Olvido. En el caso de la ciclovía que se encuentra sobre el bulevar Francisco Villa, el deterioro es bastante notable.

El sistema de ciclovías de la capital duranguense atraviesa por un evidente deterioro que afecta directamente a quienes optan por la bicicleta como medio de transporte. Ciclovías ubicadas en puntos clave como Laureano Roncal, Domingo Arrieta, Dolores del Río y Francisco Villa presentan daños visibles, desde tramos desgastados hasta espacios invadidos por vehículos o comercio informal, lo que pone en riesgo a los usuarios.

En varios de estos corredores, la falta de mantenimiento ha provocado que la señalización prácticamente desaparezca, lo que dificulta la correcta circulación tanto de ciclistas como de automovilistas. A esto se suma la presencia de obstáculos como escombros, basura o incluso postes y objetos mal colocados, que obligan a quienes utilizan estas rutas a incorporarse al tráfico vehicular, con lo que aumenta la probabilidad de accidentes.
A pesar de que estas ciclovías fueron implementadas como una alternativa de movilidad sustentable y segura, hoy reflejan abandono. Usuarios frecuentes señalan que no existe una supervisión constante ni acciones claras por parte de las autoridades para rehabilitar estos espacios.

La problemática no solo impacta en la movilidad, sino también en la percepción de seguridad y en el impulso a medios de transporte más ecológicos. Sin intervención oportuna, estas ciclovías corren el riesgo de quedar completamente inservibles, dejando de cumplir su función y afectando a una comunidad que busca opciones más sostenibles para desplazarse por la ciudad.


