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Tras trágico accidente, no hay justicia para familia en Durango

Se cumplen 9 meses y señalan encubrimiento del responsable.

Tras trágico accidente, no hay justicia para familia en Durango

DENICE RAMÍREZ 21 sep 2025 - 16:05

Han pasado nueve meses de la muerte de Jaime Octavio López Rangel, de 48 años, y de las graves lesiones que sufrieron sus hijos menores de edad, Gerardo Misael y Max López, quienes fueron impactados brutalmente en un accidente automovilístico en un semáforo ubicado en la calle Cuauhtémoc y Pino Suárez, en Durango capital. El accidente ocurrió el viernes 6 de diciembre de 2024.

Los jóvenes, actualmente de 17 y 15 años, aún presentan secuelas físicas, pero también psicológicas, que no han podido sanar, sobre todo porque su familia y su vida no volverá a ser la misma y han tenido que atenderse con sus propios medios económicos.

Sandra Bibiana Beltrán González, madre de los menores, exige justicia y reparación del daño. Pide que la persona que provocó el accidente asuma su responsabilidad y se haga cargo de los gastos de rehabilitación y atención psicológica de sus hijos y la muerte de una persona.

En aquel momento se señaló como responsable a un joven de 21 años identificado como Andrick Alberto. Sin embargo, Sandra asegura que el verdadero responsable es Carlos Manuel, un familiar cercano del gobernador del estado, a quien, según relata, se le deslindó rápidamente del accidente. Incluso afirma que personas aparentemente escoltas lo retiraron del lugar.

“El verdadero responsable nunca pisó la cárcel ni estuvo detenido. Supuestamente, estuvo en el Hospital San Jorge, pero en los videos que yo tengo se ve claramente que no le pasó nada. Se bajó de su camioneta y hasta renegó porque se le chocó”, expresó.

Agregó: “En los videos se ve que estaba la luz roja, a la velocidad que él venía, y que se iba pasando todos los semáforos desde el monumento, se pasó todos hasta que chocó y mató a Jaime, a él lo mató y dejó de gravedad a mis hijos (…) No se ha hecho justicia, y nos hicieron suplantación de identidad porque no pusieron a Carlos Manuel como responsable, pusieron a Andreck Alberto”.

REPORTE DEL ACCIDENTE

El reporte oficial difundido a los medios de comunicación y redes sociales indicó que el choque ocurrió alrededor de las 23:00 horas en el cruce de Cuauhtémoc y Pino Suárez.

El percance entre una camioneta Chrysler Town & Country modelo 1997 y una GMC Sierra provocó la muerte instantánea del conductor de 48 años de la Chrysler, vecino de la colonia José Revueltas, además de lesiones graves en sus hijos de 14 y 16 años. Mientras el conductor de la GMC, de 21 años, fue detenido en estado de ebriedad por su probable responsabilidad.

Aunque Andrick Alberto fue detenido en el lugar y puesto a disposición del Ministerio Público, el lunes 9 de diciembre fue liberado tras pagar una fianza, lo que le permitió continuar su proceso en libertad. Desde entonces, la familia afirma que no ha tenido acceso a la justicia y que las autoridades han encubierto al verdadero responsable.

GRAVEDAD DE LESIONES

“Hasta el momento mis hijos no han tenido justicia, no se les dio la atención médica, no se les ha pagado rehabilitación ni terapias psicológicas. El más grande estuvo en terapia intensiva dos semanas; no nos aseguraban que saliera bien y ahora sigue en rehabilitación”, relató Sandra.

La hospitalización de los menores fue en el IMSS, pues la familia no contaba con recursos para un hospital privado y, según la madre, nunca se les ofreció esa posibilidad. Cuando exigió que se hicieran responsables de la atención, asegura que le pedían facturas y le daban negativas.

El mayor sufrió fractura de clavícula, fractura de costilla y perforación de un pulmón, mientras que el menor también resultó con múltiples fracturas y golpes de gravedad.

“El más grande acude a rehabilitación en el CREE; yo no tengo para pagar otro lugar y también requiere atención con un neurólogo”, explicó.

La madre señala que, aunque fueron atendidos en instituciones de salud pública, los traslados, medicamentos y cuidados implicaron gastos que la familia no podía cubrir.

Actualmente, los dos han retomado sus estudios, pero en el aspecto emocional continúan afectados.

Sandra espera que las autoridades no sigan protegiendo al verdadero culpable y que finalmente se haga justicia para su familia.

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