Colectivo Sabuesos Guerreras busca a Alejandro y Jerónimo
A la toma de muestras genéticas programada en la capital para este 5 de marzo, en el módulo de atención de la Fiscalía General del Estado de Durango (FGED) de la calle Negrete, acudieron familiares de personas desaparecidas de manera individual, así como integrantes de diversos colectivos.
Precisamente del colectivo Sabuesos Guerreras, que tiene su base en Culiacán, acudió Edith Maciel, quien busca a su hijo que desapareció en Mazatlán hace un año y medio. La investigación continúa, porque Edith no ha dejado ni un momento de dar seguimiento al caso.
El joven duranguense Alejandro Jaén Garza Maciel, de 24 años, desapareció el 3 de julio de 2024 en Mazatlán, Sinaloa. Distribuía productos para extensiones de pestañas en algunos spas y negocios locales. Desde esa fecha su madre lo busca y posteriormente se integró al colectivo.
“El expediente yo lo llevé a Culiacán, más que nada por obvias razones, por seguridad, porque en la desaparición de mi hijo está involucrado un trabajador de la Fiscalía de Mazatlán. De hecho, vamos muy avanzados con la denuncia, bendito sea Dios”.
Dijo que son al menos 10 familias duranguenses las que se han integrado a Sabuesos Guerreras, colectivo que tiene cerca de 10 años colaborando en la búsqueda de personas.

JERÓNIMO RAÚL
Hijos del señor Jerónimo Raúl López Torres también acudieron a la toma de muestras genéticas; su padre desapareció hace cinco años en un rancho de Culiacán.
Brenda Hernández comentó: “Busco a mi suegro, se desapareció hace ya casi seis años en un ranchito que se llama La Boca, Culiacán. Lo vimos un sábado; estábamos en Culiacán y ya nos veníamos para Durango. Nos dejó en la camionera y esa noche fue la última vez que lo vimos”.
Contó que sí regresó al rancho, pero dijeron que llegó tomado, por lo que lo llevaron a acostar; sin embargo, en la mañana ya no estaba. Algunas personas comentaron que lo vieron bajar al arroyo, donde había gente tomando, pero ya no se supo más.
A la fecha nadie sabe nada de él y fue hasta hace poco cuando comenzaron a buscarlo; desde que se integraron al colectivo iniciaron la investigación. Ya realizaron una prospección en el terreno donde lo vieron por última vez, para revisar qué se necesita para escarbar y continuar la búsqueda.
También acuden cada cierto tiempo a revisar los avances de la investigación.
“Él era trabajador de oficio albañil, honrado y sin problemas; en el rancho la gente lo apreciaba”, señaló Brenda.

POCA INFORMACIÓN
Edith señaló que, en general, las familias de personas desaparecidas están muy mal informadas, pues no saben qué acciones tomar ante la desaparición de sus familiares, tanto en Culiacán como en Mazatlán.
Indicó que el Gobierno de Durango no puede intervenir directamente porque las desapariciones no ocurrieron en la entidad; sin embargo, ahora se apoya con las tomas genéticas, que esperan sí sean procesadas, ya que al menos las que se han tomado en Sinaloa no.
Las muestras genéticas se requieren, por ejemplo, para poder reconocer restos localizados en fosas como las que se han encontrado en Concordia; sin una muestra genética, dijo, la búsqueda se vuelve inútil.
Comentó que cada colectivo realiza los esfuerzos necesarios para localizar a sus desaparecidos, pero siempre se puede apoyar a quien lo necesita.
Expresó que en Sabuesos Guerreras cuentan con respaldo de abogados, ya que algunos integrantes, como ella, lo son, y buscan que todas las familias de personas desaparecidas conozcan sus derechos, como el acompañamiento de las autoridades y la obligación del Estado de cubrir gastos.
Cualquier persona que quiera unirse al colectivo puede comunicarse al teléfono 618 210 5161 o a través de las redes sociales de Sabuesos Guerreras.