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OPINIÓN

De la eufonía a la realidad política y económica

Perfiles.

De la eufonía a la realidad política y económica

ROSARIO CABELLO 1 jul 2026 - 08:29

En México dos nuevos partidos políticos fueron aceptados por el INE: Paz y Somos México, dos ofertas políticas que incursionan entre la euforia de sus militantes y la pregunta: ¿responderán? 

En ambos casos, en relación a la participación ciudadana requiere de un análisis más a fondo, ¿cómo se llega a ésta situación? a pesar de “triunfos y derrotas”. Recordemos lo sucedido en la transición Democrática que México empezaba a compartir no sólo a América Latina, si no a muchos países del mundo a principios del año 2000. 

Tres Nuevos Partidos habían obtenido su Registro: Morena, Partido Encuentro Social y Frente Humanista, en el Caso de Morena, su ideología y plataforma eran de izquierda, se había conformado por ex militantes del Partido de la Revolución Democrática, seguidores y simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador su fundador y líder indiscutible. El Partido Encuentro Social como organización política no tenía muy claros sus orígenes, algunos Sociólogos lo ligaron a grupos religiosos y a vínculos diversos, es decir, sin una ideología precisa. 

Una situación que se empezaba a definir como algo complejo fue la división del mismo partido con 70 años en el poder a pesar del esfuerzo y la apertura a la participación de Ex Presidentes, como José López Portillo. Aún se tenía confianza en grupos como el de Atlacomulco por su poder de tantos años y su aportación al continuismo, sin embargo, todo cambiaría con el reconocimiento del triunfo de Vicente Fox y la aceptación del Presidente del PRI, Ernesto Zedillo. 

Por lo que se refería al Frente Humanista, su génesis parecía más ligada a ex integrantes del Partido Acción Nacional, se le llegó a relacionar con el ex Presidente Felipe Calderón, la pregunta obligada entonces era: ¿son necesarios más partidos políticos? 

Fue una realidad que nuestro país empezaba a vivir una transición democrática, el gobierno organizaba las elecciones y el PRI, con más de 70 años en el poder, entraba en crisis internas. Mario Vargas Llosa construyó una frase lapidaria para citar el caso de México: “Una dictadura perfecta”. 

Fueron la sociedad, las organizaciones civiles, los propios partidos políticos, años de luchas y Reformas Legales, las que construyeron por fín un puente para la defensa del voto, se tenían Instituciones encargadas de organizar y llevar a cabo las elecciones, así como resolver controversias. Los cambios históricos obligan a la conciencia de fines, fueron un triunfo las exigencias de la sociedad, tan solo en un sexenio hubo cambios inéditos; la votación que recibió Andrés Manuel López Obrador, el crecimiento impresionante de Morena gracias a los Programas Sociales, la continuidad con Claudia Sheinbaum y el golpe al Estado de Derecho, han terminado con la Democracia, culpa es de quien ostenta el poder, sin embargo, es importante señalar el actuar de algunos partidos políticos y su relación con el alejamiento ciudadano, acciones de campaña con el dinero del erario, otras faltas muy visibles y gran olvido a los grupos vulnerables. 

Una vez obtenidos los Registros algunas Dirigencias Nacionales, se convirtieron en feudos de poder o manejos familiares, manipulando asambleas, programas de acción, estatutos y plataformas políticas. Nuevamente aparece la duda frente a una narrativa oficialista que niega, minimiza y oculta todo lo que ya no es posible negar, salvo algunas excepciones como el caso del ex director de Pemex, un personaje de lo más extraño y perverso por su mediocridad, al involucrar sus fobias con la imagen pública y exponer a su propia familia con tanta indignidad. 

¿A dónde vamos como país, qué valores van a conservar los grupos generacionales? 

Algunos políticos se aferran a una idea, a una genencia y dividen, sin precisar, la vieja y la nueva política. Esta utopía destruye y coloca en una encrucijada la Dialéctica de Heráclito, no como la lucha universal de contrarios, si no como trampa permisible, donde ya nada tiene un sentido ideológico, legal, constitucional y de Derecho. Con paso firme se va perdiendo la idea de que un voto es el fiel de la balanza, de que una acción tan importante se convierta en un motor de conquista, donde se respeten las decisiones de los votantes y se proyecte el futuro que cada ciudadano desea para abrir las compuertas de una vida mejor. 

Hay una gran falta de rigor en la política, de convicción social para participar con entusiasmo en los procesos electorales, es muy complicado pensar en un plazo determinado, la Democracia ya no está en nuestra agenda, sólo nos resta enterarnos en que regiones del planeta se promueve con dignidad y que gobiernos y sociedades están dispuestos a respetar los resultados. La economía no responde a las expectativas, no crece el PIB por Decreto, no hay consolidación de inversiones y empleos, y no se proyectan mejoras en los niveles de consumo. Si se agregan nuevos impuestos para apoyar las finanzas, el T-MEC no tiene las fuentes de seguridad de su negociación y esto, desde luego, lo saben el Secretario de Economía y los Grupos Empresariales que han sido tan afectados. 

Sí es posible referirse con toda claridad a la firma de pactos para la accesibilidad y baja de la canasta básica, pero cada familia requiere más ingresos y mejora en los sueldos, tiene necesidades como la salud, la educación y desde luego, las vacaciones como fuentes de reunión familiar. Un Estado no impone, propone y ofrece oportunidades, cuando no es así, ya se están viendo resultados. En este continente siguen avanzando las derechas. 

En política, nada es eterno, nada es para siempre.

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