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OPINIÓN

De Política y Cosas Peores

De Política y Cosas Peores

ARMANDO CAMORRA 13 abr 2026 - 04:03

El joven Lubricio y su novia Galatea fueron en el coche de él al Ensalivadero, umbroso y solitario sitio en las afueras de la ciudad al que acuden por la noche las parejitas en trance de ardimiento sensual. Él era apasionado -cachondo, se dice en lenguaje menos delicado-, y ella poseía una región torácica abundosa que bien podría haber servido de mascarón de proa a un galeón de guerra. Valido de la oscuridad nocturna, y poseído por urentes ansias voluptuosas, él le dijo a ella: "Tenemos ya 15 días de novios, mi amor. ¿Me permites poner la mano -las dos, si no es mucho pedir- en tu precioso busto?". Galatea no respondió. Su silencio mortificó al galán. Irritado le preguntó a la chica: "¿No me contestas? ¿Acaso estás sorda?". Replicó ella: "¿Y acaso tú estás paralítico?". En la naturaleza suceden a veces cosas poco naturales. El león y la cebra sostenían una indebida relación contraria a todos los principios de la zoología. Una tarde se estaban refocilando cumplidamente cuando de pronto se apareció la leona. El rey de la selva la dijo apuradamente a la cebra: "¡Mi mujer! ¡Hagamos como que te estoy matando!". La primera vez que fui a Madrid el taxista que me llevó del aeropuerto de Barajas al Hotel Lope de Vega me preguntó: "¿De dónde es usted?". Respondí: "De México". "Ah, sí -dijo el conductor-. Jorge Negrete". Pasó el tiempo -pasar es su especialidad, a más de la de aliviar males del alma- y otra vez realicé el mismo trayecto. De nuevo el taxista me hizo la consabida pregunta: "¿De dónde es usted?". "De México". "Ah, sí. Hugo Sánchez". Y la tercera ocasión, reciente: "¿De dónde es usted?". "De México". Y el taxista: "Hermoso país, me dicen. Pero con mucha violencia y mucha corrupción, ¿verdad?". Ganas sentí de responder con un suspiro pesaroso: "Ah, sí". Pese a todos los pesares, México gozaba de un cierto prestigio en la época de la dominación priista. Se le consideraba líder de los países latinoamericanos, y los Estados Unidos nos trataban con cautela, temerosos de que fuéramos a caer en manos del comunismo, por entonces el fantasmón al que más temían los vecinos. Todo eso se ha perdido. Nuestro país tiene ahora mala fama en el extranjero, y mala mafia en lo interior. El primer paso para enmendar un error es reconocerlo. La 4T no acepta sus tremendos yerros, e intenta ocultarlos como quien pone bajo la alfombra la basura. A los señalamientos críticos que los organismos internacionales hacen sobre México el gobierno y sus voceros responden con proclamas patrioteras y palabrería hueca. Por desgracia para los morenistas, esos organismos tienen otros datos, y México está ahora en trance de ser enjuiciado por el enorme número de desapariciones de personas y de muertes violentas cometidas por la delincuencia organizada, sin que pueda contenerla el gobierno desorganizado. Jamás pensé que llegaría yo a sentir nostalgia de los gobiernos priistas. Con pena enorme debo confesar que a veces siento esa lamentable tentación. Ah, sí. El pasado viernes un individuo se presentó en la Farmacia Tica y le dijo al encargado: "Necesito 40 condones. 20 para usarlos hoy y 20 para usarlos mañana". Le indicó el farmacéutico: "Le saldrán más baratos si compra la caja con 50". "¡Óigame no! -se indignó el tipo-. ¡Ni que fuera yo un maniático sexual!". Push up se llama en inglés el ejercicio gimnástico al que en México damos el nombre de "lagartijas". Una mañana cierto atlético muchacho estaba haciendo lagartijas en el bosque de Chapultepec. Pasó por ahí un borrachín, lo vio y le dijo: "¡Pendejo! ¡Ni siquiera te has dado cuenta de que ya te sacaron de abajo a la muchacha!". FIN.

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