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En una noche europea de alta exigencia en Villa Park, Aston Villa recibió al Viking FK por la tercera jornada de la fase de liga de la UEFA Champions League. Los ingleses llegaron con paso perfecto tras sus primeras dos victorias continentales, mientras que el conjunto noruego necesitaba sumar para mantenerse en la pelea por los puestos de clasificación.
Primer Tiempo
Desde los primeros minutos, el equipo local impuso condiciones a través de la posesión y la presión alta. Viking resistió durante varios pasajes del encuentro, pero terminó cediendo terreno ante la insistencia de los dirigidos por Unai Emery. La recompensa llegó al minuto 23, cuando Ibrahim Mbaye ganó profundidad por un costado y colocó un centro preciso al área para que Ross Barkley apareciera entre los defensores y conectara un cabezazo cruzado que abrió el marcador. El gol reflejaba el dominio de un Aston Villa que monopolizaba el balón y obligaba a los visitantes a replegarse.
Con la ventaja en el bolsillo, los ingleses mantuvieron el ritmo y encontraron el segundo golpe antes del descanso. Emiliano Buendía, uno de los futbolistas más participativos del primer tiempo, fue el encargado de convertir un penalti al minuto 37. El argentino ejecutó con serenidad al centro de la portería para colocar el 2-0 y castigar a un Viking que apenas encontraba espacios para salir de su propio campo.
Segundo Tiempo
La segunda mitad arrancó con una versión más atrevida del conjunto noruego, decidido a acercarse en el marcador. Sin embargo, cuando parecía que podía construir una reacción, llegó una acción desafortunada que prácticamente liquidó el encuentro. Al minuto 62, Henrik Heggheim terminó enviando el balón al fondo de su propia portería en un intento por despejar una peligrosa jugada local, estableciendo el 3-0 para Aston Villa.
Con la diferencia ampliada, los locales administraron el ritmo del partido mediante los cambios. Leon Goretzka, Tammy Abraham y Alejandro Garnacho ingresaron para refrescar el ataque y mantener el control territorial. Viking intentó responder con modificaciones ofensivas, buscando mayor presencia cerca del área defendida por Zion Suzuki.
La recompensa visitante apareció al minuto 84. Peter Christiansen aprovechó una asistencia de Kristoffer Askildsen y definió de zurda para descontar y firmar el 3-1 definitivo. El tanto añadió dramatismo al cierre, pero no modificó la historia de un partido en el que Aston Villa fue superior durante la mayor parte de los 90 minutos. Con más posesión, mejores llegadas y una actuación sólida en ambas áreas, el conjunto inglés mantuvo su paso perfecto en la Champions League y confirmó su candidatura para competir con los equipos más fuertes del continente.