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OPINIÓN

7 de cada 10 jóvenes mexicanos no dominan las matemáticas básicas

7 de cada 10 jóvenes mexicanos no dominan las matemáticas básicas

ENRIQUE DE LA MADRID 11 oct 2026 - 10:47

 

México está dejando llegar a millones de jóvenes a los 15 años sin herramientas básicas para defenderse en la escuela, en el trabajo y en la vida. PISA 2025 muestra un dato difícil de ignorar: siete de cada diez alumnos mexicanos evaluados no alcanzan siquiera el nivel básico en matemáticas, y la mitad tampoco lo logra en lectura ni en ciencias. Es un rezago grave y multicausal, pero podemos combatirlo.

Conviene entender qué significa “nivel básico”. En matemáticas es poder comparar la distancia en dos rutas o convertir precios entre monedas. Siete de cada diez no llegan a ese punto. En lectura, el mínimo incluye identificar la idea principal de un texto y hacer una reflexión elemental. La mitad no lo consigue. Además, no olvidemos que 1 de cada 5 jóvenes de 15 años no asiste a la escuela.

De esto platiqué con Patricia Vázquez, presidenta ejecutiva de Mexicanos Primero, en el podcast En Blanco y Negro, que puedes ver completo en youtube.com/watch?v=O1vrmkMKosM.

Tras 25 años de evaluaciones PISA, en matemáticas y lectura estamos prácticamente de regreso en los niveles de 2003. México obtuvo 388 puntos en matemáticas en 2025, contra 385 en 2003; en lectura, 408 contra 400. La caída desde 2018 borró buena parte del avance. En estas dos materias retrocedimos, en los hechos, más de dos décadas. El verdadero fracaso no es salir mal en PISA, es no garantizar que nuestros jóvenes comprendan lo que leen y razonen matemáticamente.

PISA no es el techo de la educación, pero sí es un piso. No mide todo, pero si un joven no comprende un texto sencillo ni resuelve un problema matemático elemental, no estamos cumpliendo con lo esencial. Una política educativa puede llamarse nueva o transformadora, pero al final debe juzgarse por lo que aprenden los alumnos. Así surge una pregunta importante: ¿qué hacemos con los jóvenes que llegan a secundaria o preparatoria arrastrando rezagos de años?

Tenemos que dejar de confundir becas, cobertura y aprendizaje. Durante años el gran objetivo fue que más niños y jóvenes llegaran a la escuela, ampliar la cobertura. Hoy México también entrega muchas más becas. Según cifras oficiales, el número de becas educativas pasó de 7.7 millones en 2019 a 11.3 millones en 2024. Ayudan al ingreso, la equidad y la permanencia, pero estar inscrito o sentado en un salón no significa estar aprendiendo y una beca no es aprendizaje. El derecho a la educación no se agota con estar inscrito o recibir un apoyo: tiene que traducirse en aprender bien y a tiempo.

Más becas con peores resultados no prueba que no sirvan; demuestra que por sí solas no bastan para mejorar el aprendizaje. La discusión educativa debe medir menos cuánto tiempo pasa un alumno dentro de la escuela y mucho más qué sabe hacer cuando sale de ella.

Una pista está en la forma de estudiar. Solo 37% de los alumnos mexicanos dice que planea frecuentemente cómo va a estudiar y 45% se hace preguntas para comprobar si realmente entendió. Les pedimos aprender, pero pocas veces les enseñamos cómo aprender.

Las condiciones tampoco ayudan. El 48% de los estudiantes está en escuelas cuyos directores reportan que la falta de materiales perjudica la enseñanza. Y aquí hay que ser claros: esta no es una acusación contra los maestros. Es una crítica al sistema educativo. No podemos exigir al docente que resuelva años de rezago sin materiales, infraestructura ni apoyo. Si queremos exigir mejores resultados, hay que darles recursos, formación y mejores condiciones laborales.

A eso se suma la distracción. El 37% de los alumnos dice que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante las clases de ciencias, contra 28% en promedio en la OCDE. La tecnología no es el enemigo. El problema es cuando, en vez de ayudar a aprender, la tecnología compite por la atención del alumno.

Algo está pasando también en casa. En 2022, 71% decía que sus padres le preguntaban semanalmente qué había hecho en la escuela; en 2025 fueron 63%. Las conversaciones familiares sobre problemas escolares cayeron de 56% a 42%. También las familias podemos confundir llevar a nuestros hijos a la escuela con garantizar su educación. Es vital preguntarle a un hijo qué aprendió, qué no entendió o en qué necesita ayuda.

¿Qué podemos hacer? Empezar por recuperar a quienes ya vienen atrás. Las tutorías intensivas, frecuentes y en grupos pequeños han mostrado buenos resultados, especialmente en matemáticas. También hay que enseñar a estudiar. La ruta puede resumirse en tres acciones muy concretas: medir, recuperar y equipar. Saber qué no domina cada joven, darle apoyo para cerrar esas brechas y asegurar que tenga maestros, materiales, infraestructura y tecnología para aprender.

Estos jóvenes no están condenados. Lo verdaderamente imperdonable sería conocer estos resultados, acostumbrarnos a ellos y permitir que otra generación llegue a los 15 años sin las herramientas que México debió haberle dado.

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