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OPINIÓN

De Política y Cosas Peores

De Política y Cosas Peores

ARMANDO CAMORRA 9 jul 2026 - 07:53

Estos eran dos compadres fanáticos del futbol soccer. A nadie ha de extrañar su fanatismo el futbol es la religión que más adeptos tiene en el planeta. Hasta Dios ha puesto la mano en ese juego. Tan grande era la afición de esos compadres por el futbol que no hablaban de otra cosa más que de su deporte. Sus esposas estaban hartas de ellos. Una le contó a la otra que cierta noche, al iniciar el acto del amor, ella protestó, y le preguntó él: “¿Estoy fuera de lugar?”. Un día la intrascendente conversación de los compadres sobre el juego se puso trascendente. Surgió entre los dos una pregunta: ¿se juega futbol en el más allá? Uno opinaba que sí, pues de otro modo en qué ocuparían la eternidad las grandes figuras del pasado: Garrincha, Bobby Moore, Gerd Müller, Beckenbauer, Charlton, Di Stéfano, Puskás, Cruyff. El otro se mostraba escéptico. La eternidad, decía, es para cantar alabanzas al Señor, no para jugar futbol o cualquier otro deporte. Tras debatir con mucho calor y poca luz hicieron un extraño trato: el primero que se fuera al otro mundo regresaría a éste a decir al sobreviviente si en el más allá se jugaba al futbol. Poco tiempo después, uno de los compadres pasó a mejor vida, y la misma noche de su óbito, tránsito o deceso el otro, que dormía como si no debiera, despertó al sentir junto a sí una presencia extraña. Abrió los ojos y vio a su lado una sombra mortecina, blanquecina, luciferina. Era su compadre. El despertado le dijo apuradamente al fallecido: “¡Le juro, compadrito, que jamás me metí con la comadre!”. “No es ése el propósito de mi visita -declaró la sombra-. ¿Recuerda usted el trato que hicimos sobre el futbol?”. “Sí lo recuerdo” -contestó, aliviado, el otro. Pues le traigo dos noticias -le anunció el compadre-. Una buena y una mala. La buena es que en el más allá sí se juega futbol”. “¿Y cuál es la mala?” -preguntó con inquietud el otro. Respondió la sombra: “Que mañana alinea usted”. En el caso de nuestra actualidad política, tan impolítica, la buena noticia es que fue aprehendido Víctor Rodríguez, ex funcionario de la 4T, antes director de Pemex, canallesco golpeador de su esposa. La mala es que el régimen de Claudia Sheinbaum sigue protegiendo a Rubén Rocha Moya y sus contlapaches, que a todas luces han andado en concilio de malos y a quienes el cacique de Morena ordena dar blindaje porque en el otro lado podrían cantar, y no precisamente el Cielito Lindo. Si la vara de la justicia se dobla, que no sea bajo el peso de la dádiva, sino de la misericordia. Ese consejo dio el hidalgo de la Mancha a su escudero antes de que fuese a gobernar la ínsula. Aquí la vara de la justicia se rompe bajo el peso de la tremenda corrupción instaurada en el sexenio de López Obrador y mantenida contra viento y marea en el actual. Mal andamos, y peor vamos a andar. Ésa es la mala noticia. La buena es que todavía podemos distraernos con la Copa del Mundo. En el cine, Juanito le preguntó a Pepito: “¿Te fijaste en aquella pareja?”. Respondió Pepito: “Sí. Han de estar casados; están viendo la película”. El doctor Duerf, psiquiatra, le informó al señor Elátez, a quien había tratado durante 522 sesiones: “Está usted curado de su delirio de grandeza”. “Gracias, doctor -agradeció el paciente-. Le daré la mitad de mi reino”. El ex novio de Clorina recibió una llamada telefónica de ella: “¿Recuerdas, Fecundino, que te dije que todo había terminado entre nosotros?”. “Lo recuerdo bien” -manifestó el galán. “Estaba equivocada” -le informó Clorina. El galán preguntó, hosco: “¿Quién lo dice?”. Respondió Clorina: “Mi ginecólogo”. FIN.

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