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OPINIÓN

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

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¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

FERNANDO RAMÍREZ GUZMÁN 7 sep 2025 - 07:44

Bienvenidos sean los avances tecnológicos y la innovación, como la inteligencia artificial (IA) que tiene como uno de sus principales objetivos hacernos la vida más simple, además de aumentar la eficiencia y la productividad en diversas industrias. El problema es que busca replicar la capacidad cognitiva humana, permitiéndole a máquinas y algoritmos tomar decisiones informadas, aprender de la experiencia y adaptarse a situaciones de cambio. Es justo en esa parte en donde entrañan un gran riesgo.

Mi afición por relatos de ciencia ficción me desarrolló un ánimo contestatario y subversivo en contra de la inteligencia artificial. Novelas o películas con acento distópico como "Yo, robot" o "Terminator" me han alertado sobre una probable rebelión de los robots en contra de los humanos. Sospecho de la Alexa que tenemos en casa y pido a mi familia que delante de ella no hablemos de temas que demandan discreción.

Nuestra juventud ha encontrado en la IA, una muy cuestionable herramientas que les ayuda para hacer tareas o proyectos escolares. Más preocupante es el hecho que hay quienes encuentran en los llamados chatbots de IA, como ChatGPT, a confidentes o terapeutas psicológicos. Un estrujante relato de la periodista y escritora Laura Riley, publicado en el New York Times, narra los últimos días de su hija, Sophie, de 29 años, antes de quitarse la vida. Meses después, Riley y su esposo descubrieron que Sophie entabló relación con un terapeuta de IA, llamado "Harry", para sobrellevar su ansiedad y pensamientos suicidas. Si bien en un principio "Harry" le sugirió varias estrategias (hacer meditación, hidratarse, exponerse por más tiempo a la luz solar, realizar actividad física) pero no logró persuadirla para que desistiera. Eso sí, le ayudó a Sophie para redactar y editar su nota suicida.

En "Yo, robot", su autor, Issac Asimov, estableció las tres leyes de la robótica en donde la primera señala: "Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción dejar que un ser humano sufra daño". Obviamente con "Harry" no se cumplió.

En el campo del arte me parece insustancial y vacuo lo que llega a generar la IA. Pinturas, textos, fotos, videos generados por esta vía pueden llegar a ser técnicamente irreprochables, pero carecen del sentimiento, la emoción que el factor humano del artista le dota a su obra.

Hace poco me compartieron, un disco del catálogo de la app Spotify. "Brooklyn Nights" del grupo Manhattazz. Para mi sorpresa se trata de música sin músicos, generada por IA. Un sonido demasiado limpio, pero sin sustancia y que al volverlo a escuchar aburre.

Por lo pronto reto a la IA a que intenten copiar el vozarrón de Barry White, el virtuosismo en la lira de Hendrix, el nivel de composición de Bob Dylan, el lenguaje cinematográfico de Kubrik, los trazos emotivos de Van Gogh o la capacidad para improvisar música de calidad hasta el infinito, como Miles Davies.

En síntesis, la IA está destinada no solo a apoderarse de empleos (se preferirá a robots por sobre seres humanos), a convertirse en una herramienta para producir noticias falsas o fraudes de todo tipo, a provocar accidentes en sistema críticos como lo son los automóviles autónomos por alguna falla en los mismos. Además se amenaza a la creatividad y la capacidad de nuestros jóvenes para pensar de manera crítica. Por todo eso se deberá de legislar sobre el tema y establecer límites.

Desconozco si la IA sueña contando ovejas eléctricas, como se llegó a preguntar el escritor Phillip K. Dick, lo que sí sé es que hay que mostrar resistencia y oposición ante este avance tecnológico para no permitir que los robots se revelen contra la humanidad.

Ladoscuro73@yahoo.com.mx

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