Fotos: Alonso Salazar
La nostalgia, los coros de fanáticos y una sucesión de canciones sin apenas pausas marcaron la presentación de Enjambre este jueves en la Plaza IV Centenario de Durango, donde la banda zacatecana protagonizó una de las actividades más esperadas del Festival Revueltas 2026. Con una plaza prácticamente llena y decenas de seguidores en las calles aledañas, el grupo ofreció un recorrido por sus temas más populares, tanto los que marcaron sus primeros años hasta los de su material más reciente.
Desde los primeros minutos, la agrupación encontró respuesta en un público que no solo esperaba escuchar sus grandes éxitos, sino también reencontrarse con canciones que forman parte de su historia como banda.
Los asistentes corearon temas como “Dulce Soledad”, “Manía Cardiaca” e “Impacto”, aunque la velada también tuvo espacio para otras piezas menos habituales en el repertorio más popular, celebradas especialmente por los seguidores que conocen a fondo su discografía.
“Gracias por invitarnos, teníamos como 13 años sin venir, invítennos más seguido, nos da gusto ser su visita”, expresó el vocalista al inicio del espectáculo, antes de dar paso precisamente a “Visita”, una de las canciones que conectó el repertorio con el reencuentro entre la agrupación y el público duranguense.

UN RECORRIDO SIN DESCANSO
El concierto tomó la forma de una especie de popurrí extendido. Las más de 20 canciones llegaron prácticamente una detrás de otra, con pocas pausas entre interpretaciones, lo que mantuvo el ritmo de una presentación que superó la hora y media y dio a los fanáticos la oportunidad de cantar buena parte del repertorio de principio a fin.
La intensidad no dependió únicamente de los temas más reconocidos. Canciones como “Desfases”, “Ausencia de cocina”, “Intruso”, “Y la esperanza”, “Ciencia de la lluvia”, “Tercer tipo” y “Rosa Náutica” también formaron parte de la noche, en una selección que permitió recorrer distintas etapas de la banda y mostrar la diversidad de su catálogo.
Enjambre alternó así las canciones que han alcanzado mayor fama con aquellas que conservan un lugar especial entre sus seguidores más fieles. El resultado fue una velada en la que la nostalgia y el entusiasmo convivieron con el descubrimiento o reencuentro de piezas menos conocidas para el público general.
Al frente, el vocalista se desenvolvió como un auténtico showman, con una interpretación que sostuvo la atención de los asistentes y acompañó los cambios de intensidad del repertorio. Su presencia escénica, sumada a la respuesta del público, convirtió la plaza en un coro que se extendió durante buena parte del espectáculo.

LAS ABEJITAS PRESENTES
La convocatoria también se reflejó en los detalles. Entre la multitud destacaron seguidores con accesorios de abejitas, un guiño a la identidad de la agrupación que añadió un toque visual a la noche. El vocalista agradeció el entusiasmo con un comentario dirigido a quienes acudieron con prendas alusivas a la banda.
“Gracias por sus playeras rayadas”, expresó antes de interpretar “Madrugada”, otro de los momentos en los que el público respondió con entusiasmo.
Pese a la gran cantidad de asistentes, el ambiente se mantuvo concentrado en la música y en la conexión entre la agrupación y sus seguidores. La Plaza IV Centenario y las calles que la rodean se convirtieron en el punto de encuentro de quienes acudieron a cantar los temas más conocidos de Enjambre, pero también de quienes esperaban escuchar esas canciones que sienten más personales.
Así, la banda dejó en Durango una presentación construida a partir de la memoria musical de sus seguidores y de un repertorio que enlazó distintas etapas de su trayectoria.