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CALEIDOSCOPIO

¿Por qué no llegó el Ferrocarril Central Mexicano a Durango? (tercera de tres partes)

Periodico Oficial del Gobierno de Durango, domingo 27 de mayo de 1883.

ALEJANDRO AHUMADA R. 31 ago 2025 - 04:03

Queridos lectores, a continuación les presentamos la conclusión de este interesante artículo en el que se exponen las razones por las cuales el Ferrocarril Central Mexicano no llegó a la ciudad de Durango. Esperamos la disfruten.

William R. Morley concluyó la elaboración de estos reportes de forma inesperada durante un viaje de reconocimiento. A solo noventa kilómetros de Chihuahua, de regreso de Zacatecas, una trágica casualidad segó su vida. Un rifle, supuestamente descargado, se disparó accidentalmente desde el asiento delantero de su carruaje. El proyectil impactó en su corazón mientras se inclinaba, dejándolo mortalmente herido. Sus últimas palabras, un lamento sereno: "Siento que esto haya sucedido". Su repentina muerte causó sorpresa en la empresa y en el entorno ferrocarrilero estadounidense, al igual que en el entorno nacional. Su último reporte sobre la postura para justificar el mejor trazo posible, causó malestar y asombro al gobernador Gómez del Palacio. Cuando el gobernador se enteró de que Durango no estaría en la ruta principal, según el informe que Morley había dejado, se apresuró a mostrar su desacuerdo. Enseguida pidió una reunión con el personal de la Compañía del Ferrocarril Central y la Secretaría de Fomento para que le explicaran esa decisión y, sobre todo, para luchar por cambiarla.

El gobernador Gómez del Palacio, sabiendo lo importante que era el tren para su estado, había viajado a la Ciudad de México casi dos meses antes de la muerte de Morley. El periódico La Voz de México publicó una nota el 25 de noviembre informando de su salida en diligencia con rumbo a la ciudad de México, destacando que su intención era hablar para que el tren llegara a Durango, especialmente el Central Mexicano, y también una línea que se proponía desde Sinaloa hacia Durango.

Después de la muerte de Morley y la petición del gobernador, la reunión para explicar la decisión de la Compañía Central, apoyada por el gobierno, tuvo que hacerse. Ante la muerte de Morley, su jefe directo, Thomas Nickerson, el superintendente del ferrocarril, pidió ayuda a otro buen ingeniero topógrafo: Lewis Kingman.

Kingman, quien fungió como remplazo en su puesto, poseía una trayectoria impresionante en el medio ferrocarrilero estadounidense, había trazado muchas vías en Estados Unidos y, algunos pueblos, como Kingman en Arizona, fueron nombrados en su honor; era amigo cercano de Morley. Kingman contó en sus memorias sobre la reunión en la Ciudad de México. Al revisar los documentos que dejó Morley, Kingman confirmó que él mantenía las mismas posturas que Morley había dejado en sus notas, con el apoyo de Thomas Nickerson. Ofreció que, tan pronto como el tren pasara por la Villa de Lerdo, se construiría un ramal hacia Durango. La decisión oficial se basó en los informes y la postura que defendió Kingman, centradas especialmente en el alto costo de construir la vía hasta Durango. También se tomó en cuenta el problema de las pendientes en algunos tramos, que harían que las máquinas de ese tiempo, con poca fuerza para arrastrar, llevaran menos vagones de los que podrían mover en un terreno plano.

Cartas personales del archivo de Gómez del Palacio en La Laguna guardan comunicaciones importantes del gobernador de esos momentos clave. Una carta en particular, cuya firma al final es ilegible pero que al principio se dirige respetuosamente como "Señor y amigo" y en el texto lo llama "tío", da una versión distinta:

"México 02 de junio de1883 dirigida al señor Francisco Gómez del Palacio, Señor y amigo, en su oportunidad de recibir la muy estimada de usted el 13 de abril y, aunque no requería contestación inmediata, me propuse hacerlo cuando tuviera propósitos para hacer transmitido entre amigos, pero como ya han pasado algunos días del viaje, míster Nickerson puede informar a usted lo que supe. Conocí a este señor y llegué a tratarlo mucho, le hablé repetidas veces del negocio de usted y por último me confirmó lo que por otro conducto había sabido, esto es, que la diferencia de 134 millas en la longitud del camino pasando por Durango daba derecho a la compañía para recibir del gobierno una subvención de más de 1,000,000 de pesos, y que el presidente se negó a pagarla por el estado de nuestra hacienda. Esto agregado a la poca voluntad que, por falta de recursos según dije a usted antes, tenían las concesionarios para obsequiar nuestros deseos, tío al traste con ellos".

Los testimonios y momentos documentados presentan diferentes panoramas, los hubiera no existen, pero si hacen pensar las consecuencias de si los hechos hubieran tenido otro rumbo, más en el testimonio de esta última carta, donde dejan ver el nivel de comunicación del gobernador en altas esferas, al lograr la reunión, sumándole algunos testimonios que se encuentran resguardados en los archivos de Gómez del Palacio que no fueron mencionados, pero los hay de escritos directos con Ramón Guzmán, quien se mencionó su posición en la compañía del Central Mexicano. Y en especial en la carta privada transcrita, donde hacen referencia puntual a las arcas del estado , que hubieran sido en cierta forma aval o soporte para ese millón de pesos necesario y, de haberse dado, el ferrocarril Central habría llegado a Durango, dejándole un futuro incierto a la Villa de Lerdo y más al nacimiento de Torreón, ya que la unión de vías con el Internacional Mexicano años después en 1888, provocó el nacimiento de esta ciudad, en el entorno de las estaciones, de ambas compañías Ferrocarrileras.

Nos leemos en 15 días.

Lewis Kingman (1900).
Lewis Kingman (1900).

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