Luisa Elorriaga Mateos.
Hay, pues, familia que le sobrevive al héroe cívico. Habrá que tenerlo en cuenta para las conmemoraciones, dentro de cuatro años, del bicentenario del inmortal Francisco Zarco Mateos.