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Alianza PRI-PAN en Durango, aunque sea de facto

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Alianza PRI-PAN en Durango, aunque sea de facto

VÍCTOR MONTENEGRO 23 mar 2026 - 04:03

La alianza PRI-PAN en Durango transita por una ruta azarosa, pues mientras a nivel nacional se perfila una ruptura clara, en lo local todo indica que la relación podría mantenerse, aunque bajo una lógica distinta, más discreta y funcional. No sería una coalición formal, sino una sostenida por intereses compartidos y cálculos de supervivencia política rumbo al 2028.

El punto de partida es evidente. El gobernador Esteban Villegas, consolidando su control absoluto sobre el priismo, ha terminado por asfixiar la posibilidad de construir un relevo generacional. A mitad de su sexenio, no hay figura que despunte con fuerza propia; no hay cuadros con proyección estatal. No se percibe un proyecto transexenal que permita al PRI competir.

El estilo del mandatario estatal ha sido de centralización, disciplina y una excesiva verticalidad que no admite disidencias. En ese esquema, ningún actor político puede crecer más allá de lo que el propio gobernador permita. Nadie se posiciona sin autorización, nadie construye agenda propia, nadie rompe la narrativa oficial.

El resultado es un partido ordenado, sí, pero también debilitado en su capacidad de generar liderazgos sólidos. Un PRI que depende de una sola figura y que, llegado el momento de la sucesión, podría encontrarse sin cartas competitivas. Esa falta de cuadros abre la puerta a una jugada política que, aunque no se diga abiertamente, contempla la posibilidad de una alianza de facto con el PAN.

Y es que, mientras desde la dirigencia nacional, encabezada por Jorge Romero Herrera, se insiste en competir sin alianzas electorales, en Durango el contexto podría ser otro, ya que el gobernador reconoce el posicionamiento del alcalde Toño Ochoa como la carta más fuerte rumbo a la gubernatura de 2028, incluso por encima de cualquier aspirante priista.

Bajo este escenario comienza a escribirse la lectura de una candidatura priista débil, diseñada para no competir realmente, mientras el aparato estatal y los recursos se alinean en favor del candidato del PAN. A cambio, el gobernador negociaría posiciones clave para el PRI, como la alcaldía capitalina y las de otros municipios, así como regidurías para priistas -fingidos conversos al panismo-, garantizando así permanencia, aunque sea bajo otra bandera.

Para Esteban Villegas, la lógica parece clara: si no hay condiciones para retener la gubernatura con un perfil propio, entonces la prioridad es preservar el poder en otras áreas y garantizar su influencia más allá de su administración. Es una apuesta pragmática, pero también reveladora de las limitaciones que el mandatario no veía venir.

La estrategia, sin embargo, tendría altos costos políticos para los dos partidos. Para el PAN, significaría cargar con acuerdos que diluirían aún más su narrativa de independencia; para el PRI y el gobernador, asumir públicamente su incapacidad de sostener el poder por sí mismos. Para la ciudadanía, implicaría confirmar una vez más que las alianzas, oficiales o de facto, no responden a proyectos de gobierno, sino a repartos de poder.

ENLA BALANZA.- El trato indigno contra una trabajadora sexual en Durango, pone en evidencia la práctica recurrente de criminalizar a quienes ya viven en condiciones de vulnerabilidad. Bajo argucias reglamentarias y procedimientos legaloides se cruzan líneas que terminan en humillación y abuso. Más grave es que el propio sistema empuja a la informalidad con reglas inaccesibles, para luego castigar a quienes no pueden cumplirlas. El problema de la autoridad municipal sanitaria y de inspección no es solo la falta de protocolos, sino además la ausencia de empatía y de una política pública que entienda que la dignidad humana no debería ser opcional.

CERROS SECOS Y PELONES... En un Mapimí, donde el agua escasea, la obra pública brilla por su ausencia y la inseguridad persiste, la alcaldesa decide irse de compras al extranjero. En medio de una crisis local, Marina de Llano no solo exhibe su falta de tacto político, sino una desconexión con la realidad que enfrenta el municipio que gobierna. Mientras andaba de "shopping" en San Antonio, Texas, sus gobernados son víctimas de prioridades invertidas. El problema no es el viaje en sí, sino el abandono institucional. Gobernar no es un acto decorativo, pues implica asumir el costo de estar presente, especialmente cuando la gente enfrenta carencias básicas.

X @Vic_Montenegro

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