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Ángeles Toca: 24 años de amor y vocación en la Cruz Roja

Paramédico y operadora de vehículos de emergencia, comparte la pasión y el sentido de humanidad que guían su vida al servicio en Durango.

Con la premisa de tener siempre a Dios como su copiloto, Ángeles inicia cada turno lista para brindar auxilio y empatía a la comunidad.

DINORA G. SOLÍS 1 jun 2026 - 20:23

Detrás del volante de una ambulancia que cruza a toda velocidad las calles de Durango, se encuentra una mujer cuya vida está profundamente entrelazada con el servicio, la valentía y la empatía.

Ángeles Toca Garbalena, paramédico y operadora de vehículos de emergencia, tiene 24 años de trayectoria dentro de la Cruz Roja Mexicana, una institución que hoy define no solo como su lugar de trabajo, sino como su gran amor y motor personal.

Lo que inicialmente comenzó como una chispa de adrenalina y el impulso motivador de su madre, se transformó rápidamente en una vocación inquebrantable. "Creo que fue el amor a la pasión, lo que le tengo a la institución, lo que me gusta", comparte Ángeles con una sonrisa que refleja la satisfacción del deber cumplido. A lo largo de de estos años, cada segundo invertido ha valido la pena, a pesar de los inevitables sacrificios familiares que la labor exige.

Equilibrar la vida personal con una labor de emergencia no es tarea sencilla; en más de una ocasión ha tenido que postergar momentos importantes con los suyos para atender el llamado de auxilio. Sin embargo, el respaldo de su entorno ha sido una pieza fundamental en su carrera. "Toda mi familia me ha dado el cien por ciento de su apoyo, me apoyan incondicionalmente", afirma con profunda gratitud.

Ángeles fue motivada desde sus inicios por su madre para ser voluntaria.
Ángeles fue motivada desde sus inicios por su madre para ser voluntaria.

LA EMPATÍA COMO ESCUDO

El día a día de un paramédico está lleno de incertidumbre. "No sabemos qué situaciones se nos vayan a presentar, ya sea en un domicilio o en un accidente", explica. Frente al dolor ajeno, Ángeles ha optado por una filosofía de vida muy clara: ponerse siempre en los zapatos del paciente, del enfermo y de sus familiares para brindar la ayuda exacta que necesitan en su momento más vulnerable.

A pesar de su fortaleza, admite que hay realidades que impactan con mayor fuerza, como el complejo tema de los suicidios, donde la falta de respuestas ajenas pesa en el ambiente. Para salvaguardar su propia salud emocional y continuar con su labor con la misma entrega, Ángeles asiste de manera regular a terapia psicológica, una herramienta que describe como un pilar indispensable para procesar las vivencias del oficio.

Siempre ha sido respaldada por su familia.
Siempre ha sido respaldada por su familia.

FE Y HUMANIDAD EN CADA TURNO

Cada vez que inicia una jornada laboral y toma las llaves de la unidad de emergencia, Ángeles repite un ritual lleno de fe: "Siempre me encomiendo a mi padre Dios y le digo: '¿Sabes qué? Sé tú mi copiloto'. Eso es lo que digo siempre que agarro la ambulancia".

Al ser cuestionada sobre el valor más importante de la Cruz Roja, no titubea en señalar la humanidad. Para ella, la capacidad de mantener una empatía total hacia el accidentado y su familia es la verdadera esencia que jamás debe perderse. Tras 24 años, Ángeles Toca Garbalena continúa demostrando que el servicio de emergencia también es un espacio donde florecen el crecimiento personal y el amor al prójimo.

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