Históricos. Los Bears siempre han sido conocidos por sus cierres dramáticos en postemporada, incluyendo regresos impactantes como este.
Los Chicago Bears protagonizaron una noche memorable al imponerse 31-27 a los Green Bay Packers, en un nuevo capítulo de una de las rivalidades más antiguas y emblemáticas de la NFL. El encuentro estuvo marcado por la intensidad, los constantes cambios de dominio y un cierre de alta tensión que mantuvo a la afición al filo del asiento hasta el último segundo.
El mariscal novato Caleb Williams fue pieza clave para Chicago, al lanzar para 361 yardas, con dos pases de anotación, aunque también registró dos intercepciones. Pese a ello, el quarterback respondió en los momentos decisivos y lideró la serie ofensiva final que terminó por inclinar el partido a favor de los Bears. Del otro lado, Jordan Love tuvo una actuación sólida con 323 yardas por aire, cuatro touchdowns y sin intercepciones, manteniendo a Green Bay en la pelea hasta el último instante.
En el juego terrestre, D'Andre Swift aportó 54 yardas y un touchdown en 13 acarreos para Chicago, mientras que Josh Jacobs lideró a los Packers con 55 yardas en 19 intentos, aunque sin lograr llegar a las diagonales. El ataque terrestre fue parejo, pero los Bears lograron mayor equilibrio ofensivo en momentos clave.
Con este resultado, los Bears no solo se quedan con una victoria clave, sino que también envían un mensaje contundente dentro de la NFC, demostrando carácter y capacidad para cerrar partidos ante su rival histórico. Para Green Bay, la derrota deja sensaciones encontradas tras un desempeño ofensivo destacado, pero con errores puntuales que terminaron costando el juego.