Cuarto Informe: Otra vez la presa, más promesas y a seguir hablando del futuro
"Ya lleva como 30 minutos hablando de la presa", nos texteó uno de los subagentes que sí fue invitado al selecto Cuarto Informe del gobernador Esteban Villegas Villarreal el pasado miércoles en la capital de Durango. ¿Y qué más dice?, le preguntamos: "Nada nuevo, lo mismo. Ya me quiero ir".
Buscamos otra fuente que también estaba en el lugar. "Lo mismo del año pasado, pura charla motivadora y promesas de inversión". Buscamos una tercera opinión, que pudiera aportar algo nuevo: "Sigue presumiendo la mentada presa. Nada más". Tres voces distintas, casi el mismo argumento.
Pasadas las 23:00 horas se emitió el boletín oficial: "Durango está vivo, unido y de pie", en donde efectivamente hablaba de la Presa Tunal II, de la Tarjeta Madre y, específicamente, de proyectar a Durango "hacia el futuro". Si un año antes el eslogan había sido el "nacimiento de un gigante", hoy parece que a ese gigante todavía le falta crecer y desarrollarse.
OTRA VEZ, MIRANDO AL FUTURO
Desde el sexenio del priista Ismael Hernández Deras, los duranguenses hemos vivido "pensando" en el futuro. En aquella etapa se creó Transformadora Durango, un organismo auxiliar que promovería proyectos estratégicos a largo plazo mediante esquemas de inversión. Siempre, argumentando que el plan era desarrollarse por lo menos a 20 años, esperando que la supercarretera a Mazatlán por fin nos pusiera en el mapa económico.
Se fue Ismael y llegó Jorge Herrera Caldera (quien por cierto ayer anduvo ahí en el informe y fue de los invitados más relevantes) y se les dio continuidad a ciertos proyectos, como el Corredor Vial Norte, el cableado subterráneo en el Centro Histórico, la remodelación de más fachadas y plazas del Centro Histórico con objetivos de promoción turística, esperando que el Corredor Pacífico-Norte por fin le hiciera justicia al estado.
Llegó José Rosas Aispuro Torres y las promesas de más "cambios", para un "nuevo futuro", pues la supercarretera beneficiaba solamente a Mazatlán, pero el "Gobierno de Todos" se convirtió en el de unos cuantos. Se siguió hablando de planes a futuro, de lo que vendría a Durango diferente a otros sexenios, pero siempre con un presente que obligó a los jóvenes a salir a buscar mejores oportunidades.
Al cuarto año de Esteban Villegas, el discurso sigue siendo exactamente el mismo: "mirar hacia el futuro", con memoria (que no sirve por lo visto para evitar repetir los mismos errores) pero siempre soñando en lo que podría ser, como desde principios del siglo. Y mientras seguimos soñando en lo que algún día vendrá, los comerciantes y empresarios locales ven como, cada vez, hay menos dinero, menos empresas, menos trabajo y menos oportunidades para los que aquí siguen.
CHARLA MOTIVADORA
Para otros, que también asistieron y fueron consultados en privado (por aquello del temor a posibles represalias, porque hasta en eso se fijan los inquisidores del Bicentenario) lo del miércoles no fue un informe de resultados: fue una especie de "charla motivadora" de que lo mejor está por venir... algún día.
La mentada presa Tunal II (que es totalmente inversión federal) ni siquiera le tocará entregarla a Esteban Villegas, pero ya lleva dos años presumiéndola; Agua Saludable para La Laguna, que empezó con López Obrador, y que al día de hoy recibe más quejas por su mal funcionamiento y fallas; la planta de Fermachen, un proyecto industrial con capital privado, que también fue gracias a las gestiones de la Federación, aunque el Estado facilitó los trámites, como a cualquier otra entidad le hubiera tocado.
De ahí en fuera, nada. De China ya ni se habló (como en los tres primeros años) después de la regañada recibida por las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Inversiones, apoyos, créditos, etc, las obligaciones de cualquier gobierno. Nada extraordinario.
Quienes estuvieron ayer ahí presentes (obligados o no) coinciden en señalar que el discurso motivador fue bueno, pero que está muy lejos de la realidad -sobre todo económica- que se vive en Durango. Se fue otro año gubernamental en el que seguimos mirando al futuro, que seguimos escuchando promesas de cambios, mientras otros estados viven y trabajan para el presente. Así las cosas.