¡Alerta de fraude!, así engañan a pensionados del IMSS para robarles sus datos y vaciar sus cuentas
Una llamada, un mensaje por WhatsApp o un supuesto aviso urgente puede ser el inicio de un fraude dirigido contra pensionados del IMSS. El engaño suele comenzar con una advertencia alarmante: que la pensión será bloqueada, que falta actualizar información o que existe un trámite pendiente para no perder el pago.
Detrás de ese mensaje no necesariamente hay una oficina, ni un gestor autorizado. En muchos casos se trata de personas que se hacen pasar por asesores, empleados o intermediarios para obtener datos personales, bancarios o documentos de adultos mayores.
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El gancho: miedo a perder la pensión
El fraude se aprovecha de una preocupación real entre pensionados y jubilados: la posibilidad de dejar de recibir su pago mensual. Por eso, los delincuentes suelen usar frases de urgencia como “su cuenta será suspendida”, “debe actualizar sus datos hoy” o “su pensión está en riesgo”.
Con ese pretexto, piden información como nombre completo, CURP, Número de Seguridad Social, identificación oficial, comprobantes, estados de cuenta, claves bancarias o incluso fotografías de tarjetas. En otros casos, solicitan depósitos por supuestos honorarios, desbloqueos, actualización de expediente o “gestiones especiales”.
Así operan los llamados “coyotes”
El término “coyote” suele usarse para describir a personas que ofrecen hacer trámites a cambio de dinero, aunque no estén autorizadas o prometan resultados que no dependen de ellas. En el caso de pensionados, el riesgo aumenta cuando el contacto se hace fuera de canales oficiales.
El engaño puede llegar por redes sociales, mensajes de WhatsApp, llamadas telefónicas, correos o recomendaciones de terceros. En algunos casos, los estafadores aseguran tener contactos dentro de instituciones o conocer “atajos” para acelerar trámites, aumentar montos o evitar bloqueos.
La señal de alerta aparece cuando piden dinero por adelantado, documentos personales enviados por mensaje, datos bancarios, códigos de verificación o acceso a cuentas digitales.
No todos los trámites necesitan intermediario
Una de las claves para evitar caer es recordar que los trámites oficiales del IMSS no deben realizarse mediante gestores desconocidos ni a través de ligas enviadas por mensaje. Si existe alguna duda sobre una pensión, lo recomendable es verificar directamente en los canales oficiales, acudir a una subdelegación o comunicarse a los teléfonos institucionales.
También se debe desconfiar de cualquier persona que prometa “arreglar” una pensión, desbloquear pagos o aumentar el monto a cambio de una cuota. Los fraudes suelen avanzar cuando la víctima entrega documentos o datos creyendo que está completando un trámite real.
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Qué hacer si recibes un mensaje sospechoso
Si un pensionado recibe una llamada o mensaje donde le advierten sobre el supuesto bloqueo de su pensión, lo primero es no responder con datos personales ni bancarios. Tampoco se deben abrir enlaces, descargar archivos ni enviar fotografías de documentos.
Lo más seguro es cortar la comunicación y verificar por cuenta propia, desde canales oficiales. Si ya se entregó información o se detecta un movimiento extraño en la cuenta bancaria, se recomienda avisar de inmediato al banco, cambiar contraseñas y reportar el posible robo de identidad.
En este tipo de fraudes, el tiempo es clave: mientras más pronto se bloquee una tarjeta, se desconozcan cargos o se reporte el uso indebido de datos, menor puede ser el daño.
La advertencia para familiares
El llamado también alcanza a hijos, nietos y familiares de adultos mayores, pues muchos fraudes se concretan porque la víctima enfrenta sola una llamada intimidante o un mensaje que parece oficial.
Por eso, conviene hablar con los pensionados en casa y dejarles una regla sencilla: ningún trámite urgente debe resolverse por WhatsApp, ninguna clave debe compartirse por teléfono y ningún depósito debe hacerse sin verificar primero.
En temporada de pagos, cambios o avisos relacionados con pensiones, los delincuentes suelen aprovechar la confusión para presionar a sus víctimas. La mejor defensa es desconfiar de la urgencia, revisar directamente con la institución y no entregar información sensible a desconocidos.