Dany Magg, un fotógrafo con identidad y sello propio
La fotografía llegó a la vida de Dany Magg de manera espontánea, casi como un impulso creativo que terminó por transformar su rumbo profesional. Hoy, después de una década detrás de la cámara, el fotógrafo duranguense se ha consolidado como una de las miradas visuales que buscan construir propuestas distintas dentro de la escena local, particularmente en retratos femeninos, editoriales y moda.
Magg, fiel colaborador de El Siglo de Durango para la revista Click!, no siempre se vio con una cámara. Al inicio, trabajaba en un entorno laboral que describe como monótono y poco satisfactorio, sin embargo, el explorar junto a un familiar la fotografía, descubrió un mundo que de inmediato lo hizo querer cambiar el rumbo de su vida.
Con una cámara recién adquirida fue que comenzó a experimentar con imágenes, primero como una curiosidad y después como una necesidad creativa. Aquellas primeras sesiones improvisadas despertaron en él el interés por dirigir, observar rostros, buscar ángulos y construir atmósferas visuales.
INICIOS EN LA FOTOGRAFÍA
“Empecé a tomar las primeras fotos con una chica que todavía no era modelo, y de ahí empecé a sentir como un picazón creativo, de qué me gustó esto de dirigir, me gustó esto de proponer, encontrar ángulos, rostros, ojos (...) creo que eso me empezó a sacar un un 'quiero estar aquí', entonces compré mi cámara y dije de aquí en delante este es mi emprendimiento”, dijo en entrevista.
Sin estudios formales en fotografía y prácticamente sin experiencia profesional, tomó la decisión de abandonar su trabajo para apostar completamente por la cámara como proyecto de vida. El inicio no fue sencillo, especialmente en una escena donde abrirse paso implica construir credibilidad desde cero, pero asegura que desde sus primeras sesiones entendió que ese era el lugar donde quería permanecer.

LA ARQUITECTURA COMO BASE
Aunque la fotografía terminó convirtiéndose en su principal lenguaje creativo, su formación como arquitecto influyó directamente en el desarrollo de su estilo. El manejo de perspectivas, estructuras, composición y color comenzó a reflejarse en sus imágenes conforme fue evolucionando técnicamente.
En sus primeros años, su trabajo se centraba principalmente en encuadres cerrados y retratos íntimos. Sin embargo, con el tiempo comenzó a incorporar elementos arquitectónicos, paisajes y escenarios más amplios que permitieran dialogar visualmente con las personas retratadas. Esa transición le dio una identidad más elaborada y cinematográfica a su obra.
Actualmente, muchas de sus fotografías combinan diseño, movimiento y moda, elementos que, asegura, han surgido de manera natural conforme ha ampliado sus procesos de producción y colaboraciones creativas.
EL CUERPO, EL MOVIMIENTO Y LA IDENTIDAD
Dentro de su trabajo, la figura femenina ocupa un lugar central. Magg explica que ha encontrado en las mujeres una posibilidad constante de explorar emociones, vulnerabilidad, fortaleza y movimiento.
“Me ha gustado retratar el movimiento, últimamente mucho mi estilo si es jugar con vestidos, con telas, con el movimiento propio del cuerpo, yo creo que es lo que me define mucho a mí”, explicó.
Más allá de la estética, el fotógrafo considera que su evolución también ha dependido de rodearse de equipos creativos más amplios, sobre todo su camino en temas editoriales, lo que ha contribuido a enriquecer las sesiones y a transformar lo que antes eran retratos sencillos en producciones más complejas y visualmente ambiciosas.
Ese crecimiento, señala, ha estado acompañado por la observación constante de otros fotógrafos y tendencias internacionales, aunque insiste en que nunca ha querido construir una carrera basada en la imitación.

LOS MAYORES RETOS
Uno de los principales obstáculos que identifica en su trayectoria ha sido el contexto conservador de parte del público local. Algunas de sus propuestas visuales, particularmente aquellas con una estética más arriesgada o alejada de lo tradicional, han generado críticas en redes sociales y reacciones divididas.
“Localmente ha sido mi obstáculo mayor, lo cerrado del público duranguense, en propuestas o tipo de fotos, un poco más arriesgadas a lo común, he terminado en foros o publicaciones como ahora se dice 'funado'”.
A pesar de ello, asegura que el respaldo de las personas con quienes ha trabajado ha sido fundamental para continuar desarrollando su visión artística. También considera que, fuera de Durango, su trabajo suele ser recibido con mayor apertura y apreciación.
En paralelo, ha buscado adaptarse a distintos públicos mediante plataformas digitales como TikTok y Facebook, entendiendo que actualmente la fotografía también depende de la capacidad de conectar con diferentes generaciones y formas de consumo visual.
UN ESTILO PROPIO
Cuando se le pregunta cómo define su trabajo, Magg evita recurrir únicamente al término “creativo”. “Yo creo que tal vez 'único', porque a veces decir creativo es como caer mucho en cliché, pero creo que único, diferente, ha sido como que el sello mío”.
Y aunque reconoce que la búsqueda constante de algo distinto le ha llevado a analizar trabajos de otros fotógrafos, afirma que siempre ha intentado construir una identidad propia dentro de la fotografía.
“Y en lo personal, yo digo que soy muy introvertido, personalmente si soy alguien que pues está serio, está tranquilo, analizando, platicando, pero ya cuando me dices oye pues tienes que no sé, tomarle fotos a un personaje importante, no me achico, ahí si saco una seguridad”, concluyó.
Así, entre luces, estructuras y movimiento, Dany Magg continúa construyendo una propuesta visual que busca abrir espacio para nuevas formas de retratar la moda, la estética y la sensibilidad contemporánea desde Durango.
