Foto: Caliente de Durango
Con la misión de evitar la barrida, Caliente de Durango volvió al Walmart Park para encarar a Sultanes en el tercero de la serie. Los dirigidos por Óscar Robles llegaron golpeados tras un arranque complicado: primero, un 6-0 que dejó sin respuesta a la ofensiva duranguense, y luego un 8-1 que confirmó el dominio regiomontano. Con ese panorama, la visita estaba obligada a plantarse con carácter en el último duelo y buscar que Monterrey no firmara la limpia.
Durango abrió el juego con tres turnos rápidos, sin lograr poner gente en circulación, mientras Monterrey respondió con mayor presión desde el primer inning. Aunque Gustavo Núñez fue dominado, un sencillo de Javier Salazar y el intento de robo frustrado marcaron el tono de un duelo donde los locales buscaron golpear primero. Ese empuje se concretó en la segunda entrada, cuando un pelotazo, una base por bolas y un wild pitch abrieron la puerta para que Ricardo Genovés impulsara la primera carrera y Raimel Tapia agregara otra con elevado de sacrificio.
Se empatan las emociones
El ataque duranguense tardó en despertar, pero encontró vida en la quinta. David Villar abrió con doble y, aunque los siguientes contactos fueron rodados, uno de ellos bastó para romper el cero. Acto seguido, Leonel Valera conectó un batazo profundo entre izquierdo y central para igualar la pizarra 2-2 y devolverle aire a la visita. El duelo se estabilizó por un tramo, con ambos bullpens colgando ceros y evitando que los corredores en posición de anotar marcaran diferencia.
La sexta trajo un nuevo giro: un sencillo de Elier Hernández y otro de Reynaldo Rodríguez encendieron la amenaza, y aunque el out forzado frenó parte del avance, Hernández cruzó el plato para darle la vuelta al juego. Monterrey respondió en la séptima con un doble de Genovés que emparejó nuevamente el marcador 3-3, manteniendo la tensión en cada lanzamiento.
Caliente sorprende, pero no es suficiente
El impulso duranguense llegó en la octava. Chávez abrió con sencillo y, tras el ponche a Hernández, Reynaldo Rodríguez encontró un pitcheo alto y lo mandó por todo el jardín izquierdo para un jonrón de dos carreras que colocó el juego 5–3. Ese batazo no solo devolvió la ventaja, también pareció acomodar el cierre para Caliente, que había logrado contener los intentos regios y llegaba al último inning con margen y el bullpen alineado.
Pero Sultanes cambió el guion en la novena. Omar Rentería entró como corredor emergente tras el pelotazo a Soto y avanzó con el sencillo de Tapia, antes de que Wilson García lo empujara al plato para el 5–4. El ataque no se detuvo: Gustavo Núñez llenó las bases con un rodado que sobrevivió al reto, y Ramiro Peña negoció la base por bolas que empató el juego. Con la presión al máximo, otra base por bolas, ahora a Sócrates Brito, llevó la carrera de la voltereta en los spikes de Héctor Jáquez. Durango ya no pudo responder y Monterrey cerró la serie con un triunfo que se construyó a pulso en su último turno.