Cambios
Cada día aparecen más pistas que nos hacen pensar que termina el ciclo de dominio del llamado "el Imperio de Occidente", refiriéndose al alcanzado, desde el siglo anterior, por los Estados Unidos.
El proceso del cambio histórico del poder se repite a través del tiempo, interviniendo factores económicos, políticos y sociales; no es nada nuevo para los mundanos, que lo hemos vivido una y otra vez durante el paso de los siglos, con diferentes culturas.
Esa realidad es conocida; son los avasallamientos que han sido impuestos por los imperios poderosos; ellos, también recorren un ciclo de vida similar al biológico, con reglas bien conocidas.
Comparemos entre biología e imperios: nacer -comúnmente independizándose-, crecer -demográficamente, creando una cultura propia, economía y estilos de vida-, luego reproducirse -desarrollando alianzas con satélites-, después envejecer -generalmente con el debilitamiento por el abuso de la calidad de vida y sobre confort-, para finalmente morir -quedando registrada su dominancia, entregando el liderazgo a nuevas potencias emergentes-.
En el pasado, legiones bárbaras y de ejércitos enemigos acababan con la fortaleza y dominio de los imperios; ahora, la tecnología y la I.A., han sofisticado el proceso, provocando una "implosión social y económica" que termina imponiendo el cambio.
En general, el final del dominio de las grandes potencias o imperios del mundo es acelerado por líderes nocivos que manifestaron inconciencia en sus acciones e inconsistencia en sus emociones.
Así sucedió con los faraones, reyes medio orientales, dictadores del mundo moderno y el jefe de gobierno del imperio del presente siglo. Todos, fueron incapaces de contener sus insaciables deseos de poder y satisfacer sus necesidades personales, evidenciando sus rasgos patológicos.
Hoy día, vivimos el inicio del cambio del sistema económico/político y social del mundo; un occidente que está viviendo la pérdida de los reales valores de la democracia; el desequilibrio económico, que deja a todos insatisfechos -ricos y pobres-; y reglas sociales afectadas por la vaciedad en las formas de vivir, con crisis de valores. No deje afuera lo religioso, con instituciones rezagadas por su lenta reacción y no saber evolucionar eficiente y eficazmente.
El inicio del fin de la dominancia de los EUA, en lo económico y político, se ve acelerado por las decisiones desatinadas de actual presidente, que siendo un jugador de póker quiere manejar al mundo con tales reglas, utilizando el poder emocional del bluf que ya a nadie sorprende.
Sus fanfarronadas están dejando de tener efecto.
Imaginó la imposición por la fuerza de su ejército, ciertamente el más poderoso del mundo -al parecer hasta el 2050- utilizándolo como herramienta de sometimiento, desapercibiendo que el mundo y sus reglas están cambiando.
Hoy, ese líder -producto del planeta en crisis-, insiste en reñir con el mundo -exceptuando Israel-; lo mismo con chinos o rusos; igual con latinoamericanos que con su vecino canadiense; también agrediendo al medio oriente, azuzado por los judíos, atacando a diestra y siniestra y, por último, enemistándose con sus principales aliados occidentales, los europeos, que ya dejaron de atender a sus vociferadas. Sus antecesores históricos, del Reino Unido, ya empiezan a desesperar.
Sus vecinos, acordados por un tratado -México, Canadá y el propio Estados Unidos-, reciben agresiones y respuestas que lo desconciertan y alejan:
El líder canadiense no acepta "negociar" y rechaza la politiquería de "jugar con los naipes políticos"; el norteamericano responde, renunciando a las reglas de las relaciones internacionales -también decrépitas- recibiendo un fuerte golpe al ego ante la negativa de seguirle su juego. Queda desconcertado.
Nosotros, obligados, quedamos en medio de la partida internacional:
La presidente mexicana defiende, cuanto le es posible, nuestro derecho soberano; comprende que hace negociaciones en condiciones desfavorables y rechaza la intervención militar norteamericana en el principal problema de México; padeciendo inseguridad económica/social por el narco tráfico; viviendo entre las amenazas de brutos que detentan poder, dispuestos a utilizarlo.
Los vivales mexicanos insisten en "Morir peleando", ante el terror de vivir en prisión, eligiendo la violencia como última defensa.
Consecuentemente, quedamos amenazados por la "doble espada de Damocles" -recuerde la historia de Cicerón-. Vivimos con la amenaza real de tener que elegir entre el control dictatorial, abusivo, corrupto y empobrecedor o la pérdida de nuestra supuesta independencia.
Así, enfrentamos nuestra realidad en este mundo cambiante.
La preocupación: sabemos que hay que tomar una de las dos decisiones; ceder ante uno de los bandos: resignarnos a la narco dictadura o aceptar la injerencia externa que, supuestamente, acabaría con la inseguridad. Elegir "entre dos males el menor".
Si el canadiense busca ampliar su abanico de opciones de negocios abriéndose a otras naciones, nosotros nos sometimos a las amenazas del inestable; otra amenaza: enfrentar la "guerra de aranceles", donde seremos los más afectados.
Habremos de tomar uno de los caminos y hacerlo de inmediato. ¿Usted cuál cree sea el mejor?
ydarwich@ual.mx