Años. En múltiples colonias, es normal que los vecinos ya conozcan qué tipo de daños hay en las calles y cómo evitarlos dada la falta de mantenimiento.

En distintas zonas de la ciudad de Durango, el estado de las calles se ha convertido en una problemática constante para automovilistas y peatones.
La presencia de hoyos, baches y recarpeteos mal ejecutados es cada vez más evidente, especialmente en vialidades con alto flujo vehicular, donde el desgaste del pavimento no ha sido atendido de manera adecuada.
Conductores señalan que, lejos de ser reparaciones definitivas, algunos trabajos de mantenimiento parecen temporales o de baja calidad, ya que al poco tiempo vuelven a aparecer irregularidades en el asfalto.
En varios casos, los parches mal nivelados generan desniveles que resultan incluso más peligrosos que los baches originales, lo que afecta la circulación y aumenta el riesgo de accidentes. Las consecuencias para los vehículos son variadas y, en muchos casos, costosas.

Entre los daños más comunes se encuentran afectaciones en la facia delantera o trasera, golpes en las llantas, ponchaduras, desalineación y fallas en la suspensión. Estos problemas no solo impactan la economía de los conductores, sino que también comprometen la seguridad al manejar.

Ante este panorama, ciudadanos han comenzado a manifestar su inconformidad, solicitando a las autoridades una intervención más eficiente y duradera en el mantenimiento de las calles. La exigencia principal es clara: no solo tapar baches, sino garantizar trabajos de calidad que realmente solucionen el problema y mejoren las condiciones de movilidad en la ciudad.


