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SORBOS DE CAFÉ

Cuestión de tiempo...

Cuestión de tiempo...

MARCO LUKE 12 mar 2026 - 04:03

No busquen en mis cajones el manual que nunca abrí.

Me voy, pero con un cansancio de siglos

Pudriéndome los huesos.

Fui la niña que pedía permiso para existir

Y la anciana que ya sabía de qué color es la ceniza.

Nadie me enseñó lo fundamental: cómo se habita

Un cuerpo

Sin que las paredes se cierren como una boca

Hambrienta.

Fui tan joven que me quemaba el deseo de escribir

Y tan vieja que las palabras me nacían ya muertas,

Como pájaros que olvidaron el cielo antes de

Romper el cascarón.

¿A dónde van los besos que no di por miedo

A la herida?

¿A dónde fueron las miradas que se quedaron

Presas en mi retina de cristal?

Tal vez permanecen aquí, pesando en mis

Bolsillos como piedras de río,

Hundiéndome, donde no deseo permanecer

En este simulacro de días que se repiten,

En esta piel que me aprieta como un traje ajeno,

Pero el mapa de mi huida está en blanco;

No sé hacia dónde se parte cuando el destino

No es un lugar, sino una ausencia.

Dejo aquí este cuerpo, que nunca fue más que

Una casa alquilada

Donde el viento siempre encontraba una rendija.

Me voy con la extraña lucidez de quien ha vivido

Siglos en un puñado de inviernos,

Sintiendo el peso de una vejez prematura que

Me doblaba el alma

Mientras los demás aún jugaban a ser eternos.

Me marcho con la sabiduría maldita de lo

Que debí ignorar hasta el final.

Supe del dolor antes que del lenguaje; supe

De la herida antes que del cuchillo.

Nadie me enseñó a caminar sobre la tierra

Sin pedir perdón por mis pasos,

Y en ese vacío de instrucción, me hice experta

En el arte de la caída.

Fui una niña que cargaba con el cansancio

De mil vidas pasadas,

Y una anciana que lloraba por el juguete roto

De su propia inocencia.

Hablé de amor, pero hablé desde el naufragio.

Rompí corazones al por mayor, pero tal vez

Sin querer,

Cuando aún pensaba que nadie nunca rompería

El mío

Amé con ese amor que no construye,

Sino que devora; ese que te deja los ojos

Hinchados, la mente en un hilo y el pecho

Habitado por fantasmas.

Un amor que duele no por lo que entrega,

Sino por lo que nos obliga a arrancar

De nosotros mismos.

Cuando te obligan a escuchar un "te quedas

Con una parte de mi corazon"

Sin pensar que el ladrón resulto él mismo, y

Sin tener que robarlo, le hubiera yo entregado mi

Corazon las veces que fuera necesario

¿A dónde se fueron sus miradas? No se fueron

A ningún cielo; se quedaron en mis silencios,

No intenten recordarme, porque el recuerdo es o

Tra forma de permanencia,

Y yo he venido aquí solo para ensayar la

Desaparición.

Al final, lo único que queda de mí es este rastro

De tinta que se borra mientras lo lees:

El último suspiro de quien, por fin, ha

Comprendido que la única forma de ser libre

Es dejar de ser.

Que la libertad de haberlo hecho a mi modo

Es solo la forma más elegante de la soledad.

No me busquen en lo que fui, porque fui todo l

O que me faltaba.

Y ahora, por fin, ya no me falta nada.

Quizás el error fue creer que había un "afuera"

Al cual escapar,

Cuando la verdadera tragedia no es estar perdida,

Sino haber descubierto que,

Se vaya a donde se vaya, uno siempre termina

Llegando puntualmente a su propio vacío.

-Gracias, No me esperen, yo cierro por fuera...

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