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Año nuevo

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Año nuevo

J. SALVADOR GARCÍA CUÉLLAR 2 ene 2026 - 08:48

¡Feliz año nuevo!, dice la gente alegremente el día primero de enero, pues en esta fecha precisa celebramos el inicio de otro ciclo. Sin embargo, no hay una razón natural, astronómica o siquiera lógica para atribuir el comienzo del año a esta fecha en particular, aunque sí se relaciona con la necesidad de medir el tiempo según los movimientos de la Tierra alrededor del Sol.

La elección de este día como inicio del año es una convención histórica ligada al calendario juliano y luego al gregoriano. En el año 46 a.C., Julio César reformó el almanaque e instauró la medición del tiempo como la conocemos ahora; él fijó en este día el inicio del año en honor al dios Jano.

En los comienzos del cristianismo se usaron otras fechas, como el 25 de marzo, día de la Anunciación, para marcar el principio del año, hasta que el Papa Gregorio XIII estableció, en 1582, el calendario gregoriano, copiado del juliano en muchos aspectos, como el hecho de comenzar el año el primero de enero.

Julio César seleccionó esta fecha porque existía un mes consagrado a Jano, dios de las puertas, los umbrales, los comienzos y las transiciones. Era una deidad de doble cara, una veía al pasado y otra al futuro; este símbolo lo convertía en guardián del tiempo y de las transformaciones. Los romanos hacían rituales para conseguir su protección cuando emprendían una nueva actividad, y luego el mes dedicado a este dios se tomó como el inicio del año, con lo que simbolizaron un corte en el tiempo, un momento de renovación y organización social, aunque no correspondiera a un fenómeno natural. Fue así como el primer día del mes de Jano se convirtió en la puerta del año, un umbral entre lo viejo y lo nuevo.

Desde entonces el año tiene como referencia los ciclos solares, pues dura 365 días, aunque ha habido ajustes a través de los siglos para medir con exactitud su duración.

Algunas culturas sí tienen en cuenta los movimientos naturales de los astros para determinar el inicio de cada año, por ejemplo, el Año Nuevo persa se celebra el 20 o 21 de marzo, en el equinoccio de primavera. Esto sucede en Irán y otras regiones, y simboliza la renovación de la naturaleza. Los chinos mezclan el calendario solar con el lunar, y también celebran el Año Nuevo al principio de la primavera. La celebración tiene una duración de quince días porque empatan los ciclos de la luna con los del sol.

En nuestro entorno, para los académicos, es decir, los maestros, los alumnos y el personal administrativo de los centros de estudio, tendría más sentido que el inicio del año fuera al principio del ciclo escolar, y para los contadores y fiscalistas sería el primer día del ejercicio fiscal, que no en todos los países coincide con el inicio del año convencional. A su vez, aquí en La Laguna, los agricultores tendrían como día de Año Nuevo el 18 de marzo, cuando da inicio el ciclo de riego en el Distrito 17. Estas fechas no serían convencionalismos arbitrarios, sino funcionales según las actividades de quienes se ocupan en cada uno de estos menesteres.

Tal vez el culto lector recuerde la novela de Agustín Yáñez llamada Al filo del agua. Ahí nos refiere el autor que el día primero de enero, el jefe político felicita a los habitantes del poblado por el Año Nuevo, un gesto aparentemente cordial; sin embargo, los pobladores reaccionan con frialdad, incomodidad o rechazo silencioso. En este contexto, el jefe político encarna el poder porfirista, visto como lejano, represivo y ajeno a la vida comunitaria. Para los lugareños, el tiempo se marcaba más por las fiestas religiosas y los ciclos agrícolas que por las efemérides gubernamentales. La felicitación oficial de parte del estado carece de sentido profundo para ellos. Lo que para el gobierno es un gesto de civilidad, para el pueblo es una imposición vacía; aun más, en la novela los pobladores se preguntan qué desgracias les traería el nuevo año civil (y ateo en este caso).

A pesar de todo, el Año Nuevo es el día de hoy, primero de enero, y lo celebramos con deseos de felicidad, prosperidad y bienestar. Que así lo tenga usted.

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